Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Cruzada contra Siria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cruzada contra Siria. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de enero de 2014

RIAD – PARÍS – BEIRUT Silencio y traición por 3 000 millones de dólares


por Thierry Meyssan

¿Por qué decidió Arabia Saudita equipar el Ejército Libanés con armamento francés por valor de 3 000 millones de dólares cuando hace semanas que sus títeres en el Líbano no paran de denunciar el lema «Pueblo-Ejército-Resistencia» y de cuestionar la armonía entre los militares y el Hezbollah? ¿Y si esta repentina generosidad fuese el precio a pagar por el silencio libanés, el pago destinado a lograr que se olviden los cientos de víctimas que el terrorismo saudita ha causado en el país del cedro, la recompensa por la traición de París hacia los compromisos de Francia en el Medio Oriente?


Su Alteza Real, el Servidor de las Dos Mezquitas Sagradas, Abdallah Ben Abdelaziz Al-Saud recibe al presidente francés Francois Hollande en presencia de los miembros de su consejo.

La visita de Francois Hollande en Arabia Saudita –donde llegó rodeado de 30 grandes empresarios franceses–, el 29 y el 30 de diciembre de 2013, debía desarrollarse principalmente sobre temas económicos y sobre el futuro de Siria y del Líbano. Los temas de política internacional iban a discutirse entre franceses y sauditas aunque en presencia de líderes libaneses –el presidente Michel Sleiman y el ex primer ministro líbano-saudita Saad Hariri (considerado miembro biológico de la familia real)– y del presidente de la Coalición Nacional Siria, el siro-saudita Ahmad Assi Jarba [1].

Durante la visita, Arabia Saudita anunció súbitamente la donación al Ejército Libanés de 3 000 millones de dólares en armamento francés. Esa muestra de generosidad se produce fuera del calendario previamente establecido, en momentos en que una conferencia internacional prevista para febrero o marzo debería abrir una colecta de fondos para el Líbano en general y –en particular– para el ejército de ese país. Nunca antes había recibido el Líbano una donación de tales proporciones.

La donación fue anunciada con toda solemnidad por el presidente libanés, Michel Sleiman. Este general, convertido en jefe del Estado Mayor del Ejército Libanés simplemente para evitar que ese cargo fuese a parar manos de otro militar, fue impuesto como presidente de la República, exactamente con el mismo objetivo, por Francia y Qatar. Su elección como presidente por el parlamento libanés violó el artículo 49 [2] de la Constitución libanesa y Sleiman ni siquiera fue investido como presidente de la República por su predecesor sino por el entonces emir de Qatar.

En su intervención, el presidente Sleiman expresó su agradecimiento por la «makruma» real, o sea por la donación que el soberano saudita concede a su servidor, y al concluir no lo hizo con un «¡Viva el Líbano!» sino con un sonoro «¡Viva Arabia Saudita!»

El anuncio fue saludado efusivamente por el ex primer ministro libanés Saad Hariri, quien quiso interpretarlo como el primer paso hacia un futuro desarme del Hezbollah.

La decisión de Riad resulta sorprendente ya que durante los últimos meses el bando libanés prosaudita, representado fundamentalmente por el 14 de Marzo y con Saad Hariri a la cabeza, había estado arremetiendo constantemente contra las buenas relaciones entre el Ejército Libanés y el Hezbollah.

Después del anuncio de la donación saudita, una intensa campaña de propaganda cubrió todo Beirut de carteles sobre la amistad entre el Líbano y Arabia Saudita, calificada en los afiches como «el Reino del Bien» (sic).

La realidad es que todo el asunto no tiene el menor sentido.

Para darse cuenta de ello sólo hubo que esperar unos pocos días.


Al ser arrestado, Majed al-Majed reconoció su condición de oficial de los servicios secretos de Arabia Saudita y dijo hallarse bajo las órdenes directas del príncipe Bandar Ben Sultán. Majed al-Majed dirigía una rama de al-Qaeda y garantizaba el enlace entre esta y altas personalidades del Medio Oriente.

