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jueves, 17 de junio de 2010

Israel, el miembro número veintinueve de la OTAN global

La fuerza bruta de las potencias neocoloniales del siglo XXI
Israel, el miembro número veintinueve de la OTAN global
por Rick Rozoff*

Los EEUU, la Unión Europea (UE) e Israel — este último, quien desde 2005 está enganchado de facto, pero no legalmente, como miembro de la OTAN — tienen sus intereses entrelazados con la Alianza militar Atlántica (OTAN). Israel, percibido como un puesto de avanzada militar del Occidente en el Medio Oriente, ha establecido una diplomacia y estrategia para poder juntarse con la UE y lograr ser un miembro a parte entera de la OTAN en 2010. Israel y sus partidarios han estado ocupados preparando el camino, y el éxito podría finalmente colocar a Israel en una posición confortable. Pero en todo caso, sería sin embargo, de mal agüero para la paz en el mundo.

Madeleine Albright

Mientras la Organización del Tratado del Atlántico Norte está presionando a sus 28 Estados miembros y a decenas de miembros de asociación en los cinco continentes para que contribuyan con más soldados a la guerra en Afganistán, el 13 de enero el Jerusalem Post informaba de que “Israel está lanzando una iniciativa diplomática para influir en el resultado del nuevo Concepto Estratégico de la OTAN que actualmente está revisando un equipo de expertos dirigidos por la ex Secretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright” [1].

La OTAN está trabajando en su Concepto Estratégico actualizado para sustituir al último formulado en 1999, el año de la expansión del bloque militar dentro de la Europa del este y de su primera guerra en toda regla, la campaña de 78 días de bombardeos sobre Yugoslavia.

Madeleine Albright, de la que podría decirse que es la persona más públicamente identificada con organizar tanto la absorción por parte de la OTAN de tres antiguos miembros del Pacto de Varsovia, incluyendo su República Checa natal, como con el lanzamiento de la Operación Fuerza Aliada, copreside en Grupo de Expertos de la OTAN junto con Jeroen van der Veer, presidente de Royal Dutch Shell hasta junio de 2009.

Además, “para asegurar la estrecha coordinación entre el Grupo de Expertos y el Cuartel General de la OTAN, el Secretario General de ésta ha designado a un pequeño equipo de la OTAN dirigido por el dr. Jamie Shea, director de la Unidad de Planificación Política, para funcionar como una secretaría y apoyo del personal” [2]. Shea era el portavoz de la OTAN en 1999 y ahora es director de Planificación Política en la Oficina Privada del Secretario General de la OTAN en el Cuartel General de la OTAN.

El pasado 1 de octubre la OTAN y Lloyd’s de Londres (“la principal empresa mundial del mercado de seguros”, en sus propias palabras) organizaron conjuntamente una conferencia en Londres para dar a conocer y promover el nuevo Concepto Estratégico. El Secretario General de la OTAN Anders Fogh Rasmussen y el presidente de Lloyd’s Lord Peter Levene pronunciaron los principales discursos.

El anfitrión Levene evocó “las miles de amenazas decididas y mortales” que requerían la intervención de la OTAN por todo el mundo y Rasmussen detalló no menos de dieciocho de estas amenazas, ninguna de las cuales se parecía remotamente a un ataque militar o a un desafío a un sólo Estado miembro [3].

Madeleine Albright ha estado viajando últimamente a varias capitales europeas para presidir una serie de seminarios sobre el Concepto Estratégico actualizado, y al último de ellos celebrado en Oslo, Noruega, el 13 de enero asistieron altos cargos del ministerio israelí de Asuntos Exteriores.

Como preparación a este encuentro, “un ex-diplomático de alto rango israelí se reunió hace varias semanas en privado con Albright para discutir los intereses israelíes en el concepto que se está revisando” [4].

El Almirante Giampaolo Di Paola, presidente del Comité Militar de la OTAN, en su visita de estado oficial a Israel (18-19 de noviembre de 2009).
La misma fuente añadió los siguientes antecedentes de la información:

“Las relaciones entre Israel y la OTAN han aumentado de forma espectacular en los últimos años. El presidente del Comité Militar, almirante Giampaolo Di Paola, visitó Israel en noviembre y la Armada israelí ha anunciado sus planes de desplegar un barco de misiles con el Esfuerzo Activo [Active Endeavour], una misión de la OTAN de patrulla del mar Mediterráneo […]. una vez que concluya la revisión del Concepto Estratégico Israel también está tratando de obtener un estatus que mejore su categoría y permita a los altos cargos israelíes participar en los principales foros de la OTAN […]. Israel es miembro del Dialogo Mediterráneo, que se creó en 1994 para promover las relaciones con países de Oriente Medio, como Israel, Jordania, Egipto y Marruecos” [5].

Para el año 2000 el Diálogo Mediterráneo de la OTAN se había expandido para incluir a siete naciones de Oriente Medio y África: Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y Túnez.

En 1994 el bloque del Atlántico Norte también lanzó el programa Asociación para la Paz (PfP, en sus siglas en inglés). Ambas asociaciones se inauguraron sólo tres años después de que la disolución del Pacto de Varsovia y el desmoronamiento de la Unión Soviética dejaran no sólo a la Europa del este sino también a Oriente Medio, África y Asia abiertos a la penetración y a la expansión militar de Occidente.

La Asociación para la Paz ha incluido tanto a las quince ex-repúblicas soviéticas y a las seis ex-repúblicas federales yugoslavas como a los miembros no soviéticos del Pacto de Varsovia. Doce de estos – Albania, Bulgaria, Croacia, la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia – se convirtieron en miembros de pleno derecho de la OTAN durante la década que acabó el año pasado después de pasar por la PfP.

Además, el programa incluye a todos los Estados que eran neutrales, no alineados de Europa excepto Chipre: Austria, Finlandia, Irlanda, Malta, Suecia y Suiza. Malta se retiró del PfP en 1996 pero fue reabsorbida en 2008. Partidos pro-estadounidenses en el parlamento de Chipre están emprendiendo una campaña total para arrastrar a su nación dentro del programa.

Excepto Malta, reintegrada sólo recientemente en la PfP, las seis naciones antes mencionadas han enviado a Afganistán contingentes de tropas de diferentes dimensiones para servir bajo el mando de la OTAN. Los únicos países de toda Europa (excluyendo los micro-Estados de Andorra, Liechtenstein, Malta, Mónaco, San Marino, y Ciudad del Vaticano), incluyendo el Cáucaso, que no han ofrecido soldados para el frente de la guerra afgana son Rusia, Bielorusia, Serbia, Malta, Moldovia y Chipre.

En su cumbre de 2004 en Estambul, Turquía, se produjo la mayor expansión de la OTAN en su historia cuando siete Estados se incorporaron como miembros de pleno derecho, todos ellos de la Europa del este e incluyendo a las primeras ex repúblicas yugoslavas y soviéticas reclutadas como miembros de pleno derecho de la Alianza.

La cumbre de Estambul se prestó también a otro proyecto igual de ambicioso: la Iniciativa de Cooperación de Estambul (ICI, en sus siglas en inglés) [6]. La ICI planeó elevar a los siete socios del Diálogo Mediterráneo a un estatus análogo al de la Asociación para la Paz y consolidar relaciones militares con los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo: Bahrain, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.

Desde que en 2000 Argelia se unió al Diálogo Mediterráneo, en 2006 Montenegro se convirtió en un Estado independiente y entró la Asociación para la Paz ese mismo año, y Malta también entró dos años después, cada nación e isla del litoral mediterráneo, excepto (por el momento) Chipre, Líbano, Libia y Siria es o bien miembro de la OTAN o socio de ella. El Diálogo Mediterráneo también permite a la OTAN desplegarse por la costa atlántica de África a Marruecos y Mauritania.

Si el acceso de nuevos miembros y la Asociación para la Paz proporcionaron a la OTAN puestos de avanzada en las fronteras de Rusia (Azerbayán, Estonia, Finlandia, Georgia, Kazajastán, Letonia, Lituania, Polonia y Ucrania) y de China (Kazajastán, Kirguizstán y Tajikistán), la Iniciativa de Cooperación de Estambul ha permitido rodear aún más a Irán moviendo la influencia y presencia militar de la Alianza hacia el interior del Golfo Pérsico.

De las trece naciones de Oriente Medio y África en las que se centra, Israel es la que más rápida y sustancialmente aprovechó la ocasión que le ofrecía la Iniciativa de Cooperación de Estambul.

El estatuto de mayor categoría del Diálogo Mediterráneo llevó a Israel, a pocos meses de la cumbre de la OTAN en Estambul, a implicarse en las actividades de la OTAN por primera vez.

El 24 de febrero de 2005 Jaap de Hoop Scheffer se convirtió en el primer Secretario General de la OTAN que visitaba Israel y al mes siguiente “Israel y la OTAN llevaron a cabo su primer ejercicio naval conjunto en el mar Rojo, con lo que mostraban un estrechamiento en sus relaciones”. Un grupo naval de la Alianza visitó el puerto israelí de Eilat en el mar Rojo en una visita de una semana “que incluyó un ejercicio conjunto con la armada israelí” [7].

Como informaba la revista británica Jane’s Defence Weekly, “la novedad del ejercicio era el hecho de que estuviera dirigido por barcos de la OTAN que operan regularmente en el Mediterráneo pero que raramente visitan el mar Rojo” [8].

En mayo de ese mismo año se anunció que “Israel planea organizar tres ejercicios militares con la OTAN durante 2005. Altos cargos israelíes afirmaron que el gobierno del primer ministro Ariel Sharon ha presentado a la OTAN un plan que incluiría la organización de tres ejercicios navales con el ejército israelí para los próximos diez meses. Afirmaron que los ejercicios tendrían lugar en el Cuartel General de la OTAN en Bruselas […]”.

Se citaron las siguientes palabras de un alto cargo israelí: “No tenemos dudas de que Israel ganará enormemente con unas relaciones más estrechas con la OTAN y también creemos que Israel, a cambio, tiene mucho que ofrecer a la OTAN” [9].

Ese mismo mes se celebró en Macedonia una conferencia que se había planificado para un programa de “ejercicios militares dirigidos por la OTAN en el marco de la Asociación para la Paz” y “ a la que asistieron representantes de más de veinte países, incluyendo por primera vez dos países del llamado Diálogo Mediterráneo (Israel y Jordania)” [10].

De nuevo según la revista Jane’s Defence Weekly, “mientras que la situación geopolítica de Israel podría ofrecer una ‘base externa’ para la defensa de Occidente, el estatuto militar y económico de la OTAN podría ofrecer una seguridad añadida y beneficios económicos al Estado anfitrión. En un entorno estratégico que cambia rápidamente, los políticos israelíes están reconociendo claras ventajas, especialmente en cuestiones de seguridad, en desarrollar unas relaciones más estrechas con la OTAN. El actual entusiasmo del gobierno israelí por este proyecto se puede ver en el ambicioso paquete de propuestas presentado a la Alianza”, que incluye “adiestramiento militar conjunto [y] futuro desarrollo conjunto de sistemas de armamento” [11].

Según un participante no identificado en las maniobras Sorbet Royal 2005 dijo: «Queremos ser capaces de proveer ayuda a cualquier tripulación de submarino que necesita ser rescatada. Esto es el camino humanitario.»


En junio “la Armada israelí participó por primera vez en un ejercicio submarino de la OTAN en el golfo de Taranto en la costa italiana”, [llamado] Sorbet Royal 2005. “Israel buscaba extender su alianza estratégica con la OTAN más allá de lo que se ofrecía a su grupo de cooperación mediterráneo, incluso hasta convertirse en miembro de pleno derecho de la OTAN” [12].

Según una versión israelí, antes de que empiece el simulacro de guerra, “catorce naciones y más de 2.000 soldados pasarán las próximas tres semanas cazando cuatro submarinos que permanecen en el suelo del océano….” [13].

En julio de 2005 tropas de tierra israelíes participaron por primera vez en un ejercicio militar de la OTAN, una misión de adiestramiento con 22 países en Ucrania que duró dos semanas y media. “La instrucción se centró fundamentalmente en la laucha contra el terrorismo y conflictos de baja intensidad, pero también simbolizó una cada vez mayor participación de las fuerzas israelíes en la OTAN”.

El coronel israelí Alon Friedman afirmó en aquella ocasión que “ha habido tanto comandantes veteranos como asesores que han ido a acontecimientos de la OTAN, pero nunca combatientes como estos”. El Jerusalem Post informó de que “Friedman afirmó que él no tenía conocimiento de los movimientos diplomáticos para hacer que las Fuerza Defensivas Israelíes [IDF en sus siglas en inglés, curioso nombre con el que se autodenomina el ejército israelí, n. de la t.] estuvieran más implicadas en la OTAN, pero entendía que la iniciativa salía de la OTAN” [14].

Para el año siguiente había aumentado aún más el nivel de colaboración entre el único bloque militar del mundo e Israel. El 1 de febrero se publicó en una página web de noticias una columna escrita por Uzi Arad titulada “¿Va Israel camino de la OTAN?”. Arad estableció el Foro Atlántico en 2004 y todavía preside la organización. El Foro Atlántico es el vehículo principal por parte israelí para promocionar la integración OTAN-Israel. En su página web, actualmente en construcción, aparece una estrella de David al lado del símbolo de la OTAN [15].

Uzi Arad tiene una biografía interesante, tanto antes como después de fundar el Foro Atlántico. Fue el asesor de política exterior del primer ministro Benjamin Netanyahu desde 1997 hasta 1999, “trasladado desde el Mossad, donde sirvió durante más de dos décadas hasta culminar en el puesto de Director de Investigación (Inteligencia)” [16]. También ha sido asesor del Comité de Asuntos Exteriores y de Defensa del [parlamento israelí] Knesset .

Las complicaciones surgieron el año pasado cuando “fue nombrado para ser el presidente del Consejo de Seguridad Nacional bajo Netanyahu”, pero “la prensa de Washington…informó de que a Arad se le había denegado el permiso para entrar en el país” [17] debido a “sus supuestos contactos con el analista del Pentágono Larry Franklin, que había sido condenado por pasar información a Israel” [18]. Con todo, a finales del pasado mes de marzo la administración Obama aprobó su solicitud de visado para [acudir a] un debate sobre Irán en Washington.

Un periódico israelí describió su principal proyecto: “Trabajando estrechamente con la OTAN, el Foro Atlántico busca promover y mejorar las relaciones de Israel y permanecer al lado de la Alianza Atlántica, y ha desempeñado un papel importante en hacer avanzar esta relación” [19].

En el artículo antes mencionado de febrero de 2006 Arad escribió: “Durante los dos últimos años la cooperación entre Israel y la OTAN se ha hecho hasta cierto punto más estrecha, tanto a nivel multilateral, dentro del Diálogo Mediterráneo, como al bilateral, directamente con la OTAN”. Añadía que “el año pasado el embajador israelí [en la Unión Europea, en Bruselas, y enviado en la OTAN] Oded Eran presentó una propuesta oficial para incrementar la cooperación y desde la visita del Secretario General de la OTAN Jaap de Hoop Scheffer a Israel el pasado mes de junio, la OTAN e Israel han estado negociando acerca de completar un plan multilateral de cooperación. Israel accedió y anunció su deseo de participar en la operación Esfuerzo Activo que se está llevando a cabo en el mar Mediterráneo como parte de la campaña de la Alianza contra el terrorismo. También participó en tres ejercicios militares y albergó una conferencia de comandantes de las fuerzas aéreas de la OTAN y sus aliados” [20].

