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jueves, 10 de marzo de 2011

Gadafi: el sepulturero de la causa nacional árabe

En 37 años de poder errático, el defensor de la unidad árabe ha sido uno de los sepultureros del nacionalismo árabe, zapador por excelencia de las maniobras estadounidenses en el mundo árabe, el mejor aliado objetivo de Israel. Después de la dinastía Sennussi, primera consecuencia directa de la derrota árabe de junio de 1967, el presunto heredero de Nasser sería propulsado al firmamento político cuando nacionalizó las instalaciones petrolíferas anglosajonas y la gigantesca base aérea estadounidense Wheelus Air Field, rebautizada, en junio de 1970, con el nombre del gran conquistador árabe Oqbah Ben Nafeh. Pero, el hombre que representaba el relevo se dedicaría con ardor a dilapidar sistemáticamente el capital de simpatía que había adquirido espontáneamente y a debilitar metódicamente su propio bando.

Eterno segundo de la política árabe reducido a un papel complementario, Muamar el-Kadhafi, llevado por sus sueños de grandeza pero aquejado por una tendencia al movimiento pendular, osciló siempre entre los dos polos del mundo árabe, el Machreg (Levante) y el Maghreb (Poniente), adoptando todas las formas de unión –confederación, federación, fusión– a veces con los Estados del valle del Nilo (Egipto-Sudán), en 1970; con las burocracias militares prosoviéticas (Egipto, Siria, Libia, Sudán), en 1971; más tarde con Egipto únicamente; antes de volverse hacia el Maghreb con Túnez (1980), después con Argelia, y finalmente inclinarse hacia África donde trata desde principios de siglo de establecer las bases de un Estado transcontinental. Con todo y sus impulsos y compulsiones, este despierto coronel no ha disparado nunca un tiro contra sus enemigos declarados, Israel y Estados Unidos.

Sin embargo, entre sus trofeos de caza aparecen, trágicamente, algunas de las figuras más emblemáticas del movimiento contestatario árabe, como el carismático jefe del Partido Comunista sudanés, Abdel Khaleq Mahjub, en 1971, así como el jefe espiritual de la comunidad chiíta libanesa, el imán Mussa Sadr, en 1978.

1971: con los británicos contra los comunistas

El promotor del grupo de «Oficiales libres» libios, así llamado siguiendo el modelo de sus predecesores egipcios, hará causa común con los británicos, a pesar de su declarada aversión hacia los antiguos colonizadores, al ordenar el desvío de un avión de pasajeros de la BOAC (British Overseas Airways Corporation), en julio de 1971, para entregar a su vecino sudanés, el general Gaafar El-Numeiry, a los comunistas autores de un intento armado, entre ellos el coronel Hachem El Attah, uno de los más brillantes representantes de la nueva generación de jóvenes oficiales árabes. Peor aún, en violación de todas las reglas del asilo político, el jefe comunista Mahjoub, que había buscado refugio en Libia, sería entregado, atado de pies a manos, al presidente Numeiry. Los remordimientos que El-Kadhafi confesará en voz baja en 1976 por ese hecho no le impedirán reincidir dos años más tarde contra el imán Mussa Sadr, misteriosamente desaparecido al final de una estancia en Trípoli, en 1978, durante el apogeo de la guerra del Líbano. El torturador sudanés perderá más tarde todo prestigio, y su cómplice libio con él, al supervisar el primer puente aéreo de judíos etíopes hacia Israel.

Presentada por la prensa occidental como un acto de valentía, esta operación, realizada a la par de la doble decapitación del mayor partido comunista del mundo árabe y del primer movimiento militante chiíta del mundo árabe (Amal), afectó de forma duradera las capacidades combativas del campo progresista y reforzó las capacidades demográficas de Israel al aportarle 80 000 judíos de Etiopía.

1982 et 1986: doble rasero

Este hombre hará las delicias de los diarios occidentales, particularmente felices ante esta ganga mediática. Su ligereza provocará sin embargo impulsos mortíferos en amplios sectores del mundo árabe. En 1982, durante el sitio de Beirut, mientras que Yasser Arafat enfrentaba el bombardeo de la aviación ante el inmovilismo árabe casi general; el hombre de Trípoli, cómodamente instalado en Aziziah, cuartel militar transformado en residencia oficial, a miles de kilómetros del bastión libanés en ruinas, en vez de romper el bloqueo israelí para prestar ayuda al líder palestino, en vez de callarse, no le aconsejó escoger el martirio, la sublimación simbólica de la muerte en combate, sino el suicidio, lo cual hubiera agregado un sufrimiento adicional al suplicio palestino.

Cuatro años después, escondido durante una semana en su refugio de Trípoli desde el primer ataque de la aviación estadounidense, en abril de 1986, El-Kadhafi organizó, sin temor al ridículo, una campaña mediática tendiente a presentar Trípoli como «el Hanoi de los árabes», pasando por alto el singular combate que se libró en Beirut durante los 60 días que duró el asedio israelí, lo cual le valió la burla de los corresponsales de guerra que sí conocían la realidad. También contribuyó al enriquecimiento de los vendedores de armas y a la ruina de su país. El impresionante arsenal militar que acumuló desde su ascenso al poder en 1970, mediante compras masivas de armas a Francia –como el contrato del siglo sobre la entrega de 75 aviones de combate del tipo Mirage, por un monto de 15 000 millones de francos de la época (alrededor de 2 300 millones de euros)– fue carbonizado en 18 meses por su propio proveedor francés durante los estruendosos reveses sufridos en Chad, en 1985 y 1986, especialmente en Wadi Dum y Faya Largeau.

Los años 80: expulsión de los egipcios y fin del apoyo soviético

Sin tener en cuenta las trágicas consecuencias de su decisión, El-Kadhafi ordenará, a principios de los años 80, la expulsión de 200 000 trabajadores egipcios como represalia ante las negociaciones de paz por separado del presidente Anwar El-Sadat con Israel. Lo mismo hará cinco años después, en 1984, al ordenar la expulsión de cerca de un millón de trabajadores africanos como castigo a la falta de aprobación de los dirigentes africanos a su belicoso activismo.

Tan deficiente en el plano estratégico como en el táctico, de una inquietud nociva, este hombre perderá definitivamente la simpatía de sus aliados naturales. Su subsistencia se deberá únicamente a la protección de la Unión Soviética que espera compensar con Libia la pérdida del Egipto posterior a Nasser, a la vigilancia de la inteligencia de la República Democrática Alemana que frustra numerosos intentos de golpe de Estado en su contra, así como a los aviadores norcoreanos y sirios que garantizan la protección de su espacio aéreo.

Teórico de pacotilla

La única guerra en la que se ha metido ha sido de carácter verbal. Este hombre desarrolló, en efecto, una fraseología escandalosamente polémica con el objetivo de dar la impresión de que estaba a la vanguardia en la lucha contra «el imperialismo estadounidense» y hacer olvidar así sus anteriores contactos anglosajones. Kadhafi, y sus medios de prensa, usaba una terminología tan exagerada que su propio pueblo pasaba trabajos para interpretarla.