El 1º de enero de 2014, sólo 4 días después del anuncio saudita, se supo que el Ejército Libanés había arrestado a Majed al-Majed, ciudadano saudita y jefe de las Brigadas Abdallah Azzam, rama libanesa de al-Qaeda.

Un poco más tarde se supo también que Majed al-Majed había sido arrestado gracias a una alerta de la DIA (Defense Intelligence Agency), o sea la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el 24 de diciembre de 2013. Ese día, Washington había informado al Ejército Libanés que Majed al-Majed acababa de ser hospitalizado en Líbano para someterse a una diálisis. El Ejército Libanés lo localizó rápidamente en el hospital Makassed y lo arrestó durante su traslado a Ersal, a bordo de una ambulancia, el 26 de diciembre, o sea 3 días antes del anuncio de la donación saudita.

El arresto del líder de al-Qaeda en Líbano se mantuvo en secreto por más de una semana. Oficialmente buscado en Arabia Saudita bajo la acusación de terrorismo, Majed al-Majed era considerado sin embargo un agente de los servicios de inteligencia sauditas, y un agente que por demás recibía órdenes directas del príncipe Bandar Ben Sultán. Majed al-Majed había reconocido públicamente haber organizado numerosos atentados, como el perpetrado el 19 de noviembre de 2013 –con saldo de 25 muertos– contra la embajada de Irán en Beirut. Ante tales circunstancias, el Ejército Libanés había informado a Riad y Teherán del arresto de Majed al-Majed.

Entre otros casos de interés para el Líbano, Majed al-Majed había desempeñado un papel importante en la formación de un ejército yihadista en territorio libanés: el conocido Fatah al-Islam.

En 2007, ese grupo trató de sublevar contra el Hezbollah los campamentos palestinos en Líbano y quiso proclamar un emirato islámico en el norte de ese país. Pero quien realmente movía los hilos del grupo –Arabia Saudita– abandonó su marioneta sin previo aviso, como resultado de un encuentro entre el presidente de Irán Mahmud Ahmadinejad y el rey Abdallah. Furiosos, los yihadistas armados se presentaron en el banco de la familia Hariri exigiendo el pago que no habían recibido. Después de varios enfrentamientos, se replegaron hacia el campamento de Nahr el-Bared, donde fueron cercados por el Ejército Libanés. Al cabo de un mes de combates, el general Chamel Roukoz [3] tomó el lugar por asalto y aplastó a los sublevados. Aquella batalla contra el terrorismo costó al Ejército Libanés las vidas de 134 soldados [4].

Majed al-Majed estaba personalmente en contacto –contactos directos o secretos– con numerosos dirigentes árabes y occidentales. Al ser interrogado, tuvo tiempo de confirmar a sus interrogadores que era miembro de los servicios secretos de Arabia Saudita. Es evidente que sus confesiones podían conmocionar la política regional, sobre todo al proporcionar pruebas que incriminan a Arabia Saudita y al 14 de Marzo libanés.

Un diputado mencionaba entonces una proposición saudita de 3 000 millones de dólares a cambio de que no se grabaran las confesiones de Majed al-Majed y de que fuese extraditado a Riad. El diario libanés Al-Akhbar ya estimaba que el detenido estaba en peligro de muerte y que de todas maneras corría el riesgo de ser asesinado por sus jefes para garantizar su silencio.

Al día siguiente de la publicación de aquel editorial, el Ejército Libanés anunciaba la muerte de Majed al-Majed. Se ordenó una autopsia pero, contrariamente a lo previsto en el procedimiento penal, esta fue realizada por un solo especialista, quien concluyó que la muerte sobrevino a causa de la enfermedad que padecía el occiso. El cuerpo fue trasladado a Arabia Saudita, donde fue inhumado en presencia de sus familiares y de la familia ben Laden.

Irán sigue exigiendo al Líbano explicaciones más claras sobre el arresto y muerte de Majed al-Majed, aunque sin demasiada insistencia ya que el presidente Rohani está tratando también de implementar un acercamiento a Arabia Saudita.