Un artículo publicado en el Wall Street Journal pocos días después de que se publicara el de Arad y titulado “Israel se acerca a la OTAN” citaba a Arad afirmando:

“Lo único peor que Israel sea un miembro de la OTAN quizá es que Israel no sea un miembro de la OTAN”. También mencionaba a otro agente principal en fomentar el nexo entre Israel y la OTAN, uno situado en el extremo de Estados Unidos (y de Europa). “Ronald Asmus, un alto cargo del departamento de Estado durante la administración Clinton al que el sr. Arad considera que es un ‘padrino intelectual’ de unas relaciones más estrechas entre la OTAN e Israel, afirma que los argumentos en contra de la pertenencia [de Israel] le recuerdan a la oposición inicial a una ampliación de la OTAN a los Estados que antes pertenecían al bloque socialista o a que la alianza asumiera sus primeras misiones más allá de Europa” [21].

La página web del Fondo Marshall Alemán de Estados Unidos ofrece la siguiente información sobre los antecedentes de Asmus: “Actualmente el dr. Asmus es Director Ejecutivo del Centro Trasatlántico con base en Bruselas y responsable de la Planificación Estratégica en el Fondo Marshall Alemán de Estados Unidos. [Fue] vice-asesor del Secretario de Estado para Asuntos Europeos desde 1997 hasta 2000 y ha sido un veterano analista y miembro de Radio Free Europe, RAND y el Consejo de Relaciones Exteriores. Ha sido una voz pionera en el debate sobre la seguridad europea tras la guerra y la transformación de la OTAN. Ha publicado muchas obras y es autor de Opening Nato’s Door. Por sus ideas y logros diplomáticos ha sido condecorado tanto por el Departamento de Estado estadounidense como por los gobiernos de Estonia, Georgia, Italia, Letonia Lituania, Polonia y Suecia” [22].

El Washington Post publicó el 21 de febrero de 2006 su artículo “Contengan a Irán: Admitan a Israel en la OTAN” que contenía las siguientes recomendaciones: “La mejor manera de proporcionar a Israel seguridad adicional es mejorar su relación con el arma de defensa colectiva de Occidente: la OTAN. Se puede debatir si la relación de mayor categoría culmina en que Israel sea miembro de ella o simplemente en una relación estratégica y de defensa mucho más estrecha. Varios personalidades europeos destacadas han pedido a la OTAN que abrace a Israel, pero este debate no será serio hasta que Estados Unidos, el principal aliado de Israel, ponga su peso tras la idea. Ha llegado el momento de hacerlo” [23].

A principios de mes fue co-autor junto con Bruce P. Jackson de un largo artículo titulado “¿Se inscribe Israel en la Unión Europea y la OTAN?”. Jackson fue el fundador y presidente del Comité Estadounidense sobre la OTAN/Expandir la OTAN y del Comité para la Liberación de Iraq establecido cuatro meses antes de la invasión de la nación, y está en el Consejo de Directores del Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense. Asmus y Jackson escribieron que “lo que algunos ideólogos estratégicos israelíes están empezando a discutir, y de lo que estamos tratando aquí, es […] de una relación estratégica de mayor categoría entre Israel e instituciones euroatlánticas como la OTAN y la Unión Europea que llevarían a unos vínculos cada vez más estrechos y podrían incluir el convertirse en miembro” [24] .

La tercera columna de la integración Israel-OTAN es Ivo Daalder, hasta hace poco miembro destacado de la Brookings Institution y actualmente el nuevo embajador de la administración estadounidense ante la OTAN, donde tiene vía libre para implementar sus proyectos.

En el número de septiembre/octubre de [la revista] Foreign Affairs, publicado por el Consejo de Relaciones Exteriores, él y el co-autor James Goldgeier, miembro destacado adjunto del Consejo de Relaciones Exteriores, escribieron un artículo titulado “OTAN global” en el que se incluía este extracto: “Con poca fanfarria (y menos aún publicidad) la Organización del Tratado del Atlántico Norte se ha vuelto global”.

Lo que Daalder tenía en mente había sido esbozado dos años antes cuando escribió: “Necesitamos una alianza de Estados democráticos. Esta organización uniría a naciones con tradiciones democráticas consolidadas, como Estados Unidos y Canadá, los países de la Unión Europa, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Australia, India e Israel, Botswana y Costa Rica” [25].

La OTAN será el marco de un nuevo orden global dirigido por Estados Unidos con unas Naciones Unidas reducida a la función de mera sierva y de servicio de limpieza.

En marzo 2006 James Jones, entonces jefe militar del Comando Europeo del Pentágono y Supremo Comandante Aliado de la OTAN en Europa, y actualmente Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, comentó sobre otro avance en la integración militar OTAN-Israel, el primer despliegue de [aviones] AWACS de la OTAN a Israel para un ejercicio militar , “al parecer una señal para Irán”: “Hemos tenido AWACS de la OTAN desplegados para hacer algunas demostraciones en Israel, y tenemos un diálogo activo con las Fuerza de Defensa Israelíes en términos de interoperabilidad y particularmente en lo que respecta a la seguridad en el mar de la cuenca mediterránea” [26].

En mayo ocho barcos de guerra israelíes atracaron en la ciudad portuaria israelí de Haifa “lo que el ejercito afirmó eran una indicación del fortalecimiento de las relaciones entre Israel y la Organización del Tratado del Atlántico Norte”, preparatorio para la armada israelí “para participar por primera vez en un ejercicio naval de la OTAN en el mar Negro en junio….” [27]. Ese mes el barco con misiles de la armada israelí Achi Eilat partió de Haifa con sus homólogos de la OTAN para incorporarse a la Operación Mako, “un ejercicio conjunto de diez países en el mar Negro dirigido por países del Diálogo Mediterráneo- OTAN”. Los simulacros de guerra también incluían barcos de “Turquía, Rumanía, Bulgaria, Francia, Albania, Argelia, Georgia, los Emiratos Árabes Unidos y otros”. El acontecimiento suponía “la primera vez que una unidad operativa de las IDF participaba plenamente con la OTAN en una operación miliar” [28] (a modo de seguimiento, el 11 de enero de 2010 la Focus News Agency de Bulgaria revelaba que la Fuerza Aérea Israelí planea usar bases en ese país para ejercicios de adiestramiento).

La OTAN informó acerca de los ejercicios, especialmente en referencia a la Iniciativa de Cooperación de Estambul, que “más de dos mil personas y unos 25 barcos de la OTAN y países asociados están ensayando operaciones conjuntas en el mar en y alrededor de Constanta, Rumanía”, donde Estados Unidos y la OTAN adquirieron posteriormente una base militar estratégica.

“Participan nueve países de la OTAN (Bulgaria, Francia Alemania, Grecia, Italia, Rumanía, España, Turquía y Reino Unido), cuatro países asociados (Albania, Azerbayán, Croacia and Georgia) así como dos países del Diálogo Mediterráneo (Argelia e Israel). Además, por primera vez el ejercicio está siendo observado por un país de la Iniciativa de Cooperación de Estambul de la OTAN, los Emiratos Árabes Unidos” [29].

“El propósito de este ejercicio es crear mejor interoperabilidad entre la Armada israelí y las fuerzas navales de la OTAN. Se invitó a Israel a participar en el ejercicio como miembro del Diálogo Mediterráneo de la OTAN” [30].

Ese mismo mes el ministro israelí de Defensa reconoció que “en una medida cuyo objetivo es mejorar las relaciones entre Israel y la OTAN, las IDF está poniendo a fuerzas de búsqueda y rescate en estado de alerta para que puedan ser desplazadas inmediatamente para participar en operaciones globales de la OTAN”.

Además, se anunció que “Israel podría desear mandar hospitales de campo a fuerzas de paz de la OTAN estacionadas por todo el mundo” y que “las IDF también ha decidido desplazar en los próximos meses a un oficial de alto rango de la Armada a Nápoles donde participará en la Operación Esfuerzo Activo [...] de la OTAN” [31].

Hacia finales de junio el Comité del Congreso de Estados Unidos “aprobó unánimemente una resolución que pide aumentar las relaciones de Israel con la OTAN. La resolución recomienda ascender el grado de afiliación de Israel a ‘miembro destacado del Programa de Cooperación Individual de la OTAN’, una promoción que, según ley, en última instancia llevará a que Israel se convierta en miembro pleno de la Alianza” [32].

El Programa de Cooperación Individual era una disposición disponible para los miembros del Diálogo Mediterráneo dentro de la Iniciativa de Cooperación de Estambul. El 16 de octubre de 2006 la OTAN e Israel concluyeron el acuerdo del Programa de Cooperación Individual.

“Israel y la OTAN han aprobado un plan a largo plazo de cooperación en 27 áreas diferentes” e “Israel es el primer país no europeo y el primero de Oriente Medio que coopera con la OTAN y busca un acuerdo bilateral con la organización” [33].

Además, es el único país (excepto Islandia) fuera de Europa que está incluido en la zona de responsabilidad del comando Europeo de Estados Unidos (como el vecino Egipto es la única nación africana que no está en el Comando de África). El Comando Central cubre el resto de Oriente Medio, como Egipto. Para los propósitos de la OTAN Israel (como los Estados del sur del Cáucaso de Armenia y Georgia, si no Azerbayán) es a todos los efectos una nación europea .

Como dijo la [entonces] ministra de Asuntos Exteriores israelí Tzipi Livni en el Seminario sobre la Transformación de la OTAN, el Diálogo Mediterráneo y las Relaciones entre la OTAN e Israel, celebrado en Herzliya el 24 de octubre de 2006, “la alianza entre la OTAN e Israel no sólo es natural [...] Israel y la OTAN comparten una visión estratégica común […]. Amenazas, dirigidas contra Israel y contra la comunidad moderada con valores occidentales sitúan a Israel más que nunca antes en el lado euro-atlántico. En muchos sentidos Israel es la primera línea de defensa de nuestro estilo de vida común” [34].

La conferencia de dos días fue organizada por Foro Atlántico de Israel y la División de Diplomacia Pública de la OTAN, y se celebro sólo dos meses después de que acabara el segundo ataque de Israel a Líbano que desplazó a 900.000 libaneses, una cuarta parte de la población de la nación.

En su comparecencia en el encuentro Livni reconoció que “no es […] un secreto que Israel preferiría que la fuerzas de la OTAN se implicaran en Líbano[…]. La OTAN es absolutamente esencial para hacer frente a estas amenazas estratégicas”. También afirmó que “Israel estará encantado de cooperar y de participar en iniciativas positivas locales y regionales de la OTAN, entre otras, el Diálogo Mediterráneo, la asociación global de ideas afines y la inclusión de Israel en el programa PFP (Asociación para la Paz) de la OTAN” [35].

La OTAN estaba representada por el vice-Secretario General Alessandro Minuto Rizzo, cuyo discurso enfocado a establecer la tónica del encuentro incluía: “Recientemente hemos acordado un Programa de Cooperación Individual o ICP (en sus siglas en inglés). Este programa es el primero de este tipo en el Diálogo Mediterráneo [...]. Hace sólo unas semanas un intercambio de cartas entre la OTAN e Israel creó el marco para la contribución israelí a Esfuerzo Activo […]. Será la primera contribución de una nación del Diálogo Mediterráneo y representa otro paso significativo tanto para la OTAN como para Israel.

El envío de un oficial de enlace israelí al Comando de la OTAN en Nápoles es una indicación más de la vitalidad de nuestra cooperación, como lo fue la demostración de un avión AWACS de la OTAN en Israel. Y por último, pero no menos importante, en el curso de este año Israel ha participado en dos importantes ejercicios militares OTAN/PfP en Rumanía y Ucrania” [36].

Un agente de la inteligencia israelí retirado dijo a una agencia de noticias estadounidense que el Programa de Cooperación Individual con la OTAN “autoriza 2.000 actividades conjuntas, tres veces el volumen de las operaciones abiertas a los países del Diálogo Mediterráneo” [37].

La misma fuente citaba al antes mencionado Oded Eran, representante de Israel en el Cuartel General de la OTAN, afirmando en alusión a cláusula de asistencia militar de la Alianza que lo que se había logrado era “un paraguas multilateral […].No necesitamos necesariamente el Artículo 5. El mero hecho de ser miembros de semejante organización nos da […] una especie de garantía” [38].

Para finales de 2006 la integración militar Israel-OTAN había pasado al estadio en el que al Estado judío se le concedió un acuerdo de asociación con el bloque militar occidental más avanzado que cualquiera de los concedidos a ninguna otra nación fuera de Europa.

La ministra de Asuntos Exteriores israelí pidió públicamente la inclusión de su país en el programa Asociación para la Paz de la OTAN, que recientemente ha preparado on éxito a otros doce Estados para convertirse en miembros de pleno derecho del bloque.

Tanto desde Occidente como desde Israel se han estado haciendo llamamientos para que éste se convierta en miembro de pleno derecho de la OTAN.

Se está defendiendo la extensión a Israel de la [cláusula de] protección del Articulo 5, limitada hasta el momento sólo a miembros de pleno derecho, con la inevitable implicación de que una coalición de las las naciones militarmente más poderosas del mundo, dirigidas por la autodesignada única potencia militar del mundo, tomaría represalias contra Irán si éste respondiera a un primer ataque israelí con misil. Puesto que Estados Unidos tiene estacionadas cientos de cabezas nucleares en bases de la OTAN en Europa, incluyendo la vecina de Irán Turquía, evocar la cláusula de protección de la OTAN podría provocar una conflagración nuclear.

La nación [Israel] ha sido promovida como eje de una nueva OTAN Global, como proclamó abiertamente el nuevo embajador estadounidense ante la Alianza, Ivo Daalder.

En 2007 un analista ruso advertía de las consecuencias de los acontecimientos arriba mencionados:

“Al admitir a Israel, Washington planea usar a la Alianza como instrumento para presionar a los Estados árabes y fortalecer su posición en Oriente Medio […]. Washington no planea restringir la expansión únicamente a admitir a Israel. La alianza desea atraer a India, Japón, Australia y Singapur […]. El que la OTAN siga expandiéndose indudablemente es una idea preocupante y peligrosa que podría dividir al mundo en grupos de países que se oponen unos a otros […]. Según la Carta de la OTAN, un ataque a un Estado miembro se considera una agresión contra todos los miembros de la Alianza [y] cualquier conflicto de Israel con sus vecinos podría convertirse en fuente de un conflicto regional a gran escala que podría evolucionar hacia una guerra global” [39].

Impertérritos ante tan graves consideraciones, incluso ante la amenaza de una guerra mundial, Washington, Bruselas y Tel Aviv siguieron con su colaboración militar conjunta.