Una reunión cumbre Reagan-Thatcher, así bautizada debido a los apellidos del presidente estadounidense Ronald Reagan y de la primera ministra británica Margaret Thatcher, en funciones durante los años 80, era presentada como un encuentro entre «el perro rabioso de Israel y la asesina de niños», haciendo así alusión al ataque aéreo estadounidense de abril de 1986 contra Trípoli en el que murió la hija adoptiva del coronel. El Cairo, nombre que significa en árabe «la victoriosa», era designada como «la vencida» y el movimiento chiíta Amal, cuyo nombre significa en árabe «la esperanza» era calificado como «desesperanza». La «Casa Blanca» se convirtió en la «Casa Negra», y el Reino Unido «el portaviones inmóvil de los americanos», en referencia a la autorización que recibieron los aviones de guerra estadounidenses para operar desde bases británicas durante el ataque contra Libia. En un juego de palabras, el presidente egipcio Hosni Mubarak era «el desmadejado» (Al-Barek), el rey Husein de Jordania «el traidor» y el presidente de Chad Hissene Habré, en conflicto con Libia, «el asalariado».

Dándoselas de culto, el «Guía supremo de la Revolución Libia» impondrá su Libro Verde, un compendio de teorías contradictorias presentado como una especie de «Tercera teoría universal». Distribuido gratuitamente a todo el que pasara por Libia o estuviera en relación con ese país, la entrega del Libro Verde era una formalidad obligatoria. La obra propone la instauración del socialismo sin socialistas, de una democracia sin demócratas y un poder popular sin pueblo. La «populocracia» «Jamahirya» convirtió la burocracia en sistema de gobierno y el parasitismo en regla de vida. También tiene en su activo, y en el pasivo de la causa que se suponía que iba a promover, la destrucción de aviones de pasajeros –un aparato de la compañía estadounidense Panam en Lockerbie (Escocia), en 1988; un avión de la compañía francesa UTA que atravesaba el desierto de Chad, así como un atentado contra una discoteca en Berlín.

Capitulación ante Estados Unidos y aceptación de Israel


Un férreo bloqueo de 10 años (de 1992 hasta 2002) pondrá fin a su resistencia. Kadhafi entregará su más cercano colaborador a la justicia internacional como chivo expiatorio por el atentado de Lockerbie antes de someterse a las condiciones estadounidenses para escapar así al funesto destino del iraquí Sadam Husein.

En 1995, alentado por una idea que creía «genial», envió un grupo de libios en peregrinaje a la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, el tercero de los lugares santos del Islam, creyendo que con este gesto teatral rompería el bloqueo impuesto a Libia hacía tres años. Pero aquel peregrinaje absurdo finalmente condujo a dar un aval a la soberanía de Israel sobre la ciudad santa y a apoyar el papel del Estado hebreo como garante de los lugares santos.

En diciembre de 2003, en el marco de una operación entreguista, Kadhafi capitulará ante los estadounidenses al entregar, sin la menor resistencia, la totalidad de su programa nuclear a la administración neoconservadora del presidente George Bush jr y revelando a la vez todo un sector de la cooperación entre los países árabes y musulmanes (Pakistán, Irán, Siria) en lo tocante a la tecnología nuclear.

En su fuga solitaria, El Sadat tenía la excusa de la paz. La de Kadhafi es su salvación personal. Dos años después de su capitulación incondicional ante el orden estadounidense, el coronel Kadhafi, manteniendo su actitud de siempre durante la cumbre árabe de Argel, el 22 de marzo de 2005, calificó a palestinos e israelíes de «idiotas» por no haber creado una federación de «Isratina», neologismo inventado a partir de la contracción de Israel y Palestina, borrando así de un trazo 50 años de lucha del pueblo palestino por la preservación de su identidad nacional.

«Los libios deben ponerse del lado de Estados Unidos»


En pleno apogeo de la exasperación nacionalista en Irak y Palestina, mientras que el primer ministro israelí Ariel Sharon se entregaba impunemente a ejecuciones extrajudiciales y utilizaba helicópteros para asesinar dirigentes islamistas, como el jeque Ahmad Yacin y Abdel Azzis al-Rantissi; mientras que el jefe democráticamente electo de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, se encontraba sitiado desde hacía tres años en Ramallah y la opinión mundial sufría la sacudida de las revelaciones de las torturas cometidas en la prisión de Abu Graib, el libio justificaba descaradamente su propia capitulación en términos que fueron interpretados como una deserción. «Estados Unidos nunca ha sido enemigo de Libia, que fue castigada por su solidaridad con Yasser Arafat y con las causas del Tercer Mundo» […] «Arafat se entiende con los estadounidenses y su primer ministro se emborracha con su homólogo israelí» […] . Los libios tienen que ponerse del lado de Estados Unidos», afirmará en Siria ante una asamblea impasible y asqueada por tantas concesiones [1].

¿Manierismo comprobado? ¿Narcisismo demostrado? Este revolucionario ha vivido en la opulencia, moviéndose en autos rutilantes, acompañado de amazonas míticas –un enjambre de lindas muchachas garantizan su protección personal–, con un costurero personal al pie de su augusta persona, disfrutando de un lujo escandaloso junto a sus hijos, Seif El-Islam y sobre todo el menor Hannibal, que atrae constantemente la atención de los cronistas sociales de las capitales occidentales. Desde lo alto de su petróleo, el decano de los dirigentes árabes contemporáneos disfruta de sus arcas desbordantes de divisas fuertes, pero está completamente desacreditado. Ya no engaña a nadie, ni podrá hacerlo en el futuro. La Fundación Kadhafi por los Derechos Humanos, estructura ad hoc encargada de reciclar honorablemente la imagen del dirigente libio pagando a precio de oro su pasada ignominia, incluyendo la indemnización de las 288 víctimas del atentado de Lockerbie o la liberación de los rehenes occidentales de Mindanao (Filipinas), es una especie de parche.

Sus caprichos y terquedades han hecho que este militar de galas y desfiles, este teórico revolucionario de la tercera vía universal, se haya convertido en el payaso de las cumbres árabes, que constantemente amenaza con abandonar, en el hazmerreír de la opinión internacional y la desesperación de los pueblos árabes ya cansados de sus constantes extravagancias.

René Naba
RED VOLTAIRE / GS NEWS

sábado, 5 de marzo de 2011

¿Qué pasa con Libia?

Del mundo árabe a América Latina
¿Qué pasa con Libia?
por Santiago Alba Rico*, Alma Allende

Gadafi, el líder libio que lleva 42 años en el poder sin ocupar cargo oficial dentro de la estructura estatal en su país, y actualmente, en grandes dificultades por un levantamiento popular masivo, dejó hace tiempo de ser un líder progresista para convertirse poco a poco en un compinche más en negocios de los grandes capitalistas occidentales quiénes lo bendijeron y apadrinaron en su transformación. Desde entonces el nepotismo del clan Gadafi ha ido en auge pero también la desilusión de la población libia con su líder.


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Ciudadanos árabes protestando con pancartas y afiches en las calles contra el dictador Gadafi.