Es la sexta vez que el jefe de una organización terrorista prosaudita que opera en Líbano escapa a la justicia. Así sucedió anteriormente con Chaker Absi y con Hicham Kaddoura, al igual que con Abdel Rahmane Awadh, Abdel Ghani Jawhar y, más recientemente, con Ahmad al-Assir.


El presidente francés Francois Hollande y el multimillonario líbano-saudita Saad Hariri en Riad. Detrás aparecen el ministro de Defensa francés Jean-Yves Le Drian y el jefe de la diplomacia francesa Laurent Fabius.

En todo caso, aunque el rey Abdallah haya desembolsado 3 000 millones de dólares no será ni remotamente esa suma la que llegará al Ejército Libanés.

En primer lugar, esa suma incluye tradicionalmente las «atenciones» reales a quienes han servido al soberano. Por ejemplo, según el Protocolo real que acompaña la donación, el presidente libanés Michel Sleiman recibió de inmediato –a título personal– 50 millones de dólares, y el presidente francés Francois Hollande recibe una suma acorde con su función, suma de la que se ignora el monto y si Hollande la ha aceptado o no. El principio saudita del soborno se aplica idénticamente a todos los dirigentes y altos funcionarios –libaneses y franceses– que participaron y que participarán en la transacción.

Segundo, la parte fundamental de la suma donada irá a parar al Tesoro Público francés y Francia se encargará de proporcionar al Líbano el armamento y la formación militar correspondiente. Se trata, en realidad, de retribuir la implicación militar secreta de Francia –desde 2010– en las acciones destinadas a fomentar el desorden en Siria y provocar el derrocamiento del alauita Bachar al-Assad, a quien el Servidor de las Dos Mezquitas Sagradas no puede aceptar como presidente de un país mayoritariamente musulmán [5]. Sin embargo, al no existir un catálogo de precios, París evaluará a su antojo el volumen de armamento que puede representar la suma donada. París decidirá también qué tipo de armas y de formación proporcionará a cambio de esa suma. Para empezar, ni hablar de proporcionar al Ejército Libanés ningún tipo de armamento que pueda servir en algún momento para enfrentarse eficazmente al principal enemigo del Líbano, que es Israel.

Tercero, si el objetivo de la donación saudita no es ayudar al Ejército Libanés a defender el país es porque está destinada –por el contrario– a sembrar la división entre los uniformados libaneses. Más que proporcionarles una verdadera preparación militar, la formación que Francia aportará a los militares libaneses estará destinada a la «francización» de los oficiales. Y el dinero que quede se destinará a la construcción de bonitos cuarteles y a la compra de costosos vehículos oficiales.

Por otro lado, también existe la posibilidad de que no llegue al Líbano ni un centavo de ese dinero. En efecto, según el artículo 52 de la Constitución libanesa [6], el donativo debe obtener la aprobación del consejo de ministros. Pero el gabinete dimitente de Najib Mikati no se ha reunido en 9 meses y no ha podido por ende transmitir esa aprobación al parlamento para que la ratifiquen los diputados.

Al presentar el donativo a los libaneses, el presidente Michel Sleiman creyó oportuno precisar, sin que nadie se lo pidiera, que en las negociaciones con Riad no se mencionó una posible posposición de la elección presidencial libanesa con prórroga de su propio mandato, ni tampoco la composición de un nuevo gobierno. Una precisión que da risa porque resulta evidente que esos fueron precisamente los principales puntos de la negociación.

El presidente libanés se comprometió ante sus interlocutores sauditas y franceses a formar un gobierno de «tecnócratas», sin chiitas ni drusos, y a imponerlo al parlamento. El término «tecnócrata» se aplica en este caso a una serie de altos funcionarios internacionales que han hecho carrera en el Banco Mundial, el FMI, etc., y también mostrando su sumisión al credo estadounidense. O sea que será un gobierno de proestadounidenses en un país que se resiste al dictado del Imperio. Pero ¿no se puede lograr una mayoría en el parlamento con 3 000 millones de dólares?