En abril de 2007 seis barcos de guerra de la OTAN (de Alemania, Grecia, Italia, España y Turquía) atracaron en el puerto israelí de Eilat en el mar Rojo “para ejercicios conjuntos con el Destacamento Especial del Mar Rojo de la Armada” [40]. En efecto, la OTAN había extendido al mar Rojo su vigilancia naval total del mar Mediterráneo y operación de interdicción, Esfuerzo Activo, y más tarde establecería una presencia permanente en el Golfo de Adén y el mar de Omán.

“Han llegado a Haifa seis fragatas de la OTAN comandadas por un almirante turco […] para ejercicios conjuntos con barcos con misiles de la Armada israelí. Recientemente Israel ha estado reforzando sus relaciones la OTAN como parte de los preparativos para un futuro enfrentamiento con Irán” [41].

Tras la firma del Programa de Cooperación Individual (ICP, en sus siglas en inglés) el mes de noviembre anterior, en junio el Asesor de Política de Defensa y Planificación del Secretario General de la OTAN John Colston visitó Israel e invitó a la nación a proporcionar tropas para misiones internacionales de la Alianza. “Agradecemos enormemente el interés de toda una variedad de naciones por participar en operaciones dirigidas por la OTAN por todo el mundo. Actualmente hay entre siete y ocho mil soldados de naciones de la OTAN participando en misiones y una mayor participación siempre es bienvenida”. En palabras de Colson, soldados y otras contribuciones (presumiblemente para enviarlos a Afganistán en el primer caso) “completarían el marco del ICP con cooperación práctica”.

El alto cargo del OTAN confirmó los planes de su organización de “añadir a Israel al ‘concepto de capacidades opcionales’ con el objetivo de crear una mejor colaboración entre los ejércitos […] que establecería las bases para una potencial participación israelí en misiones dirigidas por la OTAN”.

Lo que supondrían estas misiones quedó indicado en el anuncio de Colson de que “acordamos compartir con Israel las lecciones de Afganistán para ganar y beneficiarnos mutuamente” [42].

Tzipi Livni (ex agente del Mossad y posteriormente ministra de Relaciones Exteriores de Israel) en una reunión con el italiano Claudio Bisogniero, Delegado Secretario de la OTAN, durante un simposio diplomático de esta Alianza Militar en Israel, el 22 de octubre de 2007.

El vice-Secretario General de la OTAN Claudio Bisogniero visitó Israel en octubre para dos días de encuentros organizados por el Foro Atlántico de Israel. “Bisogniero y la ministra [israelí] de Exteriores Tzipi Livni hablarán ante el Segundo Simposio Anual OTAN-Israel en el Centro Interdisciplinario de Herzliya el lunes por la noche y al día siguiente habrá un Seminario sobre el papel de la OTAN en Oriente Medio”, una continuación del encuentro de dos días en 2006 en el que también intervinieron Livni y el predecesor de Bisogniero, Alessandro Minuto Rizzo. Bisogniero llegó sólo tres semanas después de asumir el cargo y su viaje coincidió con el primer aniversario del Programa de Cooperación Individual de Israel con la OTAN.

El Foro Atlántico de Uzi Arad dijo del evento: “Existe un proceso en evolución que Israel y la OTAN llevan a adelante juntos. La OTAN se está transformándose constantemente. Al igual que considera su papel fuera de Europa y Oriente Medio, considera la perspectiva de unas relaciones Israel-OTAN más estrechas” [43].

El comentario más significativo en el simposio vino de un jefe de Estado (de antes y futuro) israelí: “Al dirigirse al simposio del Foro Atlántico en Hertzliyah [...] el ex primer ministro Netanyahu urgió a la OTAN a aceptar a Israel como ‘miembro de pleno derecho’ para 2010” [44].

Al mes siguiente los jefes del Estado Mayor de Israel y Egipto (que siguió a Israel en entrar en un Programa de Cooperación Individual) participaron en una reunión con todos sus homólogos de los 26 Estados miembro de la OTAN. De hecho, “los jefes de Defensa de más de 60 países junto con el Comandante Supremo Aliado de la OTAN para Operaciones y el Comandante Supremo Aliado de la OTAN para Transformaciones asistieron, a varios niveles, a los Encuentros del Comité Militar de la OTAN” [45].

En diciembre una fuente india de noticias reveló más acerca de la cooperación cada vez mayor de la OTAN con Israel dentro del contexto de construir un Asia-Pacífico y más allá de una OTAN global. “India, así como Israel, Japón, Singapur, Australia y Nueva Zelanda, se reunirá con países de la OTAN en la base Nellis de las Fuerzas Aéreas en Nevada, Estados Unidos, por primera vez en junio-julio de 2008 para los simulacros de combate Bandera Roja” [46].

Aviones de guerra israelíes también participaron en los ejercicios de Bandera Roja de 2009.

Esto ocurrió con el telón de fondo de la petición de la condición de miembro de pleno derecho de la OTAN para Israel por parte del vice-primer ministro y ministro de Asuntos Estratégicos israelí Avigdor Lieberman (actual ministro de Asuntos Exteriores y vice-primer ministro), los candidatos pasado y futuro a la presidencia de Estados Unidos John Edwards y Rudolph Giuliani, el ex presidente español Jose María Aznar y otras destacadas figuras occidentales.

El columnista del New York Times Thomas Friedman, que ya en 2001 había escrito dos artículos urgiendo a la OTAN a hacerse con el poder en la franja de Gaza y en Cisjordania, en 2003 defendió que no sólo Israel sino también Egipto y el Iraq posterior a la invasión fueran bienvenidos como Estados miembro de la OTAN. Por cierto que en 2008 se hicieron eco en distintos grados del llamamiento de Friedman a la OTAN para sojuzgas a Palestina James Jones mientras era enviado especial estadounidense para Oriente Medio, Zbigniew Brzezinski y Brent Scowcroft. A principios de ese año el Jerusalem Post escribió acerca de Jones, antes comandante supremo de la OTAN y actualmente Asesor de Seguridad Nacional de la administración Obama, que “Estados Unidos está revisando la posibilidad de desplegar a las fuerzas de la OTAN en Cisjordania como una manera de aligerar las preocupaciones de seguridad de las IDF [ejército israelí]….El plan, dirigido por el enviado especial estadounidense a la región, general James Jones, se está presentando a los países europeos, a los que se podría pedir que contribuyeran con tropas a una fuerza multinacional en Cisjordania [47]”.

Otra fuente de noticias describía el plan en términos más francos: “A James Jones, un ex general del Cuerpo de Marines y comandante militar de la OTAN entre 2003 y2005, se le ha asignado la tarea de tomar el poder de la ocupación militar de los territorios ocupados de Palestina en favor de los intereses de seguridad de Israel. El plan para Cisjordania tratará de basarse en la experiencia del despliegue de las fuerzas de la UNIFIL [siglas en inglés de Fuerzas Provisiones de Naciones Unidas en Líbano], dirigidas por países de la OTAN, pero que implican a tropas africanas y de Asia también en el Sur de Líbano” [48].

Los planes de la OTAN van mucho más allás de la contingencia de patrullar las fronteras israelíes con Gaza y Cisjordania, e incluso de ocupar y subyugar territorios palestinos.

Un ex alto cargo del Departamento de Estado de la administración George H.W. Bush (en la Oficina de Asuntos Político-Militares), Bennett Ramberg, escribió hace casi dos años un artículo para uno de los principales periódicos estadounidenses con el título de “Un pacto Israel-OTAN”. Presentaba un escenario para una confrontación militar con Irán y vencer las defensas aéreas rusas en aquella nación. Entre las sugerencias del escritor se incluía: “Como en los últimos años la OTAN ha extendido su alcance internacional más allá del teatro europeo, la asociación de Israel se ha convertido en tema de discusión en Bruselas […]. La integración de Israel en la OTAN, posiblemente con una garantía de seguridad estadounidense aparte, proporcionará a Israel la defensa en profundidad que ha estado anhelando […]. Si Estados Unidos consintiera en proporcionar los aviones de combate sigilosos F-22, la capacidad de Israel aumentará. Igual de impresionantes son las bombas racimo suministradas por Estados Unidos que puede llevar el avión” [49].

En noviembre de 2008 el jefe del Estado Mayor israelí, teniente general Gabi Ashkenazi asistió a la reunión de la OTAN en Bruselas donde “expuso las amenazas estratégicas para Israel y pidió una mayor cooperación […]”.

Ashkenazi se dirigió a la vez a todos los jefes de Estado Mayor de los 26 Estados miembro de la OTAN y “presentó las diferentes amenazas al Estado de Israel, los desafíos estratégicos en Oriente Medio y el aumento del terrorismo global, así como la necesidad de una mayor cooperación entre Israel y los miembros de la OTAN para hacer frente a las amenazas compartidas” [50].

Al mes siguiente, en diciembre, a sólo unas semanas de ataque israelí Operación Plomo Fundido contra Gaza, la OTAN mejoró su Programa de Cooperación Individual con Israel. “El acuerdo permite un intercambio de información de inteligencia y de pericia sobre seguridad en relación a temas diferentes, un aumento de los ejercicios militares conjuntos Israel-OTAN y una mayor cooperación en la lucha en contra de la proliferación nuclear. También prepara el camino para una mejora de la colaboración en los campos de rearmamento y logística, y la vinculación electrónica de Israel con el sistema de la OTAN”.

La ministra israelí de Asuntos Exteriores Livni estaba presente en la firma del pacto y afirmó: “Las capacidades de Israel en relación a la seguridad son bien conocidas y consideramos el fortalecimiento de la cooperación entre Israel y el organismo de seguridad internacional como un objetivo estratégico que refuerza a Israel. Israel es una potencia internacional en lo que se refiere a su ejército y a su capacidad para luchar contra el terrorismo; todo el mundo lo reconoce y la ampliación de la cooperación entre Israel y la OTAN tal como se ha expresado esta mañana es una importante prueba de ello” [51].

El 8 de diciembre la OTAN acogió a una delegación de Foro Atlántico de Israel en su Cuartel General de Bruselas.

El 27 de diciembre Tel Aviv inició sus implacables ataques a Gaza, sobre los que abundan los informes sobre uso de bombas de fósforo blanco y de armamento con uranio empobrecido.

El entonces presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, el nicaragüense Miguel d’Escoto Brockmann, criticó la ofensiva por ser una violación del derecho internacional y afirmó :“Gaza está en llamas. La han convertido en un infierno en llamas” [52].

Una semana y media después de que empezara el ataque, una fuente de noticias rusa escribió que “los planificadores estadounidenses quieren transportar 3.000 toneladas de munición desde el puerto griego de Astakos al puerto israelí de Ashdod” y “en diciembre llegó por barco un envío aún mayor de armamentos, que incluían bombas guiadas por láser” [53].

En mitad del ataque y de la masacre el Secretario General de la OTAN Jaap de Hoop Scheffer llegó a Tel Aviv para pronunciar un discurso en el Foro Atlántico ilustrado por su opinión de que “ésta es una nueva OTAN”. En un artículo con ese título, el periódico israelí Haaretz publicó unas declaraciones de Scheffer que incluían lo siguiente: “La OTAN se ha transformado para afrontar los desafíos de hoy y de mañana. Hemos creado asociaciones por todo el mundo, desde Japón hasta Australia y Pakistán y, por supuesto, con los países importantes del Mediterráneo y el Golfo. [...] La Alianza está proyectando estabilidad en Afganistán, en Kosovo, en el Mediterráneo (con apoyo israelí) y en todas partes, incluyendo la lucha contra los piratas en la costa somalí, sin diluir en ningún modo nuestra tarea fundamenta de defender a los Estos miembro y las poblaciones de la OTAN. Por último, buscamos desempeñar nuevos papeles también en seguridad energética y ciber defensa. […] En 2005 y en 2006 Israel participó en dos ejercicios militares de la OTAN. Además, el Acuerdo entre al OTAN e Israel sobre Seguridad de la Información nos permite compartir inteligencia. […] En 2006 Israel decidió contribuir a la Operación Esfuerzo Activo de la OTAN en el Mediterráneo. [...] Israel ha sido el primer país que ultimó con la OTAN en octubre de 2006 un programa de cooperación individual muy detallado, que se revisó y mejoró el pasado noviembre” [54].

Scheffer se reunió con el primer ministro israelí Ehud Olmert y con la ministra de Asuntos Exteriores Tzipi Livni, y Livni y Scheffer “discutieron sobre medios de cooperación entre Israel y la OTAN en relación a la guerra contra el terrorismo y sobre métodos para impedir el contrabando en la franja de Gaza”, incluso mientras continuaban los combates” [55].

Olmert aseguró a Scheffer que “Israel permanece detrás de la OTAN y apoya firmemente su lucha contra el terrorismo, igual que nosotros esperamos que ustedes entiendan nuestra lucha contra el terrorismo ….”. También “discutió con él la situación el sur de Israel y en la franja de Gaza desde el inicio de la Operación Plomo Fundido” [56].

La página web de la OTAN también informó de que Scheffer se había reunido también con el ministro de Defensa Ehud Barak y con el actual primer ministro Benjamin Netanyahu. En su comparecencia ante el Foro Atlántico afirmó: “Israel ha sido el socio más entusiasta del Diálogo Mediterráneo y esto me dice que este país conoce muy bien el Diálogo y los beneficios que aporta” [57].

En marzo Livni devolvió el favor volando a Bruselas para reunirse con Scheffer.

Al mes siguiente la oficina Konrad Adenauer Stiftung de Jerusalén publicó los resultado de un estudio que había encargado sobre la actitud de los israelíes en relación a una intervención de la OTAN en Gaza y a la pertenencia como miembro de pleno derecho al bloque militar. El Jerusalem Post citaba las palabras del dr. Lars Hansel, presidente de la Konrad Adenauer Stiftung en Israel: “(Los israelíes) ven a los soldados alemanes desplegados en la costra libanesa…como una acontecimiento bien recibido. Estamos percibiendo claramente un cambio en el discurso en Israel respecto a esto” [58].

Un encuesta dirigida por un grupo de investigación israelí demostró el éxito que habían tenido los esfuerzos del Foro Atlántico de Uzi Arad y sus aliados: “Una mayoría de los entrevistados (54%) apoyó categóricamente que Israel fuera un miembro de pleno derecho en la OTAN (el 33% no). El apoyo aumentaba al 60% cuando sólo se contaban las respuestas de judíos. Casi dos terceras partes de los judíos israelíes apoyan enviar tropas de la OTAN a Cisjordania con una función de mantener la paz….Según el estudio, un 62% de los judíos israelíes apoyaba la presencia de tropas de la OTAN para mantener la paz en las zonas palestinas frente a un 34% que no. Pero este apoyo no se compartía entre los árabes israelíes que se oponían a la idea en un 44% frente a un 24%” [59].

Como una indicación de que las palabras podían ser trasladadas pronto a la acción, Haaretz escribió el pasado mes de abril que “la posibilidad de un ataque israelí contra un Irán nuclear [...] será una prueba de la voluntad de los Estados miembro de la OTAN de implementar el Artículo 5 de la convención del tratado [….]” [60].

