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jueves, 31 de marzo de 2011

El escenario después de la masacre militar Lo que viene con Kadafi o sin Kadafi: La guerra de EEUU y la UE por el petróleo libio

Tras la operación militar de despedazamiento de Libia, y más allá del resultado, los socios imperiales USA-UE intentarán aplicar su propia agenda de apoderamiento del petróleo de ese país. Este, en síntesis, es el elemento central (la guerra intercapitalista por el petróleo) que va definir el desenlace del ataque imperial y el futuro de Libia, con Kadafi o sin Kadafi.

Por Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
IAR Noticias/

Después de fracasar con la "revuelta popular" (Plan A), y con la "revolución libia" (Plan B) ejecutada por grupos operativos de la "hermandad musulmana" y tribus libias financiadas, armadas y entrenadas por la CIA y la inteligencia británica en Egipto, EEUU avanzó hacia la ejecución de una intervención armada (Plan C) cuyo desenlace por ahora es imprevisible.

Esta vez, y a diferencia de Irak, Washington tiene el control operativo y estratégico de los ataques (y la coordinación de las acciones con los grupos rebeldes internos) conseguida mediante una estrategia ostensible de "doble discurso" que utiliza a la ONU y a la OTAN como pantalla de legitimación internacional.

Primero, la diplomacia USA-británica-francesa presionó dentro del Consejo de Seguridad de la ONU una resolución que permitiera el establecimiento de un bloqueo aéreo a Libia, y cuando lo consiguieron, violaron ese acuerdo lanzando unilateralmente una operación de ataques combinados por aire y por mar sobre objetivos claves, que exceden largamente lo que había decidido el Consejo de Seguridad.

Mediante este hecho consumado, la coalición imperial USA-Gran Bretaña-Francia lanzó sistemáticos ataques con misiles y bombas inteligentes orientados a quebrar la resistencia y a minar la moral de las fuerzas de Muamar Kadafi. Pero el grueso de los impactos de esos ataques lo viene padeciendo la población civil libia.

Según Al Jazeera y periodistas europeos, el "bombardeo humanitario" de la coalición excede los objetivos militares y se orientan a infraestructuras situadas en áreas residenciales de Trípoli y de otras ciudades a un costo de muerte masiva de civiles, mujeres y niños, presentada como una operación "quirúrgica" sólo con "efectos colaterales".

Como nueva fase de un plan global, orientado a terminar con el régimen de Kadafi, la feroz operación militar USA-imperial contra Libia (Plan C) tiene como objetivos inmediatos: A) la destrucción de la infraestructura militar, comunicacional y productiva de Libia, B) sembrar el terror entre la población civil, C) dividir y producir deserciones masivas en las fuerzas armadas de Kadafi, y D) Potenciar el accionar y la capacidad operativa de los grupos rebeldes para derrocar a Kadafi, preparando el ingreso a un régimen "democrático" controlado por EEUU.

No obstante la destrucción de vidas humanas y de infraestructura (las fuentes oficiales hablan de centenares de muertos civiles) los once días de bombardeos contra Libia (disfrazados de "misión humanitaria"), hasta el momento, no han podido lograr su objetivo de terminar con Kadafí.

Aunque reducido su poder militar por los bombardeos, en las últimas horas el líder libio retomó la ofensiva contra los golpistas de la CIA y reconquistó el enclave petrolero de Ras Lanuf, no obstante los titulares triunfalistas de la prensa imperial que anunciaban la "llegada inminente" de los sediciosos a Trípoli.

Y como lo habíamos anticipado: Ahora el tiempo y los muertos juegan a favor del líder libio, mientras la coalición imperial se paraliza por sus divisiones y faltas de resultados concretos en el terreno de las operaciones.

Rusia, China, Turquía, enhebran acuerdos para pedir un alto el fuego, una situación que (salvo las primeras potencias imperiales) apoya la mayoría de los países de Europa, Asia, Africa y América Latina.