Por desgracia, el príncipe Talal Arslane, heredero de los fundadores del principado del Monte Líbano en el siglo XII y presidente del Partido Demócrata, arremetió de inmediato contra el presidente recordándole que, en virtud del Acuerdo de Taef [7], en Líbano el poder ejecutivo es una prerrogativa del consejo de ministros [8] y que este último tiene que reflejar obligatoriamente la composición confesional del país [9]. Lo anterior quiere decir que la formación de un gobierno de tecnócratas en Líbano constituye una violación flagrante del Acuerdo de Taef. lo cual convertiría al presidente Sleiman en un golpista, sea cual sea su capacidad para sobornar al parlamento.

Pero es muy probable que el asunto no termine ahí. El 15 de enero, el Ejército Libanés detuvo en la frontera a Jamal Daftardar, uno de los lugartenientes de Majed al-Majed.

El presidente Francois Hollande seguramente va a deplorar profundamente que su homólogo libanés fracase en su intento de vender su propio país por 50 millones de dólares. Pero de todas maneras, visto desde París, lo importante es la repartición de los 2 995 millones restantes.
Thierry Meyssan

[1] Ahmad Assi Jarba pertenece a la tribu beduina de los Chamar, de la que también proviene el rey Abdallah. Antes del inicio de los incidentes, Jarba ya había sido condenado en Siria por tráfico de drogas. Los Chamar son nómadas que se mueven a través del desierto de Arabia y de Siria.

[2] «Los magistrados y funcionarios de la primera categoría o su equivalente en todas las administraciones públicas, establecimientos públicos y toda otra persona moral de derecho público no pueden ser elegidos durante el ejercicio de sus funciones ni durante los 2 años siguientes a la fecha de su dimisión y al cese efectivo del ejercicio de sus funciones o a la fecha de su jubilación.»

[3] El general Roukoz, sin lugar a dudas el militar más prestigioso del Líbano, era quien hubiese tenido que ser designado como jefe del Estado Mayor. Pero es yerno del general Michel Aoun, presidente de la Corriente Patriótica Libre, formación aliada del Hezbollah.

[4] «Le dossier des mercenaires du Fatah al-Islam est clos», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 27 de agosto de 2007.

[5] A raíz de la firma del Tratado de Lancaster House, Francia y el Reino Unido intervinieron en Libia y en Siria organizando en esos países seudorevoluciones y destrucciones de Estados. Pero, al resultar la operación siria un fracaso, Londres se retiró de ella mientras que París sigue apoyando activamente a la «Coalición Nacional» dirigida por el saudo-sirio Ahmad Assi Jarba.

[6] «El Presidente de la República negocia los tratados y los ratifica de común acuerdo con el Jefe del Gobierno. Estos [los tratados] sólo se considerarán ratificados después de obtener la aprobación del Consejo de Ministros. El Gobierno informa a la Cámara de Diputados [sobre los tratados] cuando el interés del país y la seguridad del Estado así lo permiten. Los tratados con implicaciones para las finanzas del Estado, los tratados comerciales y todos los tratados que no pueden ser anulados al expirar cada año sólo pueden ser ratificados después de obtener la aprobación de la Cámara de Diputados.»

[7] «Accord de Taëf», Réseau Voltaire, 23 de octubre de 1989.

[8] «El Consejo de Ministros representa el poder ejecutivo.»

[9] «Todo poder que contradiga la carta de vida en común es ilegítimo e ilegal.»

sábado, 13 de julio de 2013

El ejército egipcio habría desmontado una nueva agresión contra Siria desde Egipto




El analista libanés Pierre Khalaf informa que la llamada irresponsable a un mal llamado “Jihad” contra Siria lanzada por el ex presidente egipcio Mohamed Morsi el pasado 15 de junio escondía un tenebroso plan militar contra Siria. Señala que de acuerdo con EEUU, Francia, Qatar y Turquía, Morsi estaba a punto de organizar un contingente terrorista egipcio-palestino formado por salafistas y takfiríes miembros de Hermanos Musulamanes y de la fracción mas reaccionaria de Hamas para enviarlo a Jordania y desde ese reino marioneta de Washington abrir un frente contra Siria a partir de Daraa. 