Un análisis publicado por la Agencia de Noticias Xinhua de China el pasado mes de julio titulado “Israel presiona para mejorar sus relaciones con la OTAN” afirmaba que “noticias en los medios de comunicación israelíes esta semana sugerían que Israel está tratando de participar en varios ejercicios y operaciones clave con la OTAN y con miembros individuales de ésta en lo que queda de 2009. Sin embargo, esto parece sólo una parte de los planes de una integración gradual mucho mayor de Israel en la OTAN”. Y añadía: “Algunos informes sugieren que el deseo de Israel de cooperar con la OTAN y de aumentar sus ejercicios operacionales son una preparación mayor por parte de Israel para cualquier ataque a Irán” [61].

La misma agencia de noticias informaba en julio de que “dentro de unos meses las Fuerzas Aéreas Fsraelíes (IAF, en sus siglas en inglés) participarán en un ejercicio aéreo conjunto con un Estado miembro de la OTAN que todavía está por identificar” y citaba a “altos cargos de defensa israelíes que afirmaba que los ejercicios en el extranjero se utilizarían para ejercitar maniobras de largo alcance”. La fuente también mencionaba que “en 2007 aviones de guerra israelíes bombardearon lo que se sospechaba era un emplazamiento nuclear dentro de Siria. El pasado verano, más de cien aviones de las IAF sobrevolaron Grecia en un ejercicio que se ha considerado una prueba para un potencial ataque aéreo a instalaciones nucleares de Irán” [62].

El pasado verano, mientras Estados Unidos y la OTAN se preparaban para aumentar las tropas en Afganistán hasta más de 150.000 soldados, quedaron completamente al descubierto la completa reciprocidad y el rango geográfico de la cooperación militar entre Israel y la OTAN.

El presidente del Comité Militar de la OTAN, almirante Giampaolo Di Paola, hizo una visita de dos días a Tel Aviv para reunirse con dirigentes de las IDF y “para estudiar las tácticas y métodos de las IDF”, y “estaba estudiando las IDF para poder comprender mejor cómo tratar la actual guerra en Afganistán” [63].

Un alto cargo israelí de Defensa habló de una reunión entre el presidente del Comité Militar de la OTAN y el jefe del Estado Mayor israelí, el teniente general Gabi Ashkenazi: “Lo único que la OTAN tiene hoy en mente es cómo ganar en Afganistán. [Di Paola] estaba muy impresionado con las IDF, que son una fuente fundamental de información debido a nuestra experiencia operativa”.

Di Paola “señaló que la OTAN y las IDF se enfrentaban a amenazas similares, la OTAN en Afganistán e Israel en su guerra contra Hamás e Hizbolá” [64].

Israel ha adiestrado a tripulaciones checas de helicópteros en una base en el desierto para desplegarse en Afganistán y ha suministrado y ofrecido sus drones Heron a Canadá, Alemania y a otros Estados de la OTAN para su guerra en ese país.

Como otro presagio de lo que Bruselas y Tel Aviv están anticipando conjuntamente, si no planificando, en noviembre la OTAN patrocinó un curso de tres día en Haifa que proporcionó “profesionales del control de emergencias adiestrados para enseñar al personal y métodos de preparación ante situaciones de víctimas masivas. Estas situaciones incluyen todas las emergencias causantes de gran número de víctimas que requieren una organización y respuesta especial por parte de los servicios médicos locales, regionales y nacionales, y por parte de otros servicios” [65].

A principios de este mes el Comando Supremo Aliado de la OTAN y el jefe del Comando Europeo de la OTAN, el almirante James Stavridis, llegaron a la capital israelí para reunirse con “el jefe del Estado Mayor, teniente general Gabi Ashkenazi, con el vice-jefe del Estado Mayor, el general de división Benjamin Gantz, y con otros comandante. El almirante estaba acompañado de otros comandantes del Comando Europeo” [66].

La ocasión fue el último día de la Operación Juniper Cobra 10 de dos semanas, los más recientes y con mucho los mayores ejercicios conjuntos bienales entre Estados Unidos e Israel. Los del año pasado fueron a una escala sin paralelo, de hecho los mayores simulacros de guerra conjuntos entre ambos países. Participaron 1.400 soldados estadounidenses y 17 barcos de guerra en lo que probablemente son los más ambiciosos ejercicios integrados y escalonados de defensa de misiles que se hayan hecho en ningún sitio [67]. “Una cantidad sin precedentes de generales estadounidenses junto con 1.400 soldados estadounidenses participan con los más altos cargos de las IDF en los ejercicios militares Juniper Cobra de alto nivel cuyo objetivo son ’amenazas específicas’, según afirmó un comandante de la Armada estadounidense” [68].

La cantidad sin precedentes de ejercicios se produjo poco después de que la actual administración estadounidense anunciara sus planes de cancelar un proyecto del presidente George W. Bush de misiles de tierra de curso medio en el este de Europa a favor de lo que el 17 de septiembre el presidente Barack Obama afirmó eran “unas defensas más fuertes, más inteligentes y mas rápidas de las fuerzas estadounidenses y de los aliados de Estados Unidos”. Antes habían salido a la luz informes acerca de que Estados Unidos y la OTAN iban a abandonar el proyecto de basar en Polonia misiles interceptores de tierra y una instalación complementaria de radar en la República Checa, y en vez de ello desplegar en Israel, los Balcanes, Turquía y el sur del Cáucaso componentes para interceptar misiles mucho más móviles y a menudo no detectables [69].

Los ejercicios Juniper Cobra del año pasado fueron el claro aldabonazo de salida para el nuevo plan, que claramente había sido preparado con antelación.

El propósito oficial era proteger a Israel de posibles ataques iraníes con misiles, pero la verdad es muy diferente. Hace más de un año el Comando Europeo del Pentágono, cuyo comandante militar de mayor rango también es el comandante supremo de la OTAN, instaló un radar escudo de misiles en el desierto del Negev en Israel cerca de las instalaciones del programa nuclear de Israel en Dimona. El Radar Estadounidense Transportable de Banda-X Basado fuera de Estados Unidos tiene un alcance de 2.900 millas [4.300 kilómetros], mucho más de lo que se necesitaría para Irán, pero suficiente para cubrir toda Rusia occidental y la mayoría de la del sur.

Se asignó a la base ciento veinte miembros del personal militar estadounidense, las primeras tropas extranjeras estacionadas en Israel. [Los ejercicios] Juniper Cobra era la fase de prueba para despliegues globales de interceptores de misiles en Oriente Medio y más allá. La Casa Blanca y el Pentágono han descrito los nuevos planes estadounidenses para estar plenamente integrados en la OTAN para englobar toda Europa y el papel de Israel en estos planes es crucial. Los ejercicios con misiles de Estados Unidos e Israel del pasado otoño ayudaron a “Estados Unidos a trabajar su escudo de misiles europeo […] En las maniobras […] actuó Aegis, un sistema antimisiles de la Armada estadounidense que la administración del presidente Barack Obama planea desplegar en el este del Mediterráneo como primera parte del escudo de misiles para Europa anunciado el mes pasado” [70].

Como afirmó en aquella ocasión un oficial del ejército estadounidense presente para [los ejercicios] Juniper Cobra, “en una perspectiva más amplia, lo que los estadounidenses aprendan de estos complejos ejercicios ayudará a diseñar el escudo de defensa de la OTAN para Europa” [71].

A principios de este mes Israel anunció que había probado con éxito lo que él denomina su sistema antimisiles de corto y medio alcance Cúpula de Hierro, que está compuesto del recién desarrollado interceptor de misiles Flecha 2 y de Honda de David. El primer Flecha “se desplegó en 2000 y desde entonces Israel y Estados Unidos han llevado a cabo un ejercicio de defensa de misiles conjunto y bienal llamado Juniper Cobra para trabajar la integración de armas, radares y otros sistemas de los dos países” [72].

El pasado mes de mayo en la “primera reunión de altos cargos de Defensa israelíes con el nuevo personal de la administración Obama en el Pentágono” el Director General del ministerio de Defensa israelí, el general Pinchas Buhris, y sus homólogos en Washington, DC se anunció que Estados Unidos financiará un sistema avanzado de defensa de misiles Flecha 3. Israel y Estados Unidos también están desarrollando la Honda de David, un sistema de defensa de misiles con un alcance de entre 70 y 250 kilómetros para misiles de medio alcance. El sistema Flecha 3 será una versión de mayor alcance del sistema de defensa Flecha operativo actualmente en las IDF. Será capaz de interceptar misiles enemigos procedentes de altitudes mayores y lejos de Israel” [73].

En julio la Agencia de Defensa de Misiles del Pentágono trabajó conjuntamente con Israel para aprobar el sistema Flecha en un ámbito estadounidense en el océano Pacífico.

El presidente de la Agencia de Defensa de Misiles estadounidense, el teniente general de la Armada Patrick O’Reilly, declaró en relación a los ejercicios en el Pacífico que “la prueba permitirá a Israel medir su sistema avanzado Flecha contra un objetivo con un alcance de más de 620 millas (1.000 kilómetros), demasiado lejos para las pruebas Flecha previas en el este del Mediterráneo”.

Reuters citó las palabras de un alto cargo anónimo del Departamento de Defensa estadounidense que afirmaba: “La próxima prueba […] nos da la oportunidad de tener el sistema Patriot, el sistema THAAD [siglas en inglés de Defensa Terminal de una Área de Gran Altitud] y el sistema Aegis todos ellos interactuando con el sistema Flecha de manera que mientras ejecutamos la prueba estamos demostrando total interoperabilidad”. Los mismos cuatro sistemas de intercepción de misiles se usaron conjuntamente en los ejercicios Juniper Cobra de octubre y noviembre. [74]

Otros Estados de la OTAN también están ayudado en la construcción de misiles y militar en general para una potencial catástrofe en Oriente Medio, especialmente Alemania, que duplicará la cantidad de submarinos Delfín que ha suministrado a Israel. Se considera que estos submarinos son capaces de transportar misiles nucleares crucero israelíes para cualquier conflicto futuro con Irán. “Una flota mayor de submarinos Delfín permitiría a Israel la posibilidad de basar algunos en su puerto de Eilat en el mar Rojo, lo que proporciona un atajo hacia el Golfo. El pasado julio un submarino israelí cruzó el Canal de Suez Canal para un ejercicio fuera de Eilat, el primer despliegue de este tipo” [75].

El 11 de enero Haaretz escribió que “el ejército estadounidense doblará el valor del equipo de emergencia militar que almacena en territorio israelí y se autorizará a Israel a utilizar la artillería estadounidense en caso de una emergencia militar […]”. Citando [a la agencia] Defense News basada en Estados Unidos el periódico israelí añadía que “un acuerdo alcanzado el mes pasado entre Washington y Jerusalem ascenderá el gasto del engranaje militar a 800.000 millones de dólares. Esta es la fase final de un proceso que empezó hace más de un año para determinar el tipo y cantidad de armas y munición estadounidenses que se almacenará en Israel, parte de un más amplio esfuerzo estadounidense de almacenar armas en zonas en las que su ejército puede necesitar operar al tiempo que permite a los aliados estadounidenses hacer uso de la artillería en caso de emergencia”.

También reveló que “el trato permite a Israel acceder a un más amplio espectro de pertrechos militares y Estados Unidos está considerando qué forma de suministros militares se podrían añadir a los almacenes en Israel. Ya hay almacenados en el país misiles, vehículos armados, munición aérea y pertrechos de artillería” [76].

Estados Unidos, Israel y la OTAN se están preparando para acontecimientos trascendentales en Oriente Medio. Y no serán acontecimientos pacíficos.

Rick Rozoff

Periodista residente en Chicago. Director de Stop NATO international.

[1] Jerusalem Post, 13 de enero de 2010.
[2] NATO’s New Strategic Concept.
[3] « Thousand Deadly Threats: Third Millennium NATO, Western Businesses Collude On New Global Doctrine », por Rick Rozoff, Stop NATO, 2 de octubre de 2009
[4] Jerusalem Post, 13 de enero de 2010.
[5] Ibid.
[6] « NATO In Persian Gulf: From Third World War To Istanbul », por Rick Rozoff, Stop NATO, 6 de febrero de 2009.
[7] Jane’s Defence Weekly, 10 de mayo de 2005.
[8] Ibid.
[9] Middle East Newsline, 21 de mayo de 2005.
[10] Makfax, 21 de abril 2005.
[11] Jane’s Defence Weekly, 12 de mayo de 2005.
[12] Jane’s Defense Weekly/Islamic Republic News Agency, 28 de junio de 2005.
[13] Jerusalem Post, 19 de junio de 2005.
[14] Jerusalem Post, 22 de julio de 2005.
[15] Atlantic Forum of Israel.
[16] Haaretz, 2 de marzo de 2009.
[17] Haaretz, 31de marzo de 2009.
[18] Haaretz, 20 de marzo de 2009.
[19] Ibid.
[20] Ynetnews, 1 de febrero de 2006.
[21] Wall Street Journal, 14 de febrero de 2006.
[22] German Marshall Fund, Ronald Asmus.
[23] Washington Post, 21 de febrero de 2006.
[24] « Does Israel Belong In the EU and NATO? », por Ronald Asmus y Bruce Jackson, Policy Review, 2005.
[25] Washington Post, 23 de mayo de 2004.
[26] Jewish Telegraphic Agency, 7 de marzo de 2006.
[27] Agence France-Press, 30 de mayo de 2006.
[28] Israel National News, 14 de junio de 2006.
[29] NATO, 22 de junio de 2006.
[30] Jerusalem Post, 26 de junio de 2006.
[31] Jerusalem Post, 23 de junio de 2006.
[32] Jewish Telegraphic Agency, 27 de junio de 2006.
[33] Israel Today, 17 de octubre de 2006.
[34] NATO, 24 de octubre de 2006.
[35] Ibid.
[36] NATO, 24 de octubre de 2006.
[37] United Press International, 26 de octubre de 2006.
[38] Ibid.
[39] Eduard Sorokin, « What Is Behind The US Plan For NATO Expansion? », Voice of Russia, 25 de septiembre de 2007.
[40] Jerusalem Post, 16 de abril de 2007.
[41] Jewish Telegraph Agency, 1 de abril de 2008.
[42] Jerusalem Post, 25 de junio de 2007.
[43] Jerusalem Post, 22 de octubre de 2007.
[44] Winnepeg Free Press, 30 de octubre de 2007.
[45] NATO, 19 de noviembre de 2008.
[46] The Asian Age, 20 de diciembre de 2007.
[47] Jerusalem Post, 20 de febrero de 2008.
[48] Arab Monitor, 8 de enero de 2008.
[49] Washington Times, 5 de julio de 2008,
[50] Agence France-Presse, 18 de noviembre de 2008.
[51] Haaretz, 2 de diciembre 2008.
[52] Press TV, 15 enero de 2009.
[53] Russia Today, 10 de enero de 2009.
[54] Haaretz, 10 de enero de 2009.
[55] Israeli Ministry of Foreign Affairs, 11 de enero de 2009.
[56] Arutz Sheva, 12 de enero de 2009.
[57] NATO, 11 de enero de 2009.
[58] Jerusalem Post, 22 de abril de 2009.
[59] Ibid.
[60] Haaretz, 3 de abril de 2009.
[61] Xinhua News Agency, 7 de julio de 2009.
[62] Xinhua News Agency, 6 de julio de 2009.
[63] Israel Today, 23 de noviembre de 2009.
[64] Jerusalem Post, November 20, 2009.
[65] NATO, 16 de noviembre de 2009.
[66] Israeli Defense Forces, 3 de noviembre de 2009.
[67] « Israel: Forging NATO Missile Shield, Rehearsing War With Iran », por Rick Rozoff, Voltaire Network, 5 noviembre de 2009.
[68] Arutz Sheva, 3 de noviembre de 2009.
[69] « U.S. Expands Global Missile Shield Into Middle East, Balkans », por Rick Rozoff, Stop NATO, 11 septiembre de 2009.
[70] Reuters, 22 de octubre de 2009.
[71] United Press International, 30 de octubre de 2009.
[72] Washington Post, 19 de septiembre de 2009.
[73] Jerusalem Post, 20 de mayo de 2009.
[74] Reuters, 14 de julio de 2009.
[75] Reuters, 14 enero de 2010.
[76] Haaretz, 11 de enero de 2010.