Tenemos la impresión de que un gran proceso emancipatorio mundial puede verse abortado por la implacable ferocidad de Gadafi, la intervención estadounidense y la poca clarividencia de América Latina.
Describiríamos así la situación: en una zona del mundo ligada de nuevo por fuertes solidaridades internas y de la que sólo se esperaba letargo o fanatismo ha surgido una oleada de levantamientos populares que amenaza con hacer caer, uno detrás de otro, a todos los aliados de las potencias occidentales en la región.

Con independencia de las muchas diferencias locales, estos levantamientos tienen algo en común que, por cierto, los distingue radicalmente de las «revoluciones» rosadas y naranjas promovidas por el capitalismo en la órbita ex soviética: demandan democracia, sí, pero lejos de estar fascinadas por Europa y los EEUU son depositarias de una larga, arraigada, radical tradición antiimperialista forjada en torno a Palestina e Iraq.

No hay en los levantamientos populares árabes ni asomo de socialismo, pero tampoco de islamismo ni -lo más importante- de seducción eurocéntrica: se trata al mismo tiempo de una revuelta económica y de una revolución democrática, nacionalista y anticolonial, lo que abre de pronto, cuarenta años después de su derrota, una inesperada oportunidad para las izquierdas socialistas y panarabistas de la región.

La América Latina progresista, cuyos pioneros procesos emancipatorios constituyen la esperanza del antiimperialismo mundial, debería apoyar en estos momentos al mundo árabe sin reservas, adelantándose a la estrategia de las potencias occidentales, desbordadas por los acontecimientos y a las que Gadafi está dando la oportunidad de un regreso -militar quizás, pero sobre todo propagandístico- como paladín de los derechos humanos y la democracia.

Ese discurso es poco creíble en esta zona del mundo, donde Fidel y Chávez gozan de un enorme crédito popular, pero si América Latina se alinea, por activa o por pasiva, con el tirano, no sólo los contagiosos avances populares, que lamen ya Europa y se han trasladado a Wisconsin, se verán irremediablemente detenidos, sino que se producirá una nueva fractura en el campo antiimperialista que los EEUU, siempre vigilantes, relojeros del mundo, aprovecharán para recuperar el terreno perdido.

Algo de eso puede estar ya ocurriendo como resultado de una combinación de desconocimiento y de antiimperialismo esquemático y sumario. Los pueblos árabes, que vuelven a la escena de la historia, necesitan el apoyo de sus hermanos latinoamericanos, pero es sobre todo la relación de fuerzas mundial la que no puede permitirse una vacilación por parte de Cuba y Venezuela sin que Cuba y Venezuela sufran también las consecuencias y las sufran con ellos América Latina y las esperanzas de transformación a nivel planetario.

Podemos alegar que sabemos poco de lo que ocurre en Libia y sospechar de las condenas occidentales, mediáticas e institucionales, de los últimos días. Podemos quedarnos en eso. Los imperialistas son más inteligentes. Ellos, que tienen muchos intereses concretos en la zona, han defendido hasta el final a sus dictadores, pero cuando han comprendido que eran insostenibles los han dejado caer y han elegido otra estrategia: apoyar procesos democráticos controlados, seleccionar minorías postmodernas como motor de cambios limitados y desplegar sin pudor, a sabiendas de que la memoria es corta y los reflejos de la izquierda muy inmediatos, un nuevo arco iris de retórica democrática.

Habrá que oponerse a cualquier injerencia occidental, pero no creo, sinceramente, que la OTAN vaya a invadir Libia; lo que sí nos parece es que esta amenaza, apenas apuntada, tiene el efecto de enredar y emborronar el campo antiimperialista, y esto hasta el punto de hacernos olvidar algo que sí deberíamos saber: quién es Gadafi. Olvidarlo puede producir al menos tres efectos terribles: romper los lazos con los movimientos populares árabes, dar legitimidad a las acusaciones contra Venezuela y Cuba y «represtigiar» el muy dañado discurso democrático imperialista. Todo un triunfo, sin duda, para los intereses imperialistas en la región.

Gadafi ha sido durante los últimos diez años un gran amigo de la UE y de EEUU y de sus dictadores aliados en la zona. Baste recordar las incendiarias declaraciones de apoyo del Calígula libio al depuesto Ben Alí, a cuyas milicias muy probablemente proporcionó armas y dinero en los días posteriores al 14 de enero. Baste recordar también la dócil colaboración de Gadafi con los EEUU en el marco de la llamada «guerra antiterrorista».

La colaboración política ha ido acompañada de estrechos vínculos económicos con la UE, incluida España: la venta de petróleo a Alemania, Italia, Francia y EEUU ha sido paralela a la entrada en Libia de las grandes compañías occidentales (la española Repsol, la británica British Petroleum, la francesa Total, la italiana ENI o la austriaca OM), por no hablar de los suculentos contratos de las constructoras europeas y españolas en Trípoli. Por lo demás, Francia y EEUU no han dejado de proporcionarle armas para que ahora mate desde el aire a su propio pueblo, siguiendo el ejemplo de la Italia imperial desde 1911. En 2008 la ex secretaria de Estado Condoleeza Rice lo dejó muy claro: «Libia y Estados Unidos comparten intereses permanentes: la cooperación en la lucha contra el terrorismo, el comercio, la proliferación nuclear, África, los derechos humanos y la democracia».

Cuando Gadafi visitó Francia en diciembre de 2007, Ayman El-Kayman resumió la situación en un párrafo que reproduzco aquí:
«Hace casi diez años, Gadafi dejó de ser para el Occidente democrático un individuo poco recomendable: para que le sacaran de la lista estadounidense de Estados terroristas reconoció la responsabilidad en el atentado de Lockerbie; para normalizar sus relaciones con el Reino Unido, dio los nombres de todos los republicanos irlandeses que se habían entrenado en Libia; para normalizarlas con Estados Unidos, dio toda la información que tenía sobre los libios sospechosos de participar en la yihad junto a Bin Laden y renunció a sus “armas de destrucción masiva”, además de pedir a Siria que hiciese lo mismo; para normalizar las relaciones con la Unión Europea, se transformó en guardián de los campos de concentración, donde están internos miles de africanos que se dirigían a Europa; para normalizar sus relaciones con su siniestro vecino Ben Alí, le entregó a opositores refugiados en Libia».

Como se ve, Gadafi no es ni un revolucionario ni un aliado, ni siquiera táctico, de los revolucionarios del mundo. En 2008 Fidel y Chávez (junto a Mercosur) denunciaron justamente la llamada «directiva de la vergüenza» europea que reforzaba la ya muy severa persecución en Europa de la humanidad desnuda de las pateras y los muros. De todos los crímenes de Gadafi quizás el más grave y el menos conocido es su complicidad en la política migratoria de la UE, particularmente italiana, como verdugo de emigrantes africanos. Quien quiera una amplia información sobre el tema puede leer Il Mare di mezzo, del valiente periodista Gabriele del Grande, o acudir a su página web, Fortresseurope, donde se recogen algunos documentos espeluznantes.