El ejército egipcio habría rechazado por completo esta operación criminal acelerando sus planes de derribar al reaccionario Morsi en medio de la aclamación del pueblo egipcio y árabe en general. De manera que además de razones internas la acción patrótica de los militares egipcios es un acto indirecto de solidaridad con el pueblo, fuerzas armadas y gobierno de la República árabe siria que una vez en el pasado formaron un único Estado árabe unificado, expresión de la voluntad de una Nación árabe unida y antimperialista.

Fuente http://www.voltairenet.org/article179303.html




Tweet This Post

By M

domingo, 17 de febrero de 2013

En Washington, nadie es responsable del fiasco sufrido en Siria

por Thierry Meyssan

JPEG - 30.9 KB


En el momento de abandonar la escena, la secretaria de Estado Hillary Clinton defendió su trabajo en una entrevista concedida al New York Times [1]. Y como complemento, agregó varias confidencias deslizadas en «off» a los periodistas, que a su vez las incluyeron en un artículo aparte [2].

Preocupada por conservar sus posibilidades para la elección presidencial de 2016, la señora Clinton se esforzó en hacer recaer sobre el presidente Barack Obama la responsabilidad de su propio fracaso en Siria. Al cabo de 2 años de guerra secreta, los grupos armados que debían justificar una intervención de la OTAN, o incluso derrocar ellos mismos el régimen sirio, han perdido su aureola de «revolucionarios» y se han ganado la reputación de fanáticos. El presidente Bachar al-Assad, quien se mantiene vivo y en su puesto, se ha hecho más ineludible que nunca. La diplomacia estadounidense, que constantemente anunciaba la «caída del tirano» para la próxima semana, se ha puesto en ridículo. Mientras que Rusia y China, después de abofetear por 3 veces al Departamento de Estado con sus vetos en el Consejo de Seguridad de la ONU, son las grandes ganadoras.

Todo ello se debe, según la secretaria de Estado saliente, a que no se hizo lo que ella proponía. Junto al director de la CIA David Petraeus –su ex enemigo convertido en su aliado–, Hillary Clinton había presentado a la Casa Blanca, a fines de junio de 2012, un plan de apoyo militar a los grupos combatientes. Pero el presidente Obama, preocupado únicamente por su propia reelección, rechazó cobardemente ese programa y favoreció el Comunicado de Ginebra negociado por Kofi Annan.

Se trataba de retomar el control del asunto ya que los subcontratistas (Francia, Reino Unido y las monarquías del Golfo) lo estaban haciendo mal. Esos países recurrieron a impresentables yihadistas. La secretaria de Estado trabajaba, por el contrario, para «crear una oposición legítima que hubiese servido, a través de negociaciones, para deslegitimar al presidente al-Assad». Para arreglar los errores de los subcontratistas, la señora Clinton había propuesto que Estados Unidos armara y dirigiera directamente a los grupos combatientes.

Al comparecer ante la Comisión de Servicios Armados del Senado, el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor, confirmó la existencia de ese plan. Y agregó que tanto él como el secretario de Defensa Leon Panetta era favorables a dicho proyecto.

La verdad es menos elegante. Al admitir que trabajó para derrocar el gobierno sirio mediante la creación de «una oposición legítima», o sea «democrática y multiconfesional», la señora Clinton reconoce que esa oposición no existía ni existe hoy en día. Mejor aún, reconoce que la legitimidad estaba y sigue estando del lado del presidente al-Assad.