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Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

http://www.voltairenet.org/article164175.html

lunes, 8 de febrero de 2010

Los ejércitos secretos de la OTAN (III) Gladio: Por qué la OTAN, la CIA y el MI6 siguen negando

por Daniele Ganser

La existencia del gobierno de las sombras instituido por Estados Unidos y Gran Bretaña en el conjunto de países aliados quedó fehacientemente demostrada durante las investigaciones judiciales y parlamentarias realizadas en los años 1980 y 90. A pesar de ello, la OTAN, la CIA y el MI6 siguen negando hoy en día. Y es que Washington y Londres no ven en ello una etapa histórica sino un dispositivo actual. Esto último ha quedado demostrado con los recientes secuestros perpetrados en Europa y con el escándalo de los vuelos secretos de la CIA que marcaron la era de Bush. Si los ejércitos secretos de la OTAN siguen siendo un secreto militar, es porque se mantienen activos.

Antes de asumir sus funciones como nuevo comandante supremo de la OTAN (SACEUR), el 2 de julio de 2009, el almirante James G. Stavridis visitó discretamente el SHAPE para reunirse con los jefes de las redes stay-behind.
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Este artículo hace parte de la serie:
1. «Cuando el juez Felice Casson reveló la existencia del Gladio…»
2. «Cuando se descubrió el Gladio en los Estados europeos…»
4. «Las cloacas de Su Majestad»
5. «La guerra secreta, principal actividad de la política exterior de Washington»
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Cuando se producen las revelaciones sobre la red Gladio, en 1990, la OTAN, que es la alianza militar más grande del mundo, contaba con 16 países miembros: Alemania, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Holanda, Portugal, Gran Bretaña, Turquía y los Estados Unidos, país que asume el papel de comandante.
Ante las revelaciones del primer ministro italiano Giulio Andreotti, la reacción de la alianza atlántica fue de confusión y de temor por su imagen cuando se estableció el vínculo entre los ejércitos stay-bahind y los atentados, actos de tortura, golpes de Estado y otras operaciones terroristas que se habían cometido en varios países de Europa occidental.
El lunes 5 de noviembre de 1990, al cabo de un largo silencio que había durado cerca de un mes, la OTAN negó categóricamente las alegaciones de Andreotti sobre la implicación de la alianza atlántica en la Operación Gladio y sus vínculos con los ejércitos secretos. El principal vocero de la OTAN, Jean Marcotta, afirmó desde el cuartel general del SHAPE, en Mons (Bélgica) que: «La OTAN nunca ha previsto recurrir a la guerrilla o a operaciones clandestinas. Siempre se ha ocupado de cuestiones exclusivamente militares y de la defensa de las fronteras de los países aliados [1].»
Posteriormente, el martes 6 de noviembre, otro vocero explicó que el desmentido del día anterior era falso. Este otro vocero sólo proporcionó a los periodistas un breve comunicado en el que se precisaba que la OTAN nunca comentaba asuntos que eran secreto militar y que Marcotta debió haberse mantenido en silencio [2]. La prensa internacional criticó amargamente aquellas contradicciones en la estrategia de relaciones públicas de la alianza militar: «Mientras que verdaderos sismos sacuden el continente entero, un vocero de la OTAN hace un desmentido: nada sabemos de Gladio ni de las redes stay-behind. Y ahora un lacónico comunicado viene a desmentir el desmentido “incorrecto” y nada más [3]».


Mientras se producía el derrumbe de la credibilidad de la OTAN, los titulares de los diarios eran: «Unidad clandestina de la OTAN “sospechosa de vínculos con el terrorismo”» [4]. «Red secreta de la OTAN acusada de subversión: La Comisión descubrió que Gladio, brazo armado clandestino de la OTAN en Italia, se había convertido en un refugio de fascistas que combatían el comunismo mediante atentados terroristas que debían justificar un endurecimiento de las leyes.» [5] «La bomba que estalló en Bolonia provenía de una unidad de la OTAN» [6].


Un diplomático de la OTAN, que insistió en conservar el anonimato, justificó ante los periodistas: «Ya que se trataba de una organización secreta, no espero que abunden las respuestas, aunque ya haya acabado la guerra fría. Si hubo vínculos con organizaciones terroristas, ese tipo de información debe estar enterrado muy hondo. Y si no es el caso, ¿qué hay de malo en preparar el terreno para la resistencia en caso de que los soviéticos atacaran?» [7]


Según la prensa española, inmediatamente después del fiasco de la operación de comunicación de los días 5 y 6 de noviembre, el secretario general de la OTAN Manfred Worner convocó a los embajadores de la alianza atlántica para una reunión a puertas cerradas sobre Gladio el 7 de noviembre. El «Supreme Headquarters Allied Powers Europe o SHAPE, órgano de mando del aparato militar de la OTAN, coordinaba las acciones del Gladio, eso fue lo que reveló el secretario Manfred Worner durante una entrevista con los embajadores de las 16 naciones aliadas de la OTAN», reportó la prensa española. «Worner habría pedido tiempo para realizar una investigación sobre las causas del desmentido formal» que la OTAN había publicado el día anterior. «Eso es lo que habría anunciado a los embajadores del Consejo Atlántico reunidos el 7 de noviembre, según ciertas fuentes.»


El más alto oficial de la OTAN en Europa, el general estadounidense John Galvin, había confirmado que las alegaciones de la prensa eran en gran parte correctas, pero que había que mantener el secreto. «En aquella reunión a puertas cerradas, el secretario general de la OTAN precisó que los altos oficiales interrogados (se refería al general John Galvin, comandante en jefe de las fuerzas aliadas en Europa) habían indicado que el SHAPE coordinaba las operaciones que realizaba el Gladio. En lo adelante, la política de la OTAN será negarse a hacer cualquier comentario sobre los secretos oficiales.» [8]


Según fuentes que han expresado su deseo de mantenerse en el anonimato, el Buró de Seguridad de la OTAN estaba directamente implicado en la Operación Gladio [9]. Con sede en el cuartel general de la OTAN en Bruselas, el misterioso Buró de Seguridad es parte integrante de la OTAN desde la creación de la alianza atlántica, en 1949. Su misión consiste en coordinar, supervisar y aplicar las políticas de seguridad de la OTAN. El director de la Seguridad es el principal consejero del secretario general en materia de seguridad, dirige el Servicio de Seguridad del cuartel general y es responsable de la coordinación general de la seguridad en el seno de la OTAN.


Pero lo más importante es que preside el Comité de Seguridad de la alianza atlántica, órgano que reúne regularmente a los jefes de los servicios de seguridad de los países miembros de la OTAN para discutir sobre cuestiones de espionaje, terrorismo, subversión y otras amenazas, entre ellas el comunismo en Europa occidental, que pudieran representar un peligro para la OTAN.
En Alemania, el investigador Erich Schmidt Eenboom reveló que los jefes de los servicios secretos de varios países de Europa occidental, sobre todo los de España, Francia, Bélgica, Italia, Noruega, Luxemburgo y Gran Bretaña, se habían reunido varias veces a finales del año 1990 para elaborar una estrategia de desinformación que debía contrarrestar las numerosas revelaciones sobre Gladio [10].


Aquellas reuniones se desarrollaron al parecer en el muy secreto Buró de Seguridad. «El hecho que las estructuras clandestinas de Gladio fuesen coordinadas por un comité internacional de seguridad que se componía únicamente de representantes de los servicios secretos», resalta el diario portugués Expresso, «plantea otro problema: el de la soberanía nacional de cada uno de los Estados». Durante la guerra fría, ciertos servicios de inteligencia actuaban fuera de todo marco democrático. «Parece como si varios gobiernos europeos hubiesen perdido el control de sus servicios secretos» mientras que la OTAN mantenía, por su parte, relaciones particularmente estrechas con los servicios secretos militares de cada uno de los Estados miembros. «Parece evidente que la OTAN aplica un principio de confianza restringida. Según esa doctrina, ciertos gobiernos no son lo suficientemente activos en la lucha contra el comunismo así que no es de utilidad informarlos sobre las actividades del ejército secreto de la OTAN.» [11].
Bajo el título «Manfred Worner habla sobre el Gladio», la prensa portuguesa publicó detalles suplementarios sobre la reunión del 7 de noviembre. «El secretario general de la OTAN, el alemán Manfred Worner, explicó a los embajadores de los 16 países aliados de la OTAN la función de la red secreta –que fue creada en los años 1950 con el fin de organizar la resistencia ante la eventualidad de una invasión soviética.»


Tras las puertas cerradas, «Worner confirmó que el comando militar de las fuerzas aliadas, el Supreme Headquarters Allied Powers Europe (SHAPE), coordina las actividades de la “Red Gladio”, instaurada por los servicios secretos de los diferentes países de la OTAN, a través de un comité creado en 1952 y presidido actualmente por el general Raymond Van Calster, jefe de los servicios secretos militares belgas», posteriormente se supo que se trataba del ACC. Según el diario, «la estructura se creó en Italia antes de 1947, más tarde redes similares se crearon en Francia, Bélgica, el Reino Unido, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega y Grecia». «El secretario general reconoció también que el SHAPE había proporcionado “informaciones falsas” negando la existencia de esa red secreta, pero se negó a explicar las numerosas contradicciones en las que se enredaron numerosos gobiernos al confirmar o negar la realidad sobre las redes Gladio en sus respectivos países». [12]


En medio de la tormenta, la prensa trató repetidamente de obtener una explicación, o al menos algún comentario, de la más alta autoridad civil de la alianza atlántica, el secretario general de la OTAN Manfred Worner. Pero, conforme a la política de la alianza que consistía en no pronunciarse sobre secretos militares, Worner rechazó todos los pedidos de entrevistas [13]. El término «secretos militares» focalizó la atención de los periodistas, que empezaron entonces a buscar ex responsables de la OTAN ya retirados que pudiesen expresarse con más libertad sobre el caso. Joseph Luns, un ex diplomático de 79 años que había ocupado las funciones de secretario general de la OTAN desde 1971 hasta 1984, concedió una entrevista telefónica a varios reporteros desde su apartamento en Bruselas. Afirmó no haber sido informado nunca de la existencia de la red secreta, hasta que se había enterado, en fecha reciente, a través de la prensa: «Yo nunca había oído hablar de eso a pesar de que ejercí algunas responsabilidades en el seno de la OTAN».


Luns admitió, sin embargo, haber sido puesto al tanto «de forma limitada» en ocasión de operaciones especiales y estimó como «poco probable pero no imposible» que Gladio hubiera podido existir sin que él lo supiera [14]. «El único organismo internacional que ha funcionado es la OTAN, simplemente porque se trata de una alianza militar y porque nosotros estábamos al mando », respondió un día el presidente estadounidense Richard Nixon [15].


Hacía notar, con toda razón, que aunque la OTAN tenía su sede europea en Bélgica, su verdadero cuartel general estaba en Washington, en el Pentágono. Desde la creación de la alianza atlántica, el comandante en jefe de la zona Europa, el SACEUR (Supreme Allied Commander Europe), que ejerce sus funciones desde su cuartel general, el SHAPE, con sede en Casteau (Bélgica), fue siempre un general estadounidense. Los europeos podían, por su parte, nombrar al más alto responsable civil, el secretario general. Pero, desde la nominación del general Dwight Eisenhower como primer SACEUR, la más alta función militar en Europa estuvo sistemáticamente en manos de oficiales estadounidenses. [16]


Thomas Polgar, oficial de la CIA en retiro, confirmó, después de que se descubriera la existencia de los ejércitos secretos en Europa occidental, que la coordinación de dichos ejércitos estaba a cargo de «una especie de grupo de planificación de guerra no convencional» vinculado a la OTAN [17]. Sus palabras fueron confirmadas por la prensa alemana cuando esta subrayó que, durante todo el periodo de la guerra fría, ese departamento secreto de la OTAN estuvo bajo control estadounidense. «Las misiones de los ejércitos secretos son coordinadas por la “Sección de Fuerzas Especiales”, que se encuentra en un ala altamente vigilada del cuartel general de la OTAN en Casteau», reportó un diario alemán. «Una puerta gris de acero que se abre como la caja fuerte de un banco y mediante una combinación cifrada impide el acceso de toda persona no autorizada.


Los oficiales de los demás departamentos invitados a penetrar allí tienen que presentarse en una ventanilla oscura en la que son sometidos a un control. La Sección de Fuerzas Especiales está bajo la dirección de oficiales británicos y estadounidenses exclusivamente y la mayoría de los documentos que allí circulan llevan la inscripción “American eyes only” (Únicamente para el personal americano)» [18].


Para contrarrestar la influencia de los partidos comunistas en ciertos países de Europa occidental, la OTAN había emprendido, desde su creación al término de la Segunda Guerra Mundial, una guerra secreta no convencional. Según los descubrimientos de la investigación parlamentaria belga sobre el Gladio, esa lucha comenzó incluso antes de la fundación de la alianza atlántica, bajo la coordinación, a partir de 1948, del “Clandestine Committee of the Western Unión” (CCWU) o Comité Clandestino de la Unión Occidental. Según la prensa, todas las «naciones [participantes en Gladio] eran miembros del CCWU y asistían regularmente a reuniones a través de un representante de sus servicios secretos. Estos estaban generalmente en contacto directo con las estructuras stay-behind» [19].


En 1949, al firmarse el Tratado del Atlántico Norte, el CCWU fue secretamente incorporado al nuevo aparato militar internacional y operó, a partir de 1951, bajo la nueva apelación de CPC. En aquella época, el cuartel general europeo de la OTAN se encontraba en Francia y el CPC tenía su sede en París. Como antes lo había hecho el CCWU, el Comité se encargaba de la planificación, la preparación y la dirección de las operaciones de guerra no convencional que realizaban los ejércitos stay-behind y las Fuerzas Especiales. Sólo los oficiales que disponían de autorizaciones emitidas por el nivel superior estaban autorizados a penetrar en la sede del CPC donde, bajo la vigilancia de los expertos de la CIA y del MI6, se reunían varias veces al año los jefes de los servicios secretos de los Estados de Europa occidental para coordinar las operaciones de guerra clandestina que se desarrollaban en toda la parte occidental del continente.