Pero ¿Qué va a suceder con Kadafi?

El desenlace petrolero

Fracase o tenga éxito la operación USA-imperial para derrocarlo, la estimación generalizada es que cualquier variable de desenlace en Libia conllevará un cambio de situación en el país petrolero.

Hay tres hipótesis para un desenlace del conflicto militar libio:

1- Derrocamiento, renuncia o eliminación física de Kadafi

2- Kadafi negocia su renuncia y el exilio con las potencias europeas.

3- Balcanización petrolera de Libia (2 zonas, una controla Kadafi, otra controla EEUU y la UE).

El manotazo imperial contra Libia forma parte de un plan global diseñado para Medio Oriente, Africa y Asia Central. Su objetivo es el control geopolítico y militar de más del 60% de las reservas mundiales de petróleo y gas natural, incluidas las rutas de oleoductos y gasoductos.

Se estima que los países árabes y musulmanes (tanto los que están en la agenda de las "revueltas populares" o los "aliados" al eje USA-UE ) entre los que se encuentran Arabia Saudí, Iraq, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Yemen, Libia, Egipto, Nigeria, Argelia, Kazajstán, Azerbaiyán, Malasia, Indonesia, Brunei, poseen entre el 66,2% y el 75,9% del total de las reservas mundiales de petróleo, de acuerdo a distintas fuentes de evaluación.

Libia es considerada por distintas fuentes occidentales como la mayor economía petrolera en el continente africano, seguida por Nigeria y Argelia. Y como se sabe, el petróleo es el recurso esencial (cuyas reservas se agotan) para la supervivencia no solo del planeta sino de las potencias centrales.

Europa es totalmente dependiente del petróleo externo, y EEUU solo cubre un 25% de sus necesidades y el resto tiene que importar. Con una dato clave: La UE, antes del bombardeo a Libia, recepcionaba el 80% de las exportaciones del petróleo libio. Este es el punto central que va definir el desenlace de la operación militar para derrocar a Kadafi.

Probadamente, el objetivo central de la operación imperial que hoy está destruyendo Libia y asesinando en masa a su población, está determinada por el petróleo y el control geopolítico y militar de las regiones petroleras (mayoritariamente situadas en países árabes o islámicos) en manos de regímenes no dóciles a las potencias centrales.

Dentro de este escenario central, EEUU y la UE desarrollan estrategias diferenciales y confrontan en una guerra encubierta por el control de las reservas, las rutas y los oleoductos en Eurasia, Medio Oriente y África.

Si bien ahora EEUU y las potencias de la Unión Europea están "formalmente" juntos en la invasión a Libia, el cuadro de situación tenderá a modificarse por las contradicciones y las disputas que empiezan a surgir por el control del petróleo libio en la medida que se aproxima el desenlace militar.

El objetivo, tanto para EEUU como para las potencias centrales de la UE, es controlar la comercialización y las reservas de petróleo de Libia, terminar con la National Oil Corporation (NOC) de Kadafi, privatizando la industria y la riqueza petrolera de Libia.

La NOC, controlada por el gobierno de Kadafi, figura en el puesto 25 entre las grandes corporaciones petroleras del planeta, según estimaciones de fuentes occidentales.

Washington busca que, como en Irak, los grandes beneficiarios del apoderamiento de Libia sean Wall Street, los gigantes petroleros anglo-estadounidenses, además de las armamentistas y empresas de servicios del Complejo Militar Industrial del Pentágono.

Como sucedió con el régimen de Saddam Hussein en Irak, al "botín de guerra" petrolero se suman los activos financieros libios depositados en bancos extranjeros. Miles de millones de dólares que serán confiscados por los invasores USA-europeos.

En su diseño original, la operación militar presionada por EEUU en la ONU busca la hegemonía norteamericana en el Norte de África, una región que históricamente fue dominada por Francia y, seguida en influencia por Italia y España.