Ya en 2006 Human Rights Watch y Afvic denunciaban los arrestos arbitrarios y torturas en centros de detención libios financiados por Italia. El acuerdo Berlusconi-Gadafi de 2003 puede leerse completo en la página de Gabriele del Grande y sus consecuencias se resumen sucinta y dolorosamente en el grito de Farah Anam, fugitiva somalí de los campos de la muerte libios: «Prefiero morir en el mar que regresar a Libia».
A pesar de las denuncias que hablan de verdaderas prácticas de exterminio -o precisamente por ellas, que demuestran la eficacia de Gadafi como guardián de Europa- la Comisión Europea firmó en octubre una «agenda de cooperación» para la "gestión de los flujos migratorios” y el «control de las fronteras», válido hasta 2013 y acompañado de la entrega a Libia de 50 millones de euros.

La relación de Europa con Gadafi ha rozado la sumisión. Berlusconi, Sarkozy, Zapatero y Blair lo recibieron con abrazos en 2007 y el propio Zapatero lo visitó en Trípoli en 2010. Incluso el rey Juan Carlos se desplazó a Trípoli en enero de 2009 para promocionar a las empresas españolas. Por otro lado, la UE no dudó en humillarse y disculparse públicamente el 27 de marzo de 2010 a través del entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, por haber prohibido a 188 ciudadanos libios la entrada en Europa a raíz del conflicto entre Suiza y Libia por la detención de un hijo de Gadafi en Ginebra acusado de maltratar a su personal doméstico. Aún más: la UE no emitió la menor protesta cuando Gadafi adoptó represalias económicas, comerciales y humanas contra Suiza ni cuando efectuó un llamamiento a la guerra santa contra este país ni cuando declaró públicamente su deseo de que fuera barrido del mapa.

Y si ahora estos amigos imperialistas de Gadafi -que ven cómo el mundo árabe se voltea sin su intervención- condenan la dictadura libia y hablan de democracia, entonces nosotros vacilamos. Aplicamos las plantillas universales de la lucha antiimperialista, con sus teorías de la conspiración y su paradójica desconfianza hacia los pueblos, y pedimos tiempo para que se disuelva la nube de polvo que levantan las bombas lanzadas desde el aire -a fin de estar seguros de que debajo no hay un cadáver de la CIA. Eso cuando no apoyamos directamente, como el gobierno de Nicaragua, a un criminal cuyo contacto más liviano sólo puede manchar para siempre a cualquiera que se reclame de izquierdas o progresista.

No es la OTAN quien está bombardeando a los libios sino Gadafi. «Fusil contra fusil» es la canción de la revolución; «misil contra civil» es algo que no podemos aceptar y que, aún antes de hacernos preguntas, debemos condenar con toda energía e indignación. Pero hagámonos también las preguntas. Porque si nos hacemos preguntas, las respuestas que tenemos -por pocas que sean- demuestran además de qué lado deben estar en estos momentos los revolucionarios del mundo.

Ojalá caiga Gadafi -hoy mejor que mañana- y América Latina comprenda que lo que ocurre en estos momentos en el mundo árabe tiene que ver, no con los planes maquiavélicos de la UE y EEUU (que sin duda maniobran en la sombra), sino con los procesos abiertos en Nuestra América, la de todos, la del ALBA y la dignidad, desde principios de los años 90, siguiendo la estela de la Cuba de 1958. La oportunidad es grande y puede ser la última para revertir definitivamente la actual relación de fuerzas y aislar a las potencias imperialistas en un nuevo marco global. No caigamos en una trampa tan fácil.

No despreciemos a los árabes. No son socialistas, no, pero en los dos últimos meses, de manera inesperada, han dejado al desnudo la hipocresía de la UE y los EEUU, han expresado su deseo de una democracia auténtica, lejos de todo tutelaje colonial, y han abierto un espacio para poner en dificultades desde la izquierda los intentos de reconversión, también territorial, del capitalismo. Es la América Latina del ALBA, la del Che y Playa Girón, cuyo prestigio en esta zona estaba intacto hasta ayer, la que tiene que apoyar el proceso antes de que el relojero del mundo vuelva a hacer girar las manillas hacia atrás y a su favor.

Los países capitalistas tienen «intereses»; los socialistas sólo «límites». Muchos de esos «intereses» estaban con Gadafi, pero ninguno de esos «límites» tiene nada que ver con él. Es un criminal y además un estorbo.
Por favor, compañeros revolucionarios de América Latina, los compañeros revolucionarios del mundo árabe están pidiéndo que no lo sostengáis.


Santiago Alba Rico

Écrivain et enseignant de philosophie.

jueves, 24 de febrero de 2011

El imperialismo salvaje de los Estados Unidos por Noam Chomsky

Este es un extracto de una charla dada por Noam Chomsky en junio de 2010, y que ha sido recientemente publicada por Z magazine. De nuevo Chomsky regresa al tema del Oriente Medio, al que entronca con la propia historia de Estados Unidos y la doctrina del Destino Manifiesto.

Descargar PDF en español en http://www.rebelion.org/docs/123009.pdf

domingo, 20 de febrero de 2011

El Club Bilderberg 'No tienen escrúpulos a la hora de matar a personas para conseguir lo que quieren'

'No tienen escrúpulos a la hora de matar a personas para conseguir lo que quieren'


No son ciencia ficción, son una realidad. Así lo demostró en el chat de Terra la periodista Cristina Martín, autora del libro El club Bilderberg, los amos del mundo, editorial Arcopress. Habló de la estructura de esta “sociedad”, cómo actúan, qué empresas hay y mucho más. No te pierdas la lista de nombres que dio, hay muchos españoles…



Pregunta de Imma_bcn - En realidad ¿qué pretende el club Bilderberg?
Respuesta de Cristina Martín, autora de El club Bilderberg - Pretende imponer un gobierno mundial. Algo tan complejo como eso…

Angelo - ¿Las religiones tienen algún tipo de papel en el Club Bilderberg?
R - Las religiones oficiales no, aunque hay una conexión directa con la masonería. La creencia de la masonería es la existencia del Arquitecto del Universo (un dios amplio y particular). La religión de los integrantes del Club queda al margen, no van a hablar de religión. Se les conoce por sus objetivos financieros y geopolíticos, del control del mundo...

Loreto - ¿Cuál es la nacionalidad más numerosa de todos los integrantes?
R - Están los estadounidenses y los europeos. También hay canadienses y últimamente se abren las fronteras a Oriente Medio.

Rufo - ¿Cómo es la relación con la prensa? ¿Hay periodistas dentro del Club?
R - Desgraciadamente hay periodistas que funcionan como perritos falderos. Hay magnates de la prensa y dueños de medios de comunicación que manipulan y dirigen la opinión pública.

Glirhuin - ¿Es verdad que el español más presente en el Club es Juan Luis Cebrián?
R - Sí, es cierto. Está presente desde hace años. Es un Bilderberger muy destacado.