Al hacer que se publique que ella presentó en junio un plan de intervención al presidente Obama, la señora Clinton reconoce que ella siempre se opuso al Comunicado de Ginebra. Y todo indica que quienes lo sabotearon en aquel momento fueron, efectivamente, ella y David Petraeus. Contrariamente a lo que ella declara, las preocupaciones electorales de Barack Obama no lo llevaron a rechazar ese el plan. Más bien lo llevaron a no tomar medidas inmediatas contra los saboteadores del Comunicado de Ginebra. Lo que hizo la Casa Blanca fue esperar hasta después de la reelección de Obama para forzar la demisión del general Petraeus. Y es posible que también haya hecho algo para neutralizar a Hillary Clinton y mantenerla durante todo un mes lejos del Departamento de Estado.

Las revelaciones del general Dempsey sobre su propio apoyo, y el de Leon Panetta, al plan de injerencia de la señora Clinton son también una manera de protegerse. Sólo que, al tener responsabilidades diferentes, la señora Clinton y el general Dempsey no “abren el paraguas” de la misma manera. Declarar que ellos estaban dispuestos a intervenir equivale a mostrar que no son ellos los responsables del fiasco en Siria. Pero el hecho es que fueron ellos, después de los vetos rusos y chinos, quienes validaron la tesis de que era posible derrocar el gobierno sirio recurriendo masivamente al uso de los Contras.

En todo caso, el hecho mismo de que los dirigentes salientes en Washington estén tratando de justificarse viene a confirmar que Washington ya ha pasado la página. Obama cambia de equipo y también de política.Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)

[1] « Interview With Hillary Clinton » por Michael R. Gordon y Mark Lander,The New York Times, 2 de febrero de 2012.

[2] « Backstage Glimpses of Clinton as Dogged Diplomat, Win or Lose » por Michael R. Gordon y Mark Lander, The New York Times, 2 de febrero de 2012.

jueves, 29 de marzo de 2012

Cruzada contra Siria: Hama, una historia mal contada


El problema se originó, por la presencia de los Embajadores estadounidense y francés en la ciudad de Hama, apoyando a los manifestantes antigubernamentales.

Como consecuencia de ello, una multitud enardecida entró a la Embajada de Estados Unidos rompiendo ventanas y colocando una bandera siria en la fachada del edificio. Lo propio sucedió en la Embajada de Francia que sufrió dos ataques.



Siria convocó a los Embajadores de esos países acusándolos de una "injerencia clara en los asuntos internos sirios y una confirmación de la existencia de un apoyo extranjero que quiere desestabilizar la seguridad y la estabilidad del país en un momento en el que comienza el diálogo nacional destinado a construir el futuro de Siria".

Según fuentes de la Cancillería, ambos Embajadores viajaron a Hama sin el permiso previo de las autoridades locales, lo que es considerado por el gobierno sirio como una violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, en cuanto a la obligación de no intervenir en los asuntos internos de los países ante los que están acreditados.

Por otra parte, los comentarios de la Secretaria de Estado Clinton produjeron una nueva escalada en el enfrentamiento diplomático entre Washington y Damasco, al afirmar que Bashar al Assad ha perdido legitimidad y que por lo tanto ya no es "indispensable". La respuesta siria no se hizo esperar y tildaron de "provocación e injerencia" las palabras de Clinton, condenándolas enérgicamente como una "prueba más de cómo Estados Unidos interfiere en los asuntos internos sirios".

Aunque no este clara cuál es la estrategia norteamericana en este asunto, evidentemente, a partir de la visita de Ford a Hama, Estados Unidos ha empezado a tener una participación más visible en la revuelta que afecta a Damasco.

Hama refleja visiblemente lo que hoy atraviesa Siria, un país sometido a una intensa ofensiva política, una violencia terrorista impuesta y azuzada desde el exterior, y una embestida mediática en la que no se escatiman distorsiones y falsedades sobre la realidad.

Mientras, el pueblo -que siente las tensiones y los efectos de los resultados de esa campaña- desarrolla su vida sin perder las esperanzas de que todo vuelva a la normalidad.

Esta urbe, capital de la provincia homónima en el centro del país, fue prácticamente tomada por grupos de extremistas armados acompañados de turbas violentas del 31 de julio al 8 de agosto, días en los que cometieron saqueos, destrozos materiales y crímenes como el descuartizamiento de los cuerpos de 17 policías muertos.