Los golpes encubiertos de la CIA (disfrazados de "revueltas populares", en las regiones petroleras africanas intenta eliminar la influencia de potencias de la Unión Europea, como Francia, e instalar regímenes políticos "democráticos" ultra dependientes de Washington. Ese es el objetivo central.

La estrategia global de EEUU en el Norte de África rediseña una geopolítica de apoderamiento de toda la región, consolidada en el plano militar por el comando del AFRICOM. Este despliegue afecta los intereses de China y busca terminar con la influencia de la Unión Europea en el norte africano, incluida Libia.

Y hay un dato insoslayable a la hora de proyectar el futuro de Libia. La Unión Europea es ultradpendiente del flujo del petróleo libio. El 85% del crudo de ese país, antes de la operación militar internacional contra Kadafi, se importaba hacia las potencias centrales europeas. Además, el gas libio se trasnporta a través del gasoducto Greenstream que atraviesa el Mediterráneo.

Este es el punto donde los intereses estratégicos de Washington y la Unión Europa, socios habituales en la depredación capitalista del planeta, chocan en Libia. Tras la operación militar, y más allá del resultado, los socios imperiales intentarán aplicar su propia agenda de apoderamiento del petróleo libio.

Este, en síntesis, es el elemento central (la lucha intercapitalista por el petróleo) que va definir el desenlace del ataque imperial y el futuro de Libia con Kadafi o sin Kadafi.


(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
Ver sus trabajos en Google y en IAR Noticias

http://www.iarnoticias.com/2011/secciones/contrainformacion/0025_ue_eeuu_guerra...

sábado, 26 de marzo de 2011

Acción secreta: Francia estaba preparando el derrocamiento de Kadhafi desde noviembre

por Franco Bechis*

Según el periodista de la derecha liberal italiana Franco Bechis, los servicios secretos franceses prepararon la revuelta de Benghazi desde noviembre de 2010. Como señala Miguel Martinez en el sitio web progresista ComeDonChisciotte, estas revelaciones, alentadas por los servicios secretos italianos, deben interpretarse como una muestra de rivalidad en el seno del capitalismo europeo. La Red Voltaire precisa que París rápidamente asoció Londres a su proyecto de derrocamiento del coronel Kadhafi (fuerza expedicionaria franco-británica). El plan fue modificado en el contexto de las revoluciones árabes y Washington tomó entonces el control del mismo imponiendo sus propios objetivos (contrarrevolución en el mundo árabe y desembarco del AfriCom en el continente negro). La actual coalición es por lo tanto el resultado de ambiciones diversas, lo cual explica sus contradicciones internas.

Primera etapa del viaje, 20 de octubre de 2010, Túnez. Allí descendió de un avión de Libyan Airlines, con toda su familia, Nuri Mesmari, el jefe de protocolo de la corte del coronel Muamar el-Kadhafi. Se trata de uno de los grandes loros del régimen libio y ha estado desde siempre junto al coronel.

Era el único, junto con el ministro de Relaciones Extranjeras Mussa Kussa, que tenía acceso directo a la residencia de Kadhafi sin tener que tocar la puerta antes de entrar. Era el único con derecho a pasar el umbral de la suite 204 del viejo círculo oficial de Benghazi donde el coronel libio recibió con todos los honores al primer ministro italiano Silvio Berlusconi durante la visita oficial a Libia.

La visita de Mesmari a Túnez no dura más que unas horas. No se sabe con quién se reúne en la capital, donde ya se percibe el murmullo de revuelta contra Bel Ali. Hoy se sabe con certeza que durante esa estancia Mesmari establece los contactos para lo que va a convertirse, a mediados de febrero, en la rebelión de la región de Cirenaica. Y prepara la estocada contra Kadhafi buscando y obteniendo alianzas en dos frentes. El primero es el de la disidencia tunecina. El segundo es el de la Francia de Nicolas Sarkozy. Dos alianzas que establece con éxito.