Pikoleto - ¿Es cierto que la Reina Sofía pertenece a este grupo?
R - La Prensa de Casa Real me ha confirmado en persona que ha asistido a varias reuniones. A pesar de que les insistí en que me contasen el motivo de su presencia no lo hicieron. Sólo me dieron los años en los que la Reina estuvo y lo hizo en los años 1991, 1994, 1996, 2001 y 2005. Cuando Letizia anunció su primer embarazo, la Reina estaba en una reunión del Club Bilderberg.

RR - ¿Cómo es la estructura y organización? ¿Cómo se entra en el Club?
R - Se entra exclusivamente por invitación. Hay muchas empresas que han solicitado entrar pero el club le deniega la invitación porque ellos eligen a través del comité directivo quiénes son los que estarán. La estructura del Club Bilderberg es:
Se distribuye en círculos concéntricos. El intermedio es el Steering Comité o comité directivo, compuesto por quince miembros americanos y veinticuatro europeos permanentes. Ellos se encargan de seleccionar a los invitados de cada edición según la agenda temática que han previsto tratar.
La pauta habitual es que cada uno invite a dos personalidades. El tandem ideal sería un político de alto rango y un empresario de la industria o un banquero y un intelectual (profesor o periodista). Finalmente, la lista se cerrará con poco más de un centenar de nombres.
Los componentes del Steering Comité son los pesos pesados de Bilderberg. Tienen su propia agenda y discuten los temas más discretos sin que el resto de asistentes, con los que se reunirán para debatir otras cuestiones más generales, conozcan el contenido de estas reuniones privadas. El tema de la energía nuclear es una constante desde hace años, y recientemente se ha incorporado a la agenda la biotecnología.
El vizconde belga Etienne Davignon preside el Club desde el año 2000;

"Algunos de los miembros españoles son Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, presidenta de la Comunidad de Madrid; Jaime Carvajal y Urquijo, financiero, amigo de juventud del Rey Juan Carlos, miembro de la Trilateral; Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA; Guillermo de la Dehesa, presidente del Instituto de Empresa; Javier Solana, responsable de la política exterior de la Unión Europea; Rodrigo Rato, director gerente del FMI"
La lista de nombres
Verdu - Me gustaría que dijeras nombres de gente conocida que ha pertenecido o pertenece al Club…
R - Los españoles más destacados son:
Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, presidenta de la Comunidad de Madrid; Jaime Carvajal y Urquijo, financiero, amigo de juventud del Rey Juan Carlos, miembro de la Trilateral; Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA; Guillermo de la Dehesa, presidente del Instituto de Empresa; Javier Solana, responsable de la política exterior de la Unión Europea; Rodrigo Rato, director gerente del FMI; Juan Yañez Barnuevo, ex embajador de España ante las Naciones Unidas; Matías Rodríguez Inciarte, vicepresidente del Santander Central Hispano; Pedro Solbes Mira, ex miembro de la Trilateral y actual Ministro de Economía; Joaquín Almunia Amann, ex Secretario General PSOE; Bernardino León, actual secretario de asuntos exteriores, dependiente del Ministerio de Economía.
Otros son Jordi Puyol, Manuel Fraga, Aznar, Narcis Serra. También destacan los grandes banqueros que han hecho y deshecho la historia a su antojo, como Rothschild, Warburg, Baruch, Schiff, Morgan, Rockefeller o la firma Loeb & Co. están muy presentes en Bilderberg. También empresas como Coca Cola, Pepsi, General Motors, Siemens, Heineken... También hay ministros del Parlamento Europeo, eurodiputados, académicos, militares...
Cada año se reúnen unos 120 ó 140 personas. Han pasado todo tipo de personalidades. Si los integrantes interesan siguen en el Club y si no, no repiten en la siguiente reunión. En el libro aparecen muchos más nombres.

Pep_tu - ¿Es legal ese Club, su actividad?
R - No, es totalmente ilegal, está fuera del marco democrático. Hipócritamente defienden derechos. Muchos trabajan en administraciones públicas y se deben más a los intereses de los bilderbergers que a los ciudadanos que representan. Actúan en secreto desde 1954 y ya es hora que salgan a la luz pública y dejen de engañarnos.

Arg - ¿Qué influencia tuvo el club en la guerra de Irak?
R - Toda la del mundo. Aquí fue el primer lugar donde se habló del tema. Irak fue el primer gran motivo de enfrentamiento entre los miembros de Bilderberg porque como recordamos unos se decantaban a favor de la guerra y otros no.

Neno25 - ¿Te han amenazado o te han dicho algo por haber escrito este libro sobre el Club Bilderberg?
R - No, de momento. Hasta ahora he trabajado libremente. Han sido muchos los investigadores que han sacado a la luz temas sensibles para ellos y los han matado.

Jonás - ¿Cada cuánto tiempo se reúnen y dónde? ¿Tienen sede en algún lugar?
R - Se reúnen una vez al año y en un hotel distinto en el mundo. Está protegidos por la CIA, el ejército, la policía del lugar... Tienen varias oficinas. La central está en Leinen, Holanda. Yo llamé por teléfono pidiendo información y obviamente dijeron que no me podían decir nada.
Suelen reunirse poco antes del G8, siempre el hotel es de superlujo, con campos de golf, siempre a las afueras de una población para no llamar mucho la atención. El año que viene se hará en Turquía, en Estambul. Lo cual no es muy casual que haya un premio Nobel de literatura turco. Turquía es la puerta para entrar en Asia


"Son los herederos de las antiguas sociedades secretas que han fraguado la Historia. La I y II Guerra Mundial, la de Vietnam, la del Golfo, las Malvinas, la de Afganistán..."
La relación con la masonería y sus influencias
Mason - ¿Qué vínculos tienen con los masones?
R - Es obra de masones aunque no es una logia reconocida como tal pero sus miembros masones imprimen el carácter. Sus fundadores y los actuales dirigentes son masones. Imprimen la ideología del Club.

Ludo> - ¿Hasta dónde llegan las influencias del Club Bilderberg?
R - El banquero James P. Warburg afirmó “Guste o no, tendremos un Gobierno Mundial. La única cuestión es si será por concesión o por imposición”. Esta es la esencia de su ideología, este gobierno mundial lo harían efectivo a través de la ONU, un organismo creado por ellos. Hoy en día la ONU no tiene nada que ver para lo que fue creado.
Ese gobierno estaría formado por una única fuerza militar, que sería la OTAN, quieren imponer una moneda única, una única religión basada en la creencia de la masonería. El Club Bilderberg es la masonería actual. Quieren orientarnos en todos los sentidos de la vida. Han creado la biblia de cómo vivir hoy en día.
En Occidente está muy penetrado y ahora quieren expandirse. En mi libro hay un capítulo dedicado a la “Guerra Tranquila” que es un documento que se filtró a la opinión pública de EE UU que se titula La guerra tranquila de los amos del mundo y es un manual de cómo manipular a la sociedad. Se ve como nos tienen enfrascados en nuestro trabajo... métodos para hacer una sociedad fácilmente maleable.
Para sus conseguir sus objetivos buscan manipular la sociedad. Buscan sustituir el poder de los gobiernos por el poder de la banca, de las finanzas como hizo ver Rockefeller en 1999 en Newsweek Internacional: “Algo debe reemplazar a los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada para hacerlo”.