Los agentes fueron sorprendidos a la 05:30 hora local por una banda de individuos bien pertrechados que los atacaron y destruyeron su estación en el barrio al-Hader; a continuación, los terroristas cortaron los cadáveres y los lanzaron desde el puente sobre el río Al-Assi, contaron residentes a periodistas internacionales que visitaron la urbe.

Otras bandas destrozaron e incendiaron y el Club de Oficiales, e hicieron lo mismo en la sede del Juzgado Provincial, donde radica también la Fiscalía y la Notaría de esta provincia de dos millones y medio de habitantes. El destrozo es todavía visible.

Con grandes dificultades los trabajadores del juzgado atienden al público, pero tan solo pueden brindar el 30 por ciento de los servicios que comúnmente ofrecen por la pérdida de expedientes e información.

Acontecimientos parecidos tuvieron lugar en Daraa, Idleb, Deir Ezzor y Homs. La situación en ellos ya ha mejorado, incluso Deir Ezzor retornó a la normalidad, pero siguen ocurriendo asaltos, ataques, secuestros y otros desmanes contra civiles en las otras, incluso en Hama.

"Tuvimos que llamar en auxilio al Ejército para poder librar a la ciudad y a sus habitantes del terrorismo de esos grupos armados", relató a los reporteros el gobernador de Hama, doctor Anas A. Naem.

En el juzgado, el fiscal general Ismail Shafira afirmó que los daños materiales al edificio, muebles, equipos y el saqueo se elevan a 20 millones 200 mil dólares, a los cuales hay que sumarle 510 mil más por la pérdida de la información de los casos y los archivos.

Tales sucesos han alterado la vida de la urbe en la que todavía se percibe aprehensión. El jurista Shafira admite que aún sienten temor porque podrían ser el blanco de los grupos armados que todavía andan por la comarca.

El gobernador Naem señaló que la ciudad ya está estable, pero aún se siente aprehensión por las noches, y aclaró que se dan casos de raptos y asesinatos en poblados de la zona rural y esporádicos ataques nocturnos contra patrullas policiales y puestos militares de control.

"Los militares están aquí para protegernos de los destructores", expresó Ibrahim Hidjo, un chofer que esperaba ser atendido en el tribunal provincial. "Los necesitamos, ¿quién iba a detener a esa gente violenta?", manifestó una mujer que se identificó como Marian Mosret.

La campaña anti-siria ha dicho que esas bandas son opositores armados al gobierno del presidente Bashar al-Assad y que la integran en su mayoría desertores del Ejército, sin embargo, aparece cada vez más evidencia, de que son pertrechadas desde el exterior y en las cuales participan extranjeros.

La diversidad y el poderío del armamento y, en especial, los sofisticados equipos de comunicación incautados por las fuerzas de seguridad sirias, algunos cuyo uso tan solo lo autorizan los Ministerios de Defensa de los países fabricantes, son prueba de que han sido introducidos en el país.


Daraa, por donde estallaron las revueltas

La provincia de Daraa, donde estallaron las revueltas en Siria en marzo pasado, retorna a la normalidad, aunque acontecen ocasionales ataques terroristas por bandas armadas, comenta el enviado especial de Prensa Latina a Siria.

Todavía se aprecian en la capital provincial, de nombre homónimo, las huellas de la violencia que perturbó en marzo y abril últimos la habitual tranquilidad de esa ciudad de unos 300 mil habitantes en la porción sur siria a escasos dos kilómetros de la frontera con Jordania.

La Corte de Daraa, en la que está adjunta una comisaría, incendiadas el 20 de marzo por turbas violentas, y la sede local de la estación de radio y televisión que corrió igual suerte el 17 de abril, muestran paredes ennegrecidas, estantes y archivos calcinados y muebles chamuscados.

En las fachadas de ambas, así como en las de inmuebles colindantes son visibles aún los impactos de balas disparadas por individuos armados que aprovecharon la oportunidad para exacerbar aún más los ánimos de una parte de los manifestantes que los acompañaron en actos vandálicos, recuerda Alobidat Naif, director de la radio y televisión local.