En 1966, cuando el presidente de la República Francesa Charles de Gaulle expulsó a la OTAN de Francia, el cuartel general europeo de la alianza atlántica tuvo que mudarse de París a Bruselas, lo cual provocó la cólera del presidente de los Estados Unidos, Lyndon Johnson. En el más absoluto secreto, el CPC también se mudó para Bélgica, como se reveló gracias a la investigación sobre el Gladio belga [20]. La histórica expulsión de la OTAN del territorio francés ofreció entonces una primera imagen real de los oscuros secretos de la alianza atlántica. Para Philip Willan, especialista en operaciones secretas: «La existencia de protocolos secretos de la OTAN que implicaban a los servicios secretos de los países firmantes y que tenían como objetivo evitar que los comunistas tuviesen acceso al poder se divulgó por vez primera en 1966, cuando el presidente De Gaulle decidió retirarse del comando conjunto de la OTAN y denunció esos protocolos como una violación de la soberanía nacional» [21].


Si los documentos originales de los protocolos anticomunistas secretos de la OTAN siguen siendo confidenciales, las especulaciones sobre su contenido no dejaron de multiplicarse como consecuencia del descubrimiento de la existencia de los ejércitos secretos stay-behind. En un artículo dedicado al Gladio, el periodista estadounidense Arthur Rowse escribió que «una cláusula secreta del tratado inicial de la OTAN de 1949 estipulaba que todo país candidato a la adhesión tenía que haber instaurado anteriormente una autoridad de Seguridad Nacional encargada de dirigir la lucha contra el comunismo por grupos clandestinos de ciudadanos» [22].
Un especialista italiano en servicios secretos y operaciones clandestinas, Giuseppe de Lutiis, descubrió que en el momento de su integración a la OTAN, en 1949, Italia firmó, además del Pacto Atlántico, una serie de protocolos secretos que estipulaban la creación de una organización no oficial «encargada de garantizar el alineamiento de la política interna italiana con la del bloque occidental por todos los medios necesarios, incluso en que caso de que la población llegara a manifestar una inclinación divergente» [23].


El historiador italiano especializado en el Gladio, Mario Coglitore, ha confirmado también la existencia de esos protocolos secretos de la OTAN [24]. Después de las revelaciones de 1990, un ex oficial de inteligencia de la OTAN, que puso énfasis en conservar el anonimato, llegó a afirmar que esos documentos protegían explícitamente a los miembros de la extrema derecha considerados útiles en la lucha contra los comunistas. El presidente de los Estados Unidos Truman y el canciller alemán Adenauer al parecer «firmaron un protocolo secreto durante la adhesión de la RFA a la OTAN, en 1955, en el que se estipulaba que las autoridades de Alemania Occidental se abstendrían de emprender acciones judiciales contra reconocidos extremistas de derecha» [25].


El general italiano Paolo Inzerilli, quien dirigió el Gladio en su país desde 1974 hasta 1986, subrayó que los «omnipresentes americanos» controlaban el CPC secreto que se hallaba a cargo de la coordinación de la guerra clandestina. Según el general Inzerilli, el Comité había sido fundado «por orden del comandante en jefe de la OTAN en Europa. Era [el Comité] el intermediario entre el SHAPE, el cuartel general de las potencias aliadas en Europa y los servicios secretos de los Estados miembros para las cuestiones de guerra no convencional» [26].
Estados Unidos controlaba el CPC, con sus vasallos británicos y franceses, y constituía juntos a estos últimos una “Comisión Ejecutiva” en el seno del Comité. «Las reuniones se sucedían al ritmo de una o dos al año en el cuartel general del CPC, en Bruselas, y los asuntos del orden del día se debatían entre la “Comisión Ejecutiva” y los responsables militares», testimonió Inzirelli [27].


«La coordinación entre las acciones de nuestra red stay-behind y las de las estructuras clandestinas análogas en Europa la hacía el CPC, el Coordination and Planning Comité [Comité de Planificación y Coordinación] del SHAPE, el cuartel general de las potencias aliadas en Europa», explicó el general italiano Gerardo Serravalle. Predecesor del general Inzirelli, el general Serravalle había tenido bajo sus órdenes el Gladio en Italia entre 1971 y 1974. Serravalle contó que «durante los años 1970, los miembros del CPC eran los oficiales responsables de las estructuras secretas de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Holanda e Italia. Esos representantes de las redes clandestinas se reunían cada año en una de las capitales europeas [28]


Altos responsables de la CIA asistían a cada una de esas reuniones. «Siempre había representantes de la CIA en las reuniones de los ejércitos stay-behind», recuerda Serravalle. «Pertenecían a la estación CIA de la capital donde se desarrollaba la reunión y no participaban en las votaciones» [29]. «La “Directiva SHAPE” desempeñaba el papel de referencia oficial, por no decir de doctrina para las redes stay-behind», explica el general Serravalle en su libro dedicado al Gladio. Precisa también que las grabaciones del CPC, que él mismo pudo consultar pero que siguen siendo confidenciales, «abordan [sobre todo] el entrenamiento de los miembros del Gladio en Europa, cómo activarlos desde el cuartel general secreto en caso de ocupación del conjunto del territorio nacional y otras cuestiones técnicas como, por citar la más importante, la unificación de los diferentes sistemas de comunicación entre las bases stay-behind » [30].


Paralelamente al CPC, un segundo puesto de mando secreto que funcionaba como un cuartel general stay-behind fue creado por la OTAN a principios de los años 1950 bajo el nombre de ACC. Al igual que el CPC, el ACC estaba en contacto directo con el SACEUR, que a su vez estaba bajo control estadounidense. Según las conclusiones de la investigación belga sobre Gladio, el ACC fue creado en 1955 y se encargó de «la coordinación de las redes “stay-behind” en Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Gran Bretaña y en Estados Unidos». Según el informe sobre la investigación belga, en tiempo de paz las funciones del ACC «incluían la elaboración de directivas destinadas a la red, el desarrollo de sus capacidades secretas y el establecimiento de bases en Gran Bretaña y Estados Unidos.


En caso de guerra, se suponía que debía preparar acciones stay-behind conjuntamente con el SHAPE; a partir de ahí, los organizadores tenían que activar las bases clandestinas y preparar las operaciones» [31]. El comandante del Gladio italiano, Inzirelli, afirma que «las relaciones en el seno del ACC eran totalmente diferentes» a las que existían en el CPC. «La atmósfera era claramente más relajada y amigable que en el CPC.» El ACC, fundado en cumplimiento de «una orden expresa del SACEUR al CPC», al parecer «se convirtió en una ramificación» de este último [32].


Parece que ese organismo sirvió sobre todo como un foro donde se compartía la experiencia del Gladio entre los jefes de los servicios secretos: «El ACC era un comité esencialmente técnico, un foro donde uno podía intercambiar información y experiencias, mencionar los medios disponibles o en estudio, compartir sus conocimientos sobre las redes, etc…» El general Inzirelli recuerda: «Nos hacíamos favores mutuamente. Cada uno de nosotros sabía que si le hacía falta un experto en explosivos, en telecomunicaciones o en represión para una operación, podía dirigirse sin problemas a un colega extranjero ya que los agentes habían recibido el mismo entrenamiento y utilizaban el mismo tipo de equipamiento» [33].


Los radiotransmisores llamados Harpoon eran parte del equipamiento de todos los miembros del ACC. La firma alemana AEG Telefunken los había concebido y fabricado a mediados de los años 1980, por orden del comité de dirección de Gladio, a un costo total de 130 millones de marcos, para reemplazar un sistema de comunicaciones que se había hecho obsoleto. El sistema Harpoon podía transmitir y recibir mensajes radiales codificados a una distancia de 6 000 kilómetros permitiendo así la comunicación entre las redes stay-behind que se encontraban a ambos lados del Atlántico. «El único equipamiento que tienen en común todos los miembros del ACC es el famoso radiotransmisor Harpoon», reveló Van Ussel, un miembro del Gladio belga que había utilizado ese equipo personalmente en los años 1980, cuando era un miembro activo de la organización.


Según Van Ussel, «ese sistema se utilizaba regularmente para transmitir mensajes entre las bases y los agentes (en particular durante los ejercicios de comunicación por radio), pero estaba destinado sobre todo a la transmisión de información de inteligencia en caso de ocupación» [34]. El ACC disponía de bases en todos los países europeos, incluyendo una en el Reino Unido. Desde esas bases se podía activar y dirigir las unidades presentes en los territorios ocupados. Al parecer, el ACC editaba manuales destinados a los miembros de Gladio. Estos manuales indicaban los procedimientos comunes a seguir en la realización de acciones clandestinas, las comunicaciones radiales codificadas y el salto de frecuencia así como el abastecimiento por vía aérea y los aterrizajes.


El ACC tenía un sistema de presidencia rotativa con un mandato de 2 años. En 1990, dicha presidencia estaba en manos de Bélgica. La reunión del ACC que tuvo lugar durante los días 23 y 24 de noviembre se desarrolló bajo la presidencia del general de división Raymond Van Calster, jefe del SGR, los servicios secretos militares belgas. El general Inzirelli recordó que «al contrario del CPC, el ACC no tenía una dirección establecida y permanente. La presidencia del Comité se asumía por 2 años y rotaba entre todos los miembros, por orden alfabético». Por esa razón, el ACC no estaba sometido «al mismo dominio de las grandes potencias». Inzirelli afirmó que él prefirió trabajar en el ACC en vez de hacerlo en el CPC, bajo control de los estadounidenses: «Tengo que reconocer, por haberlo presidido yo mismo durante 2 años, que el ACC era un comité verdaderamente democrático» [35].


En el marco de toda investigación exhaustiva sobre la Operación Gladio y las redes stay-behind, salta a la vista la importancia de las transcripciones y grabaciones de las reuniones del CPC y del ACC como fuentes esenciales. Desgraciadamente, a pesar de los años transcurridos desde el descubrimiento de esa red altamente secreta, las autoridades de la OTAN se han limitado, al igual que en 1990, a oponer el silencio o el rechazo a las exigencias del público en ese sentido. Al realizar nuestra propia investigación, durante el verano del año 2000, cuando nos pusimos en contacto con el servicio de archivos de la OTAN para solicitar acceso a informaciones suplementarias sobre Gladio, esencialmente sobre el CPC y el ACC, recibimos la siguiente respuesta: «Después de haber verificado en nuestros archivos, no existe huella alguna de los comités que usted menciona».


Cuando insistimos, el servicio de archivos nos respondió: «Le confirmo nuevamente que los comités que usted menciona nunca han existido en el seno de la OTAN. Además, la organización que usted llama “Gladio” nunca ha formado parte de la estructura militar de la OTAN» [36]. Llamamos entonces al Buró de Seguridad de la OTAN, pero nunca pudimos hablar con su director. Ni siquiera pudimos conocer su identidad, clasificada como “confidencial”. La señora Isabelle Jacobs nos informó que era altamente improbable que lográsemos obtener respuestas a nuestras preguntas sobre un tema tan sensible como el Gladio y nos aconsejó que transmitiéramos nuestro pedido por escrito a través de la embajada de nuestro país de origen.
Fue así que, después de que la Misión Suiza de Observación en Bruselas transmitiera a la OTAN nuestras preguntas sobre el caso Gladio, el embajador de Suiza Anton Thalmann nos respondió que sentía informarnos que «Ni yo ni mi personal tenemos conocimiento de la existencia de los comités secretos de la OTAN que menciona usted en su carta» [37].

Nuestras preguntas eran: «¿Cuál es el vínculo entre la OTAN, el Clandestine Planning Committee (CPC) y el Allied Clandestine Committee (ACC)? ¿Qué papel desempeñan el CPC y el ACC? ¿Qué vínculo existe entre el CPC, el ACC y el Buró de Seguridad de la OTAN?» El 2 de mayo de 2001 recibimos una respuesta de Lee McClenny, director del servicio de prensa y comunicación de la OTAN.


En su carta, McClenny afirmaba que «Ni el Allied Clandestine Committee, ni el Clandestine Planning Committee aparecen en la documentación de la OTAN, confidencial o no, que he consultado.» Y agregaba: «Además, no he podido encontrar a nadie que trabaje aquí que haya oído hablar de esos comités. Ignoro si tales comités han existido alguna vez en la OTAN, lo que sí es seguro es que no es el caso hoy en día» [38]. Nuevamente insistimos y preguntamos: «¿Por qué el vocero de la OTAN Jean Marcotta negó categóricamente, el 5 de noviembre de 1990, todo vínculo entre la OTAN y el Gladio, palabras que fueron desmentidas dos días después por un segundo comunicado?». La respuesta de Lee McCleny fue: «No estoy al corriente de la existencia de vínculos entra la OTAN y la Operación Gladio. Además, no encuentro a nadie con el nombre de Jean Marcotta en la lista de voceros de la OTAN» [39]. Se mantenía el misterio.


La CIA, la agencia de inteligencia más poderosa del mundo, no se mostró más inclinada a cooperar que la mayor alianza militar del mundo si se trataba de abordar la delicada cuestión del Gladio y de los ejércitos stay-behind. Fundada en 1947, dos años antes de la creación de la OTAN, la principal tarea de la CIA durante la guerra fría consistió en combatir el comunismo a lo largo y ancho del planeta mediante la realización de operaciones secretas cuyo objetivo era extender la influencia de los Estados Unidos. El presidente Nixon indicó una vez que «acciones clandestinas» eran para él «aquellas actividades que, aunque están destinadas a favorecer los programas y políticas de los Estados Unidos en el extranjero, se planifican y ejecutan de forma tal que el público no vea en ellas la mano del gobierno americano» [40].


Historiadores y analistas políticos han descrito posteriormente de forma detallada la manera como la CIA y las Fuerzas Especiales estadounidenses influyeron en la evolución política y militar de numerosos países de América Latina mediante guerras secretas y no declaradas. Entre los hechos más destacados podemos citar el derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, en 1954; el fracasado desembarco en Bahía de Cochinos, en 1961, que debía provocar la destitución de Fidel Castro; el asesinato de Ernesto Che Guevara en Bolivia, en 1967; el golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende y la instalación en el poder del dictador Augusto Pinochet, en 1973; así como el financiamiento de los Contras en Nicaragua, después de la revolución sandinista de 1979. [41]


Además de esas acciones en el continente sudamericano, la CIA intervino también en numerosas ocasiones en Asia y en África derrocando el gobierno de Mossadegh en Irán, en 1953; apoyando la política de apartheid en Sudáfrica, lo cual condujo al encarcelamiento de Nelson Mandela; ayudando a Ben Laden y al-Qaeda en Afganistán, durante la invasión soviética de 1979; y apoyando al líder khmer rojo Pol Pot desde la bases que había conservado en Cambodia, después de la derrota estadounidense en Vietnam, en 1975. Desde un punto de vista estrictamente técnico, el departamento de operaciones secretas de la CIA corresponde a la definición de organización terrorista que hace el FBI. El “terrorismo” es, según el FBI, «el uso ilegal de la fuerza o de la violencia contra personas o bienes con el fin de intimidar y obligar a un gobierno, una población civil o un segmento de ésta última a perseguir ciertos objetivos políticos o sociales» [42].


