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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Poderío estadounidense en declive terminal

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Por: Dave Lindorff

Los Estados Unidos están al final de su poder hegemónico

Esta es la conclusión primaria de un nuevo informe publicado por el Consejo Nacional de Inteligencia - una organización gubernamental que produce ideas a medio plazo y de largo alcance para el sector de la inteligencia de los Estados Unidos.

Bajo el título de Tendencias Globales 2030: Mundos alternativos, el estudio de unas 140 páginas hace énfasis en que el “relativo declive” de los EE.UU. es inevitable, pero agrega que su papel futuro en el sistema internacional es “más difícil de proyectar”, y continúa diciendo que “el grado en el que los Estados Unidos continuarían dominando el sistema internacional podría variar considerablemente”.

Entre los factores que podrían determinar el rol que los Estados Unidos jugarían en los asuntos globales dentro de menos de dos décadas a partir de ahora, depende de si el dólar continúa siendo la moneda de reserva del mundo, cómo manejen los chinos la transición de un país de pobres obreros y campesinos a una nación de una gran clase media, y si los EE.UU. “serán capaces de trabajar con nuevos socios para reestructurar el sistema mundial.”

El estudio es interesante dado que representa un completo rechazo al notable proyecto de un nuevo siglo estadounidense, un anteproyecto privado neoconservador de una hegemonía norteamericana a largo plazo dominante del resto del mundo y que se convirtió en la filosofía subyacente que condujo la política nacional e internacional de la Administración Bush-Cheney en la primera década del presente siglo. El PNAC (Proyecto para el nuevo siglo norteamericano) hacia un llamado a los EE.UU. a establecer una dominación global indiscutible y a hacer lo que fuera necesario para “evitar” que cualquier otra nación desafiara esa dominación en el futuro.

Los autores del nuevo estudio dan por hecho que el esplendor de los norteamericanos ha llegado a su fin. Según ellos, “el ´movimiento unipolar´ ha terminado y Pax Americana - la era de la ascensión estadounidense en la política internacional que comenzó en 1945 - está casi en decadencia.” Asimismo, añaden, de manera muy optimista, que los EE.UU. podría continuar siendo el “primero entre sus iguales”, al menos hasta el 2030 “gracias a su preeminencia en una serie de dimensiones de poder y el legado de su rol de liderazgo”. Sin embargo, así estaría muy lejos de ser capaz de imponer ideas al resto del mundo.

El estudio ofrece cuatro posibles escenarios para el futuro. En lo que se ha llamado el “peor de los casos de un escenario plausible”, los EE.UU. podrían retirarse, permitiendo el “emplazamiento” de la globalización. Mientras muchas personas de otros países considerarían que este escenario es optimista y no el “peor de los casos”, dado el enorme papel destructivo que ha jugado Estados Unidos durante décadas desde que irrumpió a finales de la IIGM como una potencia mundial dominante, los autores del informe consideran este movimiento de aislamiento norteamericano propicio para el incremento de los conflictos y la inestabilidad en el mundo.

Un segundo escenario que postulan, al cual denominan “fusión” y describen como el “mejor caso de escenario plausible”, vería una China que incrementa su dominación económica y militar, uniéndose a una era de colaboración con los EE.UU. Esta colaboración, dicen ellos, podrían conducir a la solución de desafíos globales tales como: el cambio climático y a una “cooperación global mayor”. Una vez más, los otros países podrían considerar esta colaboración bilateral entre las dos mayores economías y poderes militares del mundo como poco benigna.

Un tercer escenario presentado como poco probable sería un mundo “salido de la magia de un genio”, en el cual la desigualdad creciente conduciría a la explosión de muchas naciones, mientras el cambio climático y las presiones de la población conllevarían a la escasez de agua, comida y energía, provocarían el incremento de los conflictos internacionales y donde los EE.UU. se vería incapacitado de seguir interpretando su papel de “policía internacional.”

Por último, el cuarto escenario que se asemeja más a la ciencia ficción, prevé el debilitamiento de las naciones estados, ya que las nuevas tecnologías permiten que nuevos actores no-estados, tales como mega-ciudades y coaliciones en movimiento de estos actores, se conviertan en líderes que manejen temas como el cambio climático y los conflictos internacionales.

En relación con Oriente Medio, la persistente obsesión de los Estados Unidos por el programa nuclear iraní obtiene gran atención, donde los autores del Consejo de Inteligencia están preocupados por “si la República Islámica mantiene su poder… y es capaz de desarrollar armas nucleares, Medio Oriente se enfrentaría a un futuro altamente inestable.” Es un temor extraño, dado el creciente grado de inestabilidad en la región - guerra civil en Siria y Yemen, protestas públicas en Baréin y Egipto, violencia descontrolada en Libia, continuos actos de violencia en Iraq, y, por supuesto, la guerra en Afganistán - y el hecho de que hasta el momento sólo Israel posee armamento nuclear, que se rehúsa firmemente a someterse a la inspección o el control internacional, o al menos a reconocerlo.

Evidentemente, nadie puede esperar predecir con certeza cómo será el mundo en 2030, sobre todo por la amenaza sin precedentes que plantea el catastrófico cambio climático, que podría registrar el incremento significativo de las temperaturas globales incluso en ese período, con desastrosas consecuencias para las poblaciones costeras y para países que actualmente enfrentan sequías y escasez de agua. Ni siquiera los Estados Unidos, como resaltan los analistas de inteligencia, saldrían ilesos del cambio climático, como sus regiones más secas, en especial el suroeste y el centro oriental - dos importantes regiones de cultivo- enfrentan sequías sin precedentes. Si continúan otras tendencias -en particular el declive del dólar como divisa de reserva global, y el sigue en aumento el endeudamiento de los EE.UU. - estos podrían verse obligados, como señala el autor, a “retirarse”.

La buena noticia es que en el estudio prospectivo no hay ningún escenario propuesto en el que los Estados Unidos continúen siendo el auto-proclamado “policía”, o la potencia dominante del mundo.

Al observar los profundos desafíos que plantea el cambio climático y la explosión poblacional del mundo, esa es al menos una predicción en el informe que vale la pena aplaudir.

ybm/ab/

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