Terr[310] - ¿Qué guerras han propiciado y por qué?
R - Todas. Son los herederos de las antiguas sociedades secretas que han fraguado la Historia. La I y II Guerra Mundial, la de Vietnam, la del Golfo, las Malvinas, la de Afganistán... En el año 60 diversos miembros de Bilderberg y de otras sociedades secretas se unieron para analizar la situación internacional. De ahí salió el informe Iron Mountain en donde concluyeron que no existen medios más eficaces que las guerras si lo que se quiere es alterar la vida del planeta.
En definitiva: volvieron a percatarse de que la guerra es la mejor forma de sacar beneficio. Han implantando una economía de guerra donde con su dinero arman a los dos bandos, crean situaciones de peligro y se aprovechan con las reconstrucciones, los créditos... Acaban dominando las vidas de los países afectados y los convierten en exclavos.

Miedo - ¿Quién realmente mando derribar las Torres Gemelas? ¿Bin Laden es aliado del Club?
R - No sabría decirte. Lo único que sé es que hay científicos de EE UU que aseguran que las torres fueron detonadas de forma controlada y otros que se decantan por lo contrario. El avión se estrelló pero ¿quién lo estrelló? La cuestión es si Bin Laden es la excusa para meterse en Irak. No tengo pruebas.
No tienen escrúpulos a la hora de matar a personas para conseguir lo que quieren.

"España como país europeo está dentro del mecanismo Bilderberg. Nos llegan los mismos mensajes que al resto de Europa y EEUU. La implantación del euro, la decisión de participar en guerras. Todas las influencias de Occidente".
London_calling - ¿Qué pinta la Reina de Inglaterra en todo esto?
R - Bilderberg es el resultado evolutivo de unas sociedades secretas creadas en el siglo XVIII y XIX y una serie de alianzas entre la corona inglesa y banqueros. En mi libro hablo entre la relación de la masonería y la corona inglesa.

Ellobosolitario – Creo que Miguel Sebastián estuvo en la reunión de 2005…
R - No sé si Sebastián estuvo en la de 2005 pero sí ha estado en alguna. Bernardino León, Secretario de Asuntos Exteriores, estuvo en 2006 y 2005. Solbes es otro habitual.

Avatar - Puedo admitir que haya personas en este club sin escrúpulos, pero la lista que se da (con españoles como Aznar, Solbes, la Reina…) digo yo que alguien se negará a matar por dinero, porque al final todos ellos son humanos y algo de decencia tendrán
R - Lo fuerte del caso es que piensan que hacen un bien para la humanidad y que no hay otra forma mejor de hacer las cosas. Piensan que para vivir como vivimos es necesario este sistema de guerra con sufrimiento humano.

Yera - ¿Qué porcentaje de mujeres hay comparado con el de los hombres?
R - Hay más hombres que mujeres pero también hay muchas mujeres.

Nene21mad - ¿Qué influencias ha tenido el Club Bilderberg en España?
R - España como país europeo está dentro del mecanismo Bilderberg. Nos llegan los mismos mensajes que al resto de Europa y EEUU. La implantación del euro, la decisión de participar en guerras. Todas las influencias de Occidente.

http://terranoticias.terra.es/articulo/no_tienen_escrupulos_hora_matar_1160518.htm

miércoles, 9 de febrero de 2011

Washington se enfrenta a las revueltas árabes. Sacrificar dictadores para salvar al Estado

James Petras
Rebelión


Traducción para Rebelión de Loles Oliván

Introducción

Para entender la política del régimen de Obama hacia Egipto, hacia la dictadura de Mubarak y hacia el levantamiento popular es esencial situarlo en un contexto histórico. El punto esencial es que Washington, tras varias décadas de estar profundamente arraigado en las estructuras estatales de las dictaduras árabes, desde Túnez a Marruecos, Egipto, Yemen, Líbano, Arabia Saudí y la Autoridad Palestina, está tratando de reorientar su política para incorporar y/o insertar políticos liberales electos en las configuraciones de poder existentes.

Aunque la mayoría de comentaristas y periodistas vierten toneladas de tinta sobre los “dilemas” del poder de Estados Unidos, sobre lo novedoso de los acontecimientos de Egipto y los diarios pronunciamientos políticos de Washingto, existen abundantes precedentes históricos que resultan esenciales para entender la dirección estratégica de la política de Obama.

Antecedentes históricos

La política exterior de Estados Unidos cuenta con un extenso historial de instalar, financiar, armar y apoyar regímenes dictatoriales que respaldan sus políticas e intereses imperiales, siempre que mantengan el control sobre sus pueblos.

En el pasado, presidentes republicanos y demócratas trabajaron estrechamente durante más de 30 años con la dictadura de Trujillo en la República Dominicana; instalaron el régimen autocrático de Diem en el Vietnam pre-revolucionario en la década de 1950; colaboraron con dos generaciones de los regímenes de terror de la familia Somoza en Nicaragua; financiaron y promovieron el golpe de Estado militar en Cuba en 1952, en Brasil en 1964, en Chile en 1973, y en Argentina en 1976 , así como sus posteriores regímenes represivos. Cuando los levantamientos populares desafiaron esas dictaduras respaldadas por Estados Unidos y parecía probable que triunfara una revolución social y política, Washington respondió con una política de tres vías: criticar públicamente las violaciones de los derechos humanos y abogar por reformas democráticas; indicar de manera privada el mantenimiento del apoyo al gobernante; y en tercer lugar, buscar una élite alternativa que pudiera substituir a quien estaba en el cargo conservando el aparato del Estado, el sistema económico y el apoyo a los intereses estratégicos imperiales estadounidenses.

Para Estados Unidos no hay relaciones estratégicas sólo intereses imperiales permanentes: preservar el Estado cliente. Las dictaduras asumen que sus relaciones con Washington son estratégicas, de ahí su sorpresa y su consternación cuando se sacrifican para salvar el aparato del Estado. Ante el temor de la revolución, Washington tuvo clientes déspotas reticentes a marcharse asesinados (Trujillo y Diem). A algunos se les proporciona refugios en el extranjero (Somoza, Batista), a otros se les presiona para que compartan el poder (Pinochet) o se les nombra profesores visitantes en Harvard, Georgetown o en algún otro puesto académico “de prestigio”.

El cálculo de Washington sobre cuándo remodelar el régimen se basa en una estimación de la capacidad del dictador para enfrentarse a la rebelión política, de la fuerza y la lealtad de las fuerzas armadas y de la existencia de un sustituto maleable. El riesgo de esperar demasiado tiempo, de quedarse con el dictador, es que el levantamiento se radicalice: el cambio subsiguiente barre tanto al régimen como al aparato estatal, convirtiendo una revuelta política en una revolución social. Justo un ‘error de cálculo’ de ese tipo se produjo en 1959 en el período previo a la revolución cubana, cuando Washington se mantuvo al lado de Batista y no fue capaz de presentar una coalición alternativa pro estadounidense viable y vinculada al viejo aparato estatal. Un error de cálculo similar ocurrió en Nicaragua cuando el presidente Carter, al tiempo que criticaba a Somoza, aguantó y se mantuvo pasivo mientras se derrocaba al régimen y las fuerzas revolucionarias destruían al ejército, a la policía secreta y al aparato de inteligencia, entrenados por Estados Unidos e Israel, y pasó a nacionalizar las propiedades estadounidenses y a desarrollar una política exterior independiente.