A mediados de los años 1970, cuando el Congreso de los Estados Unidos descubrió que la CIA y el Pentágono habían extendido sus propios poderes casi más allá de todo control, sobrepasándolos incluso en numerosas ocasiones, el senador estadounidense Frank Church hizo, con bastante buen tino, el siguiente comentario: «La multiplicación de los abusos cometidos por nuestros servicios de inteligencia es reveladora de un fracaso más general de nuestras instituciones fundamentales». El senador Church presidía una de las 3 comisiones del Congreso que recibieron la misión de investigar sobre los actos de los servicios secretos estadounidenses y cuyos informes, presentados a mediados de los años 1970, constituyen hoy en día une referencia autorizada en lo tocante a las guerras secretas de Washington [43].


Sin embargo, el impacto de las investigaciones del Congreso estadounidense fue limitado y los servicios secretos siguieron abusando de sus prerrogativas, con el apoyo de la Casa Blanca, como quedó demostrado durante el escándalo del Irángate, en 1986. Aquello llevó a la historiadora Kathryn Olmsted a plantearse la siguiente «pregunta crucial»: «¿Por qué, después de haber emprendido su investigación, la mayoría de los periodistas y miembros del Congreso renunciaron a desafiar el gobierno secreto?» [44]


Mientras se desarrolla en Estados Unidos el debate sobre la existencia o no de un «gobierno de la sombra», el fenómeno Gladio prueba que la CIA y el Pentágono han operado repetidamente fuera de todo control democrático durante la guerra fría, e incluso después del derrumbe del comunismo, sin tener nunca que rendir cuentas sobre sus intrigas. Durante una entrevista concedida a la televisión italiana en diciembre de 1990, el almirante Stanfield Turner, director de la CIA de 1977 a 1981, se negó de plano a hablar del escándalo Gladio. Cuando los periodistas, que tenían en mente la gran cantidad de víctimas de los numerosos atentados perpetrados en Italia, trataron de insistir, el ex jefe de la CIA se quitó el micrófono con furia y gritó: «¡Dije que cero preguntas sobre Gladio!», poniendo así fin a la entrevista [45].


Ex oficiales de la CIA de menos rango aceptaron de mejor grado hablar de los secretos de la guerra fría y de las operaciones ilegales de la agencia estadounidense. Entre ellos, Thomas Polgar, quien se retiró en 1981, al cabo de 30 años de servicio. En 1991, Polgar prestó testimonio contra la nominación de Robert Gates a la cabeza de la CIA, reprochándole el hecho de haber enmascarado el escándalo del Irángate. Interrogado sobre los ejércitos secretos en Europa, Polgar explicó, refiriéndose implícitamente al CPC y al ACC, que la coordinación de los programas stay-behind estaba en manos de «una especie de grupo de planificación de guerra no convencional vinculado a la OTAN».


En sus cuarteles generales secretos, los jefes de los ejércitos secretos nacionales «se reunían cada 2 o 3 meses, siempre en una capital diferente». Polgar subraya que «cada servicio nacional lo hacia con mayor o menor celo», aunque admite que «en los años 1970 en Italia, algunos fueron incluso más lejos de lo que exigía la carta de la OTAN» [46]. El periodista Arthur Rowse, ex colaborador del Washington Post, dio a conocer «Las lecciones de Gladio» en un ensayo dedicado al tema: «Mientras el pueblo estadounidense siga ignorando todo ese oscuro capítulo de las relaciones exteriores de los Estados Unidos eso no incitará realmente a las agencias responsables de esta situación a cambiar de comportamiento. El fin de la guerra fría no cambió gran cosa en Washington. Estados Unidos (…) sigue esperando con impaciencia un verdadero debate nacional sobre los medios, los objetivos y los costos de nuestras políticas federales de seguridad» [47].


Especializados en el estudio de las operaciones clandestinas de la CIA y de los secretos de la guerra fría, los investigadores del instituto privado e independiente de investigación National Security Archive de la universidad George Washington, en Washington, presentaron a la CIA, el 15 de abril de 1991, un pedido basado en la Freedom of Information Act (FOIA). Según los términos de esta ley sobre la libertad de información, todos los servicios del gobierno estadounidense están obligados a justificar ante la ciudadanía la legalidad de sus actos. Malcolm Byrne, vicedirector de investigación del National Security Archive, solicitaba a la CIA el acceso a «todos los archivos vinculados (…) a las decisiones del gobierno estadounidense, tomadas probablemente entre 1951 y 1955, sobre el financiamiento, el apoyo o la colaboración con todo ejército secreto, con toda red o con cualquier otra unidad, creados con el objetivo de resistir ante una posible invasión de Europa occidental por parte de potencias bajo dominio comunista o de realizar operaciones de guerrilla en países de Europa occidental ante la hipótesis de que éstos se encontraran bajo el control de partidos o de regimenes comunistas, de izquierda o que gozaran del apoyo de la Unión Soviética».


Byrne agregaba: «Le ruego que incluya usted en su búsqueda todo documento que mencione actividades conocidas bajo el nombre de “Operación Gladio”, en particular en Francia, en Alemania y en Italia» [48]. Byrne precisaba, con toda razón, que «todos los documentos obtenidos como consecuencia de este pedido ayudarán a dar a conocer al público la política exterior de los Estados Unidos en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, así como el impacto del conocimiento, análisis y adquisición de datos de inteligencia en la política estadounidense de la época». Pero la CIA se negó a cooperar y, el 18 de junio de 1991, presentó la siguiente respuesta: «La CIA no puede confirmar ni negar la existencia o la inexistencia de archivos que respondan a los criterios de su pedido». Byrne trató de reclamar ante la negativa de la CIA a proporcionarle información sobre Gladio pero su gestión fue impugnada.


La CIA fundamentó su negativa a cooperar invocando dos dispensas que permiten bloquear la aplicación de la ley sobre la libertad de información y que sirven prácticamente para cubrir cualquier cosa ya que excluyen cualquier documento «clasificado como “confidencial” en virtud de una decisión tomada por el Ejecutivo en interés de la Defensa Nacional o de la política exterior» (Dispensa B1) o a título de las «obligaciones inherentes al estatus del director de proteger la confidencialidad de las fuentes y métodos de inteligencia, tales como la organización, las funciones, nombres, títulos oficiales, ingresos y número de los empleados de la Agencia, conforme a la National Security Act de 1947 y a la CIA Act de 1949» (Dispensa B3).


Los responsables europeos no navegaron con más fortuna cuando trataron de enfrentarse al gobierno secreto. En marzo de 1995, una comisión del Senado italiano presidida por Giovanni Pellegrino, comisión que había realizado una investigación sobre Gladio y sobre los atentados perpetrados en Italia, presentó a la CIA un pedido FOIA. Los senadores italianos pedían acceso a todos los archivos vinculados a las Brigadas Rojas y al secuestro de Aldo Moro para aclarar si, en el marco de su programa de intromisión en los asuntos de Italia, la CIA había infiltrado el grupo terrorista de extrema izquierda antes de que este asesinara al ex primer ministro italiano y líder de la democracia cristiana italiana Aldo Moro, en 1978.


La CIA se negó a cooperar, invocando las dispensas B1 y B3 y rechazó, en mayo de 1995, todos los pedidos de acceso presentados agregando que dicho rechazo «no confirmaba ni negaba la existencia o la inexistencia en los archivos de la CIA de los documentos solicitados». La prensa italiana subrayó lo embarazoso de aquel rechazo y tituló: «La CIA rechaza pedido de asistencia de la Comisión parlamentaria. Secuestro de Moro, secreto de Estado en Estados Unidos» [49].


El segundo pedido de información sobre Gladio proveniente de un gobierno europeo fue presentado a la CIA por el gobierno de Austria en enero de 2006, como consecuencia del descubrimiento de varios escondites de armas “altamente secretos” que la CIA había preparado para el Gladio en montañas y bosques de aquel país, a pesar de la neutralidad de Austria. Representantes del gobierno estadounidense respondieron que Estados Unidos correría con los gastos ocasionados por el desenterramiento y la recogida del equipamiento de las redes [50].

La investigación austriaca estuvo a cargo de los servicios del ministro del Interior Mickael Sika, quien presentó su informe final sobre los depósitos de municiones de la CIA el 28 de noviembre de 1997 al declarar: «No es posible llegar con certeza a ninguna conclusión en lo tocante a los escondites de armas y el uso al que estaban destinadas».
Por lo tanto: «Para aclarar totalmente el caso sería necesario disponer de los documentos vinculados a éste, especialmente los que se encuentran en Estados Unidos» [51]. Un miembro de la Comisión, Oliver Rathkolb, de la universidad de Viena, presentó entonces un pedido FOIA cuyo objetivo era obtener acceso a los archivos de la CIA. Pero en 1997, el comité de divulgación de la agencia opuso un nuevo rechazo que invocaba nuevamente las dispensas B1 y B3 dejando así a los austriacos con la amarga impresión de que la CIA no estaba obligada a rendir cuentas ante nadie.


Siendo esta la única posibilidad de obtener acceso a los archivos vinculados al Gladio, nosotros mismos presentamos a la CIA un pedido FOIA el 14 de diciembre de 2000. Dos semanas más tarde recibimos una respuesta evasiva a nuestro pedido «vinculado a la “Operación Gladio”»: «La CIA no puede confirmar ni negar la existencia o la inexistencia de documentos que correspondan a su pedido». Al invocar las dispensas restrictivas B1 y B3, la coordinadora encargada de la información y de las cuestiones vinculadas al respeto de la vida privada, la señora Kathryn I. Dyer nos negó el acceso a las informaciones sobre la Operación Gladio [52].

Nosotros hicimos oposición a aquella decisión señalando que: «Los documentos retenidos deben publicarse en virtud de la ley FOIA sobre la libertad de expresión ya que las cláusulas B1 y B2 sólo pueden aplicarse a las operaciones de la CIA que siguen siendo secretas».
Seguidamente demostrábamos que el Gladio no se encontraba ya en ese caso, precisando los datos que ya habíamos recogido anteriormente durante nuestras investigaciones, y concluimos: «Si usted, señora Dyer, invoca en este contexto las cláusulas restrictivas B1 y B3, está usted privando a la CIA de la posibilidad de expresarse sobre informaciones relativas al caso Gladio, [informaciones] que de todas maneras serán reveladas, decida o no la CIA intervenir » [53].


En febrero de 2001, la CIA nos respondió: «Su apelación ha sido aceptada y se tomarán disposiciones para que la examinen los miembros del comité de divulgación de la Agencia. Usted será informado de la decisión que se tome.» Al mismo tiempo, la CIA precisó que aquella comisión procesaba los pedidos en función de la fecha en que habían sido presentadas y que «en este momento, tenemos alrededor de 315 apelaciones por examinar» [54]. Nuestro pedido sobre la red Gladio quedaba así en espera, debajo del montón. En el momento en que redactamos este libro la comisión seguía sin dar respuesta [55].


Después de la OTAN y la CIA, la tercera organización en orden de importancia implicada en la operación stay-behind era el MI6 británico. En 1990, el MI6 no adoptó posición alguna sobre el caso Gladio debido a una legendaria obsesión por el secreto. La existencia misma del MI6 no fue admitida oficialmente hasta 1994, con la publicación de la Intelligence Services Act que estipulaba que la misión de ese servicio consistía en obtener información de inteligencia y ejecutar acciones secretas en el extranjero.


Mientras que el ejecutivo británico y el MI6 se negaban a hacer cualquier comentario, Rupert Allason, miembro del partido conservador, redactor del Intelligence Quarterly Magazine bajo el seudónimo de Nigel West y autor de varios libros sobre los servicios británicos de seguridad, confirmó, en noviembre de 1990, en pleno apogeo del escándalo Gladio y en una entrevista telefónica concedida a la Associated Press: «Estábamos, y seguimos estando todavía, fuertemente implicados (…) en esas redes».


West explicó que Gran Bretaña «participó, claro está, junto a los estadounidenses, en el financiamiento y la dirección» de varias redes y que también participaba en el marco de la colaboración entre el MI6 y la CIA: «Son las agencias de inteligencia británicas y estadounidenses las que dieron origen al proyecto». West afirmó que, a partir de 1949, el accionar de los ejércitos stay-behind había sido coordinado por la Estructura de Comando y Control de las Fuerzas Especiales de la OTAN, en cuyo seno el Special Air Service (SAS) desempeñaba un papel estratégico [56].


«La responsabilidad de Gran Bretaña en la creación de las redes stay-behind en toda Europa es absolutamente fundamental», reportó la BBC, con cierto retraso, en su edición vespertina del 4 de abril de 1991. El presentador de noticias John Simpson acusó al MI6 y al ministerio de Defensa británico de no divulgar toda la información que tenían sobre el tema «en momentos en que las revelaciones sobre Gladio han provocado que se descubriera la existencia de ejércitos stay-behind en otros países europeos –en Bélgica, Francia, Holanda, España, Grecia y Turquía. Hasta en países neutrales como Suecia y Suiza la cuestión dio lugar a un debate público. En ciertos casos se han abierto investigaciones oficiales.


En cambio, nada se ha hecho todavía en Gran Bretaña. Sólo hemos tenido los acostumbrados comunicados del ministerio de Defensa que no quiere comentar las cuestiones de Seguridad Nacional» [57]. Simpson declaró que después de la caída del Muro de Berlín los británicos habían podido conocer, con una mezcla de horror y fascinación, los complots y las operaciones de terrorismo urdidos por la Stasi, la Securitate y otros servicios secretos de Europa oriental. «¿Es posible que nuestro bando haya cometido actos comparables? ¡Nunca!», comentó con ironía antes de llamar la atención hacia los servicios de seguridad de Europa occidental: «Pero ahora empiezan a aparecer informaciones sobre los abusos que pudieran haber cometido la mayoría de los servicios secretos de los miembros de la OTAN.


En Italia, una comisión parlamentaria ha recibido la misión de investigar las acciones de un ejército secreto creado por el Estado con el objetivo de resistir en caso de invasión soviética. La investigación ha permitido descubrir la existencia de fuerzas armadas clandestinas similares en toda Europa. Pero el grupo italiano, conocido bajo el nombre de Gladio, es sospechoso de haber participado en una serie de atentados terroristas» [58].