Así lo demuestran documentos de la DGSE, el servicio secreto francés, y una serie de noticias sensacionales que circularon en los medios diplomáticos franceses a partir del boletín confidencial Maghreb Confidential (del cual existe una versión sintetizada y accesible mediante pago).

Mesmari llega a París al día siguiente, el 21 de octubre. Ya no se moverá de allí. En Libia, Mesmari no había ocultado su viaje a Francia ya que llevaba con él a toda su familia. La versión es que va a París para someterse a un tratamiento médico y probablemente a una intervención quirúrgica. Pero jamás verá a ningún médico. En cambio, si verá, y todos los días, a varios funcionarios de los servicios secretos franceses.

La reunión

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El antiguo camarada de Kadhafi, Nuri Masud El-Mesmari, desertó el 21 de octubre de 2010. Se encuentra actualmente bajo la protección de los servicios secretos franceses.

Está comprobado que estrechos colaboradores del presidente francés fueron vistos a principios de noviembre mientras entraban en el hotel Concorde Lafayette de París, donde reside Mesmari. El 16 de noviembre, una hilera de autos azules se mantiene ante el hotel. Una larga y concurrida reunión tiene lugar en la suite de Mesmari. Dos días después, una nutrida y extraña delegación francesa sale para Benghazi. La componen funcionarios del ministerio de Agricultura, dirigentes de France Export Céréales y de France Agrimer, dirigentes de Soufflet, de Louis Dreyfus, de Glencore, de Cani Céréales, Cargill y Conagra.

En los papeles, se trata de una delegación comercial encargada de obtener, precisamente en Benghazi, importantes pedidos libios. Pero el grupo incluye también varios militares franceses camuflados como hombres de negocios.

En Benghazi van a reunirse con un coronel de la aviación libia cuyo nombre les ha proporcionado Mesmari: Abdallah Gehani. El hombre está por encima de toda sospecha, pero el ex jefe de protocolo de Kadhafi ha revelado que Gehani está dispuesto a desertar y que tiene también buenos contactos con la disidencia tunecina.

La operación se desarrolla en el mayor secreto, pero algo se filtra y llega a oídos de los hombres más cercanos a Kadhafi. El coronel sospecha algo. El 28 de noviembre firma una orden internacional de arresto contra Mesmari. La orden llega también a Francia a través de los canales protocolares. Alarmados, los franceses deciden acatar la orden de arresto de manera formal.

Cuatro días después, el 2 de diciembre, la noticia se filtra precisamente desde París. No se dan nombres, pero se revela que la policía francesa ha arrestado a uno de los principales colaboradores de Kadhafi. Al principio, Libia se siente tranquila nuevamente. Hasta que se entera de que Mesmari está en realidad bajo arresto domiciliario en su suite del hotel Concorde Lafayette. Kadhafi empieza a molestarse.

La cólera de Kadhafi

Cuando llega la noticia de que Mesmari ha solicitado oficialmente asilo político en Francia, estalla la cólera de Kadhafi, quien ordena el retiro de pasaportes, incluso al propio ministro de Relaciones Exteriores Mussa Kussa, acusado de ser responsable de la deserción de Mesmari. Después trata de enviar a sus hombres a París, con mensajes para el traidor: «Regresa. Serás perdonado». El 16 de diciembre, es Abdallah Mansur, jefe de la televisión libia, quien trata de hacer llegar el mensaje. Los franceses lo detienen a la entrada del hotel. Otros libios llegan a París el 23 de diciembre. Son Farj Charrant, Fathi Bukhris y Alla Unes Mansuri.

Los conoceremos mejor después del 17 de febrero, porque son precisamente ellos quienes, junto a Al Hadji, dirigirán la revuelta de Benghazi contra las milicias del coronel.