Washington se movió con mayor iniciativa en Latinoamérica en la década de 1980. Promovió transiciones electorales negociadas que sustituyeron a los dictadores por manejables políticos neoliberales electos, quienes se comprometieron a preservar el aparato estatal existente, a defender a las élites extranjeras y locales, y a respaldar la política regional e internacional de Estados Unidos.

Las lecciones del pasado y la política actual

Obama ha sido extremadamente reticente a derrocar a Mubarak por varias razones, aun cuando el movimiento crece en número y se profundiza el sentimiento anti-Washington. La Casa Blanca tiene muchos clientes en todo el mundo —entre ellos Honduras, México, Indonesia, Jordania y Argelia— que creen tener una relación estratégica con Washington y quienes perderían confianza en su futuro si Mubarak fuera abandonado.

En segundo lugar, las influyentes organizaciones pro-israelíes de Estados Unidos (AIPAC, los presidentes de las principales organizaciones judías estadounidenses) y su ejército de escribas han movilizado a los líderes del Congreso para que presionen a la Casa Blanca con que siga apostando por Mubarak ya que es Israel el principal beneficiario de un dictador atragantado para los egipcios (y los palestinos) pero a los pies del Estado judío.

Como resultado, el régimen de Obama se ha movido lentamente; con miedo y bajo la presión del creciente movimiento popular egipcio, busca una fórmula política alternativa que elimine a Mubarak, mantenga y fortalezca el poder político del aparato estatal, e incorpore una alternativa electoral civil como medio de desmovilizar y desradicalizar el vasto movimiento popular.

El principal obstáculo para derrocar a Mubarak es que un sector importante del aparato del Estado, especialmente los 325.00 miembros de la Fuerzas de Seguridad Central y los 60.000 de la Guardia Nacional, se encuentran directamente bajo el mando del Ministerio del Interior y de Mubarak. En segundo lugar, los generales del Ejército (468.500 miembros) han reforzado a Mubarak durante 30 años y se han enriquecido gracias a su control sobre las muy lucrativas empresas de una amplia gama de sectores. No apoyarán ninguna “coalición” civil que ponga en cuestión sus privilegios económicos y su poder para establecer los parámetros políticos de cualquier sistema electoral. El comandante supremo de las fuerzas armadas de Egipto es cliente de Estados Unidos desde hace mucho tiempo y un servicial colaborador de Israel.

Obama está decididamente a favor de colaborar con y garantizar la preservación de estas instancias coercitivas. Pero necesita asimismo convencerles de la substitución de Mubarak y de que permitan un nuevo régimen que pueda desactivar el movimiento de masas cada vez más opuesto a la hegemonía estadounidense y a la sumisión a Israel. Obama hará todo lo necesario para mantener la cohesión del Estado y evitar divisiones que puedan conducir a un movimiento de masas —la alianza de los soldados que podría convertir la revuelta en una revolución.

Washington ha abierto conversaciones con los sectores liberales e islamistas más conservadores del movimiento anti-Mubarak. Al principio trató de convencerlos de que negociasen con Mubarak —un callejón sin salida que fue rechazado por todos los sectores de la oposición de arriba a abajo. A continuación, Obama trató de vender una falsa “promesa” de Mubarak: que no participaría en las elecciones dentro de nueve meses.

El movimiento y sus dirigentes rechazaron esa propuesta también. Así que Obama lanzó la retórica de “cambios inmediatos” pero sin ninguna medida de fondo que la respaldara. Para convencer a Obama de su mantenido poder entre las bases, Mubarak envió al lumpen matón de su policía secreta a que se apoderase violentamente de las calles del movimiento. Una prueba de fuerza: el Ejército no hizo nada; el asalto hizo subir la apuesta de una guerra civil de consecuencias radicales. Washington y la UE presionaron al régimen de Mubarak para que echara marcha atrás — por ahora. Pero la imagen de un ejército favorable a la democracia se vio empañada por los muertos y por miles de heridos.

A medida que la presión del movimiento se intensifica, Obama está presionado por el lobby israelí favorable a Mubarak y su comitiva del Congreso, por una parte, y por otra, por asesores con conocimientos que le piden que siga las prácticas del pasado y avance de forma decidida sacrificando al régimen para salvar al Estado ahora que la opción electoral de liberales-islamistas sigue estando aún sobre la mesa.

Pero Obama duda, y cual precavido crustáceo, se mueve hacia los lados y hacia atrás, creyendo que su propia retórica grandilocuente es un sustituto de la acción... con la esperanza de que tarde o temprano, el levantamiento acabará en mubarakismo sin Mubarak: un régimen capaz de desmovilizar a los movimientos populares y dispuesto a promover elecciones que den lugar a representantes elegidos que sigan la línea general de sus predecesores.

Sin embargo, hay muchas incertidumbres en una remodelación política: una ciudadanía democrática, el 83% desfavorable a Washington, poseerá la experiencia de la lucha y la libertad para exigir un reajuste político, especialmente, dejar de ser el policía que hace cumplir el bloqueo israelí sobre Gaza, y prestar apoyo a los títeres de Estados Unidos en el Norte de África, en Líbano, Yemen, Jordania y Arabia Saudí. En segundo lugar, las elecciones libres abrirán el debate y aumentarán la presión para un mayor gasto social, para la expropiación del imperio de setenta mil millones de dólares del clan Mubarak y de sus compinches capitalistas que saquean la economía. Las masas exigirán la redistribución del gasto público del exagerado aparato represivo al empleo productivo que genere puestos de trabajo. Una apertura política limitada puede conducir a un segundo asalto en el que nuevos conflictos sociales y políticos dividan a las fuerzas anti-Mubarak, un conflicto entre los defensores de la democracia social y los partidarios del electoralismo elitista neoliberal. El momento de la lucha contra la dictadura es sólo la primera fase de una lucha prolongada hacia la emancipación definitiva no sólo en Egipto sino en todo el mundo árabe. El resultado depende del grado en que las masas desarrollen su propia organización independiente y a sus líderes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122040

martes, 25 de enero de 2011

En breve: Ex cuadro del AIPAC confirma acceso del lobby israelí a los secretos estadounidenses



Un cuadro del Pentágono y un ex analista del Consejo de Seguridad Nacional convertido en investigador de la Brookings Institution, respectivamente el coronel Lawrence Franklin y Kenneth Pollack, fueron acusados por el FBI, en 2005, de haber transmitido secretos de Estado a dos responsables del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC), Steve J. Rosen y Keith Weissman, quienes a su vez entregaron dicha información al encargado de negocios de la embajada de Israel en Washington, Naor Gilon.

La investigación del FBI ha permitido comprobar los hechos, pero sin calificarlos. ¿La información se entregó sin recibir nada a cambio o en el marco de un intercambio de información? ¿Era un caso de espionaje o se trataba de filtraciones? ¿La revelación de esos secretos perjudicó a Estados Unidos en beneficio de su aliado israelí?