La BBC no logró obtener de los responsables del gobierno ninguna reacción sobre el escándalo Gladio. La confirmación oficial de la implicación del MI6 sólo llegó años más tarde y en un contexto más bien sui generis: en un museo. En julio de 1995, se inauguró en el Imperial War Museum de Londres una nueva exposición permanente titulada «Las guerras secretas». «Todo lo que usted puede ver en esta exposición es parte de los secretos mejor guardados de este país», se aseguraba a los visitantes en la entrada. «Por vez primera se revelan al público. Y lo más importante, todo es verídico… la realidad es mucho más increíble y apasionante que la ficción.»
En una de las vitrinas dedicadas al MI6 un discreto comentario confirmaba que: «Los preparativos con vistas a una Tercera Guerra Mundial incluían la creación de comandos stay-behind equipados para operar detrás de las líneas enemigas en caso de invasión soviética en Europa occidental». En la misma vitrina, se exhibía una gran caja llena de explosivos con la siguiente explicación: «Explosivos concebidos especialmente por el MI6 para ser escondidos en territorios susceptibles de pasar al enemigo. Podían mantenerse enterrados durante años sin sufrir la menor alteración.»


Junto a un manual sobre técnicas de sabotaje destinado a los comandos stay-behind se podía leer: «En la zona británica de ocupación en Austria, oficiales de la Marina Real fueron destacados especialmente para preparar escondites de armas en regiones de montaña y colaborar con agentes reclutados en el terreno» [59]
Varios ex oficiales del MI6 interpretaron aquella exposición como una señal de que podían hablar en lo adelante sobre la Operación Gladio. Meses después de la inauguración, los ex oficiales Giles y Preston, ambos de la Marina Real, los únicos agentes del MI6 cuyos nombres se mencionaban en la exposición junto a una fotografía tomada «en los Alpes austriacos, 1953-1954», confirmaron al escritor Michael Smith que a finales de los años 1940 y principios de los años 1950 estadounidenses y británicos habían reclutado unidades stay-behind en Europa occidental en previsión de una invasión soviética.


Giles y Preston fueron enviados a Fort Monckton, no lejos de Portsmouth, en Inglaterra, donde los miembros del Gladio compartían el entrenamiento de los hombres des SAS bajo la dirección del MI6. Se les entrenaba en codificación [de mensajes], uso de armas de fuego y operaciones secretas. «Teníamos que hacer ejercicios, salir en medio de la noche y simular voladuras de trenes sin que nos descubriera el jefe de la estación de trenes», recuerda Preston. «Nos acercábamos a rastras y hacíamos como si pusiéramos cargas explosivas en el lado derecho de la locomotora». [60]


Giles recuerda haber participado en operaciones de sabotaje contra trenes británicos en servicio como, por ejemplo, el ejercicio que tuvo lugar en la estación de Eastleigh: «Poníamos ladrillos en las locomotoras para simular las cargas de explosivo plástico. Recuerdo hileras e hileras de vagones enteramente recubiertos de una espesa capa de nieve, detenidos en medio de las nubes de vapor. Había patrullas de soldados con perros. En un momento dado, los guardias se acercaron. Tuve entonces que esconderme entre los cilindros de las locomotoras y esperar que pasaran. También quitábamos la tapa de los tanques de aceite de los ejes para echarles arena. Como consecuencia [los ejes] se recalentaban al cabo de algunas decenas de kilómetros» [61].


A los dos agentes no parecía preocuparles que se tratara de trenes públicos en servicio: «No era problema mío», explicó Giles, «sólo estábamos jugando». «Yo tuve que recorrer Greenwich durante 10 días para aprender a cumplir misiones de seguimiento de personas y a despistar a quienes estuviesen siguiéndome a mí, la realidad concreta de la labor del espía», cuenta Preston. Posteriormente, los dos agentes fueron enviados a Austria con la misión de reclutar agentes y entrenarlos y supervisaron la red de «búnkeres subterráneos llenos de armas, ropa y material» que montaban «el MI6 y la CIA» para uso del Gladio austriaco [62].

Al visitar el cuartel general del MI6 al borde del Támesis, en Londres, en 1999, no fue una sorpresa enterarse de que el MI6 tiene por regla no hablar nunca de secretos militares.

(Continuará…)

NOTAS

[1] Diario británico The European, 9 de noviembre de 1990.
[2] Ibid. El representante de la OTAN que presentó la rectificación fue al parecer Robert Stratford. Ver Regine Igel, Andreotti. Politik zwischen Geheimdienst und Mafia (Herbig Verlag, Munich, 1997), p.343.
[3] Diario británico The Observer, 18 de noviembre de 1990.
[4] Diario británico The Guardian, 10 de noviembre de 1990.
[5] Ibid., 30 de enero de 1992.
[6] Ibid., 16 de enero de 1991.
[7] Agencia internacional de prensa Reuters, 15 de noviembre de 1990.
[8] Sin autor especificado, «Gladio. Un misterio de la guerra fría. La trama secreta coordinada por mandos de la Alianza Atlántica comienza a salir a la luz tras cuatro décadas de actividad», diario español El País, 26 de noviembre de 1990.
[9] Sin autor especificado, «El servicio español de inteligencia mantiene estrechas relaciones con la OTAN. Serra ordena indagar sobre la red Gladio en España», diario español El País, 16 de noviembre de 1990.
[10] Erich Schmidt Eenboom, Schnüffler ohne Nase. Der BND. Die unheimliche Macht im Staate (Econ Verlag, Düsseldorf, 1993), p.365.
[11] Diario portugués Expresso, 24 de noviembre de 1990.
[12] Ibid.
[13] Agencia internacional de prensa Reuters, 13 de noviembre de 1990. Diario británico The Independent, 16 de noviembre de 1990.
[14] Agencia internacional de prensa Associated Press, 14 de noviembre de 1990. Agencia internacional de prensa Reuters, 12 de noviembre de 1990. Agencia internacional de prensa Reuters, 15 de noviembre de 1990.
[15] Semanario británico The Independent on Sunday, 21 de junio de 1998. Crítica de un libro sobre Nixon (Nixon in Winter) por la ex asistente de Nixon, Monica Crowley.
[16] Estos fueron sucesivamente: 1951–1952 General Dwight D Eisenhower, US Army; 1952–1953 General Matthew B Ridgway, US Army; 1953–1956 General Alfred M Gruenther, US Army; 1956–1962 General Lauris Norstad, US Air Force; 1963–1969 General Lyman L Lemnitzer, US Army; 1969–1974 General Andrew J Goodpaster, US Army; 1974–1979 General Alexander M Haig Jr, US Army; 1979–1987 General Bernard W Rogers, US Army; 1987–1992 General John R Galvin, US Army; 1992–1993 General John M Shalikashvili, US Army; 1993–1997 General George A Joulwan, US Army; 1997–2000 General Wesley K. Clark, US Army; 2000-2003 General Joseph Ralston, US Air Force; 2003-2006 General James L. Jones, US Marine Corps; 2006-2009 General Bantz J. Craddock, US Army; 2009- Almirante James G. Stavridis, US Navy.
[17] Jonathan Kwitny, «The CIA’s Secret Armies in Europe», publicado en The Nation, 6 de abril de 1992, p.445.
[18] Semanario alemán Der Spiegel, n°47, p.20, 19 de noviembre de 1990.
[19] Pietro Cedomi, «Services Secrets, Guerre Froide et ‘stay-behind’ Part III. Répertoire des réseaux S/B», en la publicación belga Fire! Le Magazine de l’Homme d’Action, noviembre/diciembre de 1991, p.82.
[20] Comisión investigadora parlamentaria sobre Gladio, como aparece resumido en la publicación británica Statewatch, enero/febrero de 1992.
[21] Philip Willan, Puppetmasters: The Political Use of Terrorism in Italy (Constable, Londres, 1991), p.27.
[22] Arthur Rowse, «Gladio: The Secret US War to subvert Italian Democracy» en Covert Action Quarterly, n°49, Verano de 1994, p.3.
[23] Fragmento de Willan, Puppetmaster, p.27.
[24] Mario Coglitore (Ediciones), La Notte dei Gladiatori. Omissioni e silenze della Repubblica (Calusca Edizioni, Padoue, 1992), p.34. «La existencia de los protocolos secretos de la OTAN es un hecho comprobado ya que De Gaulle los denunció explícitamente el 7 de marzo de 1966 y el Parlamento de la RFA admitió recientemente que existían» (ibid.).
[25] Publicación británica Searchlight, enero de 1991.
[26] Paolo Inzerili, Gladio. La Verità negata (Edizioni Analisi, Bologne, 1995), p.61.
[27] Inzerilli, Gladio, p.62.
[28] Gerardo Serravalle, Gladio (Edizione Associate, Rome, 1991), p.78.
[29] Ibid., p.79.
[30] Ibid., p.78.
[31] Comisión investigadora parlamentaria sobre sur Gladio, como aparece resumido en la publicación británica Statewatch, enero/febrero de 1992.
[32] Inzerilli, Gladio, p.63.
[33] Ibid.
[34] Michel Van Ussel : Georges 923. Un agent du Gladio belge parle. Testimonio (Éditions La Longue Vue, Bruxelles, 1991), p.139.
[35] Inzerilli, Gladio, p.64.
[36] Correo electrónico dirigido al autor por Anne-Marie Smith, del servicio de archivos de la OTAN, 18 de agosto de 2000.
[37] Carta dirigida al autor por el jefe de la misión suiza ante la OTAN, embajador Anton Thalmann, fechada en mayo de 2001.
[38] Carta dirigida al autor por Lee McClenny, responsable del servicio de relaciones con la prensa y los medios de difusión en la OTAN, fechada el 2 de mayo de 2001.
[39] Ibid.
[40] Presidential Directive, National Security Decision Memorandum 40, Responsibility for the Conduct, Supervision and Coordination of Covert Action Operations, Washington February 17 1970. Firmada por Richard Nixon.
[41] Para un completo recuento de las operaciones secretas de la CIA a través del mundo a partir de 1945, ver William Blum: Killing Hope. US Military and CIA interventions since World War II (Common Courage Press, Maine, 1995). Versión francesa: Les Guerres scélérates (Parangon, 2004).
[42] Fuente: www.terrorism.com
[43] Las tres comisiones eran la Comisión del Senado que presidía Franck Church, la Comisión de la Cámara de Representantes que presidía Ottis Pike y la Comisión Murphy del presidente Ford. 1. Report of the House Select Committee on Intelligence [Pike Committee], Ninety-fourth Congress, Publicado por Village Voice, New York City, febrero de 1976. 2. Report of the Commission on the Organization of the Government for the Conduct of Foreign Policy [Murphy Commission], US Government Printing Office, Washington DC, junio de 1975. 3. Final Report, of the United States Senate Select Committe to Study Governmental Operations with Respect to Intelligence Activities [Church Committee], US Government Printing Office, Washington DC, abril de 1976. El que puede considerarse como el mejor de los 3 informes, el Informe final de la Comisión Investigadora Senatorial sobre las Operaciones del Gobierno en materia de Inteligencia, se compone de 6 volúmenes. El primero tiene como tema la «Inteligencia Exterior y Militar, de la CIA, de las operaciones secretas y la cuestión del control democrático sobre los servicios secretos». En el segundo volumen, intitulado «Actividades de Inteligencia y Derechos de los Ciudadanos Estadounidenses», el Informe Church revela de qué manera la NSA y el FBI violaron la vida privada de los ciudadanos estadounidenses. El tercer tomo, intitulado «Informes Internos Complementarios sobre las Actividades de Inteligencia y los Derechos de los Ciudadanos Estadounidenses», prologa el análisis del anterior y afirma que el término «contraespionaje» es una apelación impropia para «operación clandestina interna». El cuarto volumen, intitulado «Informes Internos Complementarios sobre la Inteligencia Exterior y Militar», presenta un recuento histórico sobre la CIA desde 1946 hasta 1975. El quinto volumen, intitulado «El Asesinato del Presidente John F. Kennedy y el Trabajo de las Agencias de Inteligencia», trata de determinar si los servicios secretos estadounidenses conspiraron o no para mantener el secreto alrededor del asesinato de JFK. El último volumen, intitulado «Informes Complementarios sobre las Actividades de Inteligencia», aborda la evolución histórica y la organización de la capacidades del país en materia de inteligencia, desde 1776 hasta 1976. Algunos fragmentos de esos informes han sido publicados en francés bajo el título Les Complots de la CIA. Manipulations et assassinats (Stock, 1976).
[44] Kathryn Olmsted, Challenging the Secret Government: The Post-Watergate Investigations of the CIA and FBI (University of North Carolina Press, Chapelhill, 1996), p.9.
[45] Diario británico The Independent, 1º de diciembre de 1990.
[46] Jonathan Kwitny, «The CIA’s Secret Armies in Europe», publicado en The Nation, 6 de abril de 1992, p.445.
[47] Arthur Rowse, «Gladio. The Secret US War to Subvert Italian Democracy», publicado en Covert Action Quarterly, n°49, Verano de 1994.
[48] Solicitud FOIA: «L’Operation ‘Gladio’ de la CIA», presentada por Malcolm Byrne el 15 de abril de 1991. Solicitud FOIA n° 910113.
[49] Diario italiano Corriere della Sera, 29 de mayo de 1995.
[50] Publicación política austriaca Zoom, n° 4/5, 1996: «Es muss nicht immer Gladio sein. Attentate, Waffenlager, Erinnerungslücken», p.6.
[51] Bericht betreff US Waffenlager. Oesterreichisches Bundesministerium für Inneres. Generaldirektor für die öffentliche Sicherheit. Mag. Michael Sika. 28 noviembre de 1997. Viena, p.10.
[52] Carta fechada el 28 de diciembre del año 2000 y dirigida por la CIA al autor sobre la solicitud FOIA F-2000-02528 vinculada a la Operación Gladio.
[53] Carta fechada el 23 de enero de 2001 y dirigida por el autor a la señora Dyer de la CIA.
[54] Carta fechada el 7 de febrero de 2001 y dirigida al autor por Kathryn I. Dyer, coordinadora de la CIA para asuntos de información y respeto de la vida privada.
[55] En momentos en que entraba en prensa la edición francesa, o sea 6 años después de presentada la solicitud, el autor sigue esperando una respuesta… (Nota del editor)
[56] Agencia internacional de prensa Associated Press, 14 de noviembre de 1990.
[57] Televisión británica BBC Newsnight, 4 de abril de 1991, 22h 30. Reportaje del periodista Peter Marshall sobre Gladio.
[58] Ibid.
[59] Imperial War Museum, Londres. Exposición sobre las Guerras Secretas. Visitada por el autor el 20 de mayo 1999. El 4 de junio de 1999 el autor se reunió con Mark Siemens, del departamento de investigación del museo y responsable de la exposición sobre la Guerras Secretas. Siemens subrayó que la unidad secreta SOE, creada durante la Segunda Guerra Mundial, era el antecedente de los stay-behind Gladio. El autor no pudo obtener del MI6 ninguna información suplementaria sobre ese fenómeno.
[60] Michael Smith, New Cloak, Old Dagger : How Britain’s Spies Came in from the Cold (Gollancz, Londres, 1996), p.117. Basado en entrevistas realizadas a Simon Preston, el 11 de octubre de 1995, y a Michael Giles, el 25 de octubre de 1995.
[61] Smith, Dagger, p.117.
[62] Ibid., p.118.

http://www.voltairenet.org/article163137.html

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