Los franceses autorizan a estos tres personajes a salir a cenar con Mesmari en un elegante restaurante de los Campos Elíseos. También participan en la cena varios funcionarios de la presidencia de la República Francesa y algunos dirigentes de los servicios secretos franceses. Entre la Navidad y el Día de Año Nuevo aparece en el boletín Maghreb Confidential la noticia de que Benghazi se encuentra en ebullición –cosa que nadie sabe todavía– y también aparecen varias indiscreciones sobre ciertas ayudas logísticas y militares que parecen haber llegado a la segunda ciudad libia, ayudas provenientes precisamente de Francia. Ya está claro que Mesmari se ha convertido en un instrumento en manos de Sarkozy, quien trata de sacar a Kadhafi de Libia. El boletín confidencial sobre el norte de África comienza a filtrar los contenidos de esta colaboración.

Mesmari se gana el apodo de «Libyan Wikileak» porque revela uno tras otro los secretos de la defensa militar del coronel y cuenta todos los detalles sobre las alianzas diplomáticas y financieras del régimen, trazando incluso un verdadero mapa de la distribución de los sectores en desacuerdo y de las fuerzas que se encuentran en el terreno. A mediados de enero, Francia tiene en mano todas las llaves para tratar de derrocar al coronel. Pero se produce una filtración. El 22 de enero, el jefe de los servicios secretos en la región de Cirenaica, fiel a Kadhafi, el general Audh Saaiti, arresta al coronel de aviación Gehani, quien trabaja en secreto para los franceses desde el 18 de noviembre.

El 24 de enero, Gehani es enviado a una prisión en Trípoli, acusado de haber creado en Cirenaica una red social que elogiaba la oposición tunecina contra Ben Ali. Pero es demasiado tarde. Gehani ya tenía preparada la revuelta de Benghazi, con los franceses.

http://www.voltairenet.org/article169073.html

Gaddafi, neoliberalismo, el FMI y los gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos

por Vicenç Navarro

Gaddafi no siempre fue lo que es (y ha sido) desde hace ya años: un dictador corrupto y enormemente represivo. En realidad, en 1969, el Coronel Gaddafi, entonces tenía 27 años, lideró un golpe a imagen y semejanza de su ídolo, el Coronel Nasser en Egipto, destronando al monarca Idris (que estaba bajo tratamiento médico en Turquía).

En sus primeros años hizo reformas sustanciales, entre las que se encontraba una reforma agraria y la nacionalización del petróleo (mayor recurso del país), dedicando gran parte de los recursos obtenidos de la explotación del petróleo a mejorar sustancialmente el bienestar social de las clases populares y, muy en especial, los servicios de asistencia sanitaria y educación. Estableció también formas de participación de los obreros en los lugares de trabajo en las empresas (más de doscientas) que fueron nacionalizadas.

Sus primeros años se caracterizaron también por un intervencionismo del estado en la economía de aquel país, que incluía la nacionalización del crédito a través del Banco Central Estatal. Gaddafi presentó aquella experiencia como la tercera vía entre capitalismo y el socialismo, asociado entonces a la Unión Soviética.

Hubo, sin embargo, notables diferencias también entre Gaddafi y Nasser. Y una de ellas fue que a diferencia de Nasser, Gaddafi no quería establecer un estado laico, sino islámico. Pero, en este intento se enfrentó con un movimiento islámico más radical que intentó incluso asesinarle más tarde en 1993. Esta corriente radical tenía lazos con Al Qaeda, también influyente en Marruecos y Argelia. De ahí que Gaddafi fuera un enemigo acérrimo de Al Qaeda y que durante y después del ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas en Nueva York, Gaddafi apoyara al gobierno Bush en su lucha contra el terrorismo islámico.

Vijay Prashad, en su ensayo The Lybian Labyrinth, hace explícitas muchas referencias favorables que Gaddafi hizo a la política del Presidente Bush en contra del terrorismo del radicalismo islámico. Fue entonces cuando el Presidente Aznar aplaudió a Gaddafi y su apoyo a la guerra en contra del terrorismo islámico del Presidente Bush.