Unos 20 policías, destacados en la estación del tribunal, resultaron lesionados y hospitalizados, la mayoría por síntomas de asfixia, rememora Naif.

Pero en la medida que las demandas de la población fueron satisfechas, entre ellas la remoción del anterior gobernador, la gente volvió a su rutina diaria, se disiparon las manifestaciones, y retorna la calma, a juicio del actual dirigente provincial, Khalid al-Hannous quien asumió el cargo en mayo.

Solo persisten pequeñas bandas de terroristas armados que se empeñan por impedir el proceso de reformas que lidera el Presidente Bashar al-Assad a solicitud del pueblo, e intentan evitar el restablecimiento total de la estabilidad, acotó el gobernador.

“La ciudad es hoy mucho más segura, la gente prosigue en su rutina y labores, y los terroristas armados que aún intentan en perturbar la tranquilidad ciudadana responden a una agenda extranjera anti-siria que alientan los centros de poder de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia”, acentuó el dirigente.

Daraa es una región de un millón 500 mil habitantes, la gran mayoría de credo musulmán sunita, cuya economía se sustenta básicamente en la producción agrícola.

La capital provincial muestra planes constructivos en desarrollo en nuevas avenidas y edificaciones lo cual es señal de prosperidad. Y en una mirada a su centro comercial se nota que la gente vuelve a las calles y padres sacan a sus hijos a comprarle golosinas.

No obstante, la experiencia recientemente y los ataques de pequeñas bandas armadas todavía acontecen aunque cada vez más distanciados e impiden desaparezca por completo la aprehensión que sienten algunos vecinos de esta localidad.

Aunque pese a temores decenas de niños y niñas juegan alegres a la hora del receso en el patio escolar, ajenos en su inocencia a los sucesos que pusieron en crisis a su región y al país.



Los muertos vivos de Siria

La televisión siria mostró con vida a Ahmad Taha, un trabajador de la refinería de Banias, quien según Al-Jazeera y al canal saudita Al-Arabiya, seguidos de otros medios como el servicio árabe de la BBC y el canal 24 francés, propalaron su muerte a tiros por agentes de la seguridad.

Ahmad Taha relató que fue secuestrado por tres individuos armados cuando se dirigía al Banco Comercial de Banias a extraer su salario. Lo retuvieron durante tres días, lo golpearon y lo tiraron inconsciente detrás de la gasolinera de Wahoud.

SANA subraya un despacho que hechos como ese para fabricar falsas informaciones se repiten, como el del asesinato del niño Sari Saoud, de cuya muerte Al-Jazeera culpó a los militares, cuando en realidad fue baleado por un grupo de terroristas armados.



En los últimos meses, grupos armados, que el gobierno sirio afirma son armados desde el exterior según evidencian confesiones de cabecillas capturados, lanzan ataques vandálicos y terroristas contra instituciones públicas y ciudadanos civiles.

Casi a diario circulan partes de muertes y heridos entre las fuerzas de seguridad y del ejército sirio, así como se informa del asesinato por esas bandas de personas inocentes.

La ONU, que se guía por fuentes occidentales, dice que han fallecido unas tres mil personas desde que comenzaron las manifestaciones en marzo, aunque Damasco insisten son unas mil 500, la mayoría personal militar y de los cuerpos de seguridad.

Tales grupúsculos operan en localidades de cuatro de las 14 provincias del país, Daraa, Hama, Homs e Idleb. El jueves el cabecilla de uno de esos grupos admitió que introducía armas desde la vecina Turquía.

Las autoridades sirias y fuentes al margen de estas, consultadas por Prensa Latina, afirman que ya no tienen lugar las manifestaciones antigubernamentales como al principio de la crisis en los meses de marzo, abril, junio y julio, y que el principal problema ahora es el accionar terrorista de esas bandas.

Etiquetas

Seguidores

Powered By Blogger