El cambio de su política económica

Su tercera vía se transformó, más tarde, en capitalismo popular, desarrollando políticas públicas que cambiaron significativamente muchas de las reformas que había realizado en los primeros años de su mandato. En muchos aspectos fue un cambio de 180 grados. Una de tales medidas fue favorecer la privatización de las empresas productoras y distribuidoras de petróleo, facilitando y estimulando la inversión extranjera, la cual alcanzó su máxima expresión en la década de los años noventa. El máximo arquitecto de estas medidas privatizadoras de la industria del petróleo fue Shokri Ghanem que fue primer ministro del gobierno Gaddafi y que dirigía la poderosa Compañía Nacional del Petróleo (Nacional Oil Corporation).

Las compañías que se beneficiaron de estas privatizaciones incluían un amplio abanico, desde Occidental Petroleum, a China Nacional Petroleum. Ni que decir tiene que los gobiernos occidentales, y muy en especial, los europeos compitieron para conseguir favores de Gaddafi.

El gobierno Blair incluso liberó a los responsables del atentado terrorista del avión Pa Nam, que había ocurrido en territorio británico y Berlusconi realizó campañas de promoción de Gaddafi que alcanzó niveles histriónicos, que el presidente italiano justificó indicando que “la prevención de la inmigración ilegal y el petróleo” bien valían sus agasajos. Y para no ser menos, el Presidente Aznar primero, seguido del Presidente Zapatero y del Monarca español, todos ellos visitaron a Gaddafi con su lista de ruegos e inversiones.

Estas privatizaciones alcanzaron a la mayoría de las empresas públicas, que realizadas dentro de un sistema dictatorial, fueron acompañadas de una gran corrupción que enriqueció a los miembros de la familia Gaddafi y, muy en especial, a uno de sus hijos que aspiraba a ser su sucesor.

Todos estos cambios privatizadores (que fueron alabados por el entonces Presidente Aznar) se hicieron bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su último informe, señalaba el estado de la economía de Libia como muy bueno. En realidad, como también había ocurrido en Túnez y Egipto, los indicadores de crecimiento económico libios eran altamente positivos.

Lo que esta visión optimista de la economía libia ignoraba y ocultaba es que tales medidas, apoyadas por el FMI, estaban dañando muy seriamente a las clases populares y a la clase trabajadora. Las medidas neoliberales que determinaron la subida de los precios de los alimentos y la eliminación de los subsidios públicos crearon revueltas que precedieron la última movilización popular. Y como en Túnez y Egipto determinaron, por fin, que las clases populares salieran a la calle, intentando forzar la dimisión de Gaddafi y el final de su dictadura. En esta movilización coinciden movimientos laicos junto con movimientos islamistas que son los que reciben mayor atención de los medios de información internacional.

Una vez más, el Fondo Monetario Internacional, al presionar a las élites dictatoriales a llevar a cabo políticas de claro corte neoliberal, estaban afectando negativamente las difíciles condiciones que la población libia tenía que padecer, forzándoles a salir a la calle para protestar y exigir al dictador y a su camarilla corrupta el fin de aquel régimen. Es interesante, por cierto, subrayar que una de las primeras medidas que tomó la Junta Militar en Egipto fue, además de prohibir las huelgas, abandonar gran parte de las políticas neoliberales que el FMI había exigido al gobierno Mubarak.

Una última observación. La mayoría de las armas y equipamientos de represión que Gaddafi tiene a su disposición fue proveídas por EEUU, Gran Bretaña (especializada en equipamiento policial), Francia y España. Como bien ha indicado Tarecq Amer en su ensayo “Oil, Arms and the Imperial Enterprise in North Africa”, hablar de Gaddafi es hablar de corrupción y armas para adquirir petróleo por parte de poderes autodefinidos como defensores de los derechos humanos, incluyendo España.

http://www.voltairenet.org/article168683.html

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