La confiscación de las computadoras del AIPAC durante el proceso investigativo permitió descubrir que el AIPAC, que se define como «el lobby pro-israelí en Estado Unidos», financió la carrera del político francés Nicolas Sarkozy. En aquella época, el embajador de Israel en París se apresuró a garantizar al entonces presidente francés Jacques Chirac que Tel Aviv no estaba en ningún caso implicado en esa injerencia, que el diplomático israelí atribuyó exclusivamente al excesivo entusiasmo de amigos estadounidenses.

En todo caso, el coronel Lawrence Franklin, arrastrado por la tormenta de política interna, fue condenado a 12 años y 7 meses de prisión por espionaje, pena que finalmente se redujo a 10 meses de prisión y 100 horas de trabajo comunitario.

Luego de haberlos apoyado por largo tiempo, el AIPAC acabó por abandonar a sus empleados. Al verse sin empleo y enredado en varios procesos judiciales, Steve J. Ronsen [a la izquierda en la foto, donde aparece con su abogado, a la derecha] se volvió en contra de su antiguo empleador, situación que está dando lugar a que salgan a la luz gran cantidad de trapos sucios. El resultado es que el AIPAC recibe frecuentemente información confidencial, proveniente de diversas fuentes, información que utiliza en beneficio de Israel.

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Toda la documentación del caso Steve J. Rosen contra AIPAC puede consultarse a través del sitio del Institute for Research:Middle East Policy.

http://www.voltairenet.org/article168130.html

domingo, 23 de enero de 2011

Entrevista con David Cronin. Su nuevo libro Europe’s Alliance with Israel: Aiding the Occupation

Cómo contribuye Europa a la ocupación de Palestina
por Sarah Irving*

En su nuevo libro Europe’s Alliance with Israel: Aiding the Occupation (La alianza de Europa con Israel: su contribución à la ocupación), el periodista David Cronin describe los pormenores de la relación del Estado de Israel con instituciones como la Unión Europea y la OTAN. Cronin nos revela así la mala fe de la Europa que dice ser una fuerza neutral favorable a los derechos más elementales del pueblo palestino. Veamos sus respuestas a las preguntas de Sarah Irving.

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El general Gabi Ashkenazi (al centro), durante una reunión en la sede de la OTAN.

Sarah Irving: Hasta ahora usted se había interesado en las instituciones y asuntos de Europa. ¿Por qué decidió escribir un libro sobre las relaciones de Europa con Israel y Palestina?

David Cronin: [1] Por dos razones. En primer lugar, como miembro de una «misión por la paz» europea estuve en Israel y en los territorios palestinos ocupados en 2001, poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Recuerdo en particular que asistí a una conferencia de prensa que (el ex primer ministro israelí) Ariel Sharon dio en el hotel Rey David en Jerusalén y el profundo disgusto que sentí ante su arrogancia y sus vitriólicas palabras.

Sharon empezó por dar la bienvenida a los presentes en lo que llamó –no recuerdo sus palabras exactas– algo así como «la eterna capital del pueblo judío desde hace 3 000 años», sin reconocer en lo más mínimo que se trataba también de la capital de las otras dos grandes religiones monoteístas del mundo. Dijo que se alegraba cada vez que un palestino moría haciéndose explotar con una bomba en un atentado suicida ya que así los palestinos se destruían a sí mismos. Aquello me escandalizó. Otra cosa me sorprendió enormemente. Sharon acusó a Europa de financiar «el terrorismo palestino».

Yo nunca había oído decir aquello. Era completamente nuevo para mí. Supongo que yo era entonces un poco crédulo al pensar que no hay humo sin fuego y al sacar de todo aquello la impresión de que la Unión Europea (UE) apoyaba a los palestinos. Chris Patten era por entonces el responsable de la Comisión de Relaciones Exteriores de Europa y presentaba muy hábilmente a Europa como «un honesto intermediario» insistiendo constantemente en que la UE hacía todo lo que podía por el progreso del «proceso de paz». Subrayaba que la UE era el mayor donante de la Autoridad Palestina y que ayudaba a desarrollar un Estado palestino embrionario. Yo acepté como ciertas muchas de esas afirmaciones.

El viraje se produjo para mí de forma completamente banal. Estaba asistiendo a una conferencia organizada por uno de los Comités de la ONU sobre Palestina en el Parlamento Europeo de Bruselas en 2007, y había una sesión sobre las relaciones de la UE con Israel. Por primera vez tuve entonces conciencia de la otra versión de los hechos y recibí información sólida sobre la profundidad de la complicidad entre la Unión Europea e Israel. Me impresionó el hecho de que hay muchos escritos sobre la relación de Estados Unidos con Israel pero no existe nada, exceptuando algunas publicaciones académicas, sobre la relación entre Europa e Israel. Así que pensé que si nadie escribía un libro sobre ese tema, tenía que hacerlo yo mismo.

Sarah Irving: ¿Cuál es, en su opinión, la poderosa «palanca» que puede explicar la actitud de Europa? En su libro usted identifica diferentes elementos: la culpabilidad por el Holocausto, intereses económicos, la influencia de Estados Unidos. ¿Cuáles son las principales influencias en ese rejuego de fuerzas capitalistas y políticas?

David Cronin: Es la combinación de varios factores. Henry Kissinger dijo una vez que la UE nunca sería un actor significativo en el Medio Oriente. Es indudable que Estados Unidos sigue siendo el principal actor de la política mundial, a pesar del ascenso de China, para la UE está lejos de no tener ningún poder. La Unión Europea es el principal socio comercial de Israel y es ella quien aporta la mayor ayuda a la Autoridad Palestina, lo cual le confiere un importante poder económico.

La asociación entre la Unión Europea e Israel se basa en el acuerdo que se hizo efectivo en 2000. El artículo 2 de ese acuerdo condiciona su aplicación al respeto de los derechos humanos. Los funcionarios europeos afirman que la cláusula de los derechos humanos no es obligatoria, pero hay especialistas que dicen que la propia UE la califica de «elemento esencial».

Legalmente, esa disposición es claramente de obligatorio cumplimiento y la Unión Europea tiene la obligación de invocar esa cláusula y de castigar a Israel, de ser necesario, cuando sobrepasa los límites. En mi opinión, el problema es la cobardía de nuestros políticos que carecen de voluntad política para enfrentarse al poder hegemónico de los estadounidenses o de los israelíes en materia de relaciones internacionales.

Israel ha desarrollado estrechas relaciones con la UE y con la OTAN. La misma estrategia se aplica en ambos casos, y a veces son las mismas personas quienes dirigen el proceso. Cuando era ministra de Relaciones Exteriores (de Israel), Tzipi Livni entendió que depender únicamente de Estados Unidos podía ser peligroso para Israel.

En noviembre de 2008 lograron acuerdos para mejorar las relaciones de Israel simultáneamente con la UE y con la OTAN. Gabi Ashkenazi, el jefe del ejército israelí, visitó varias veces la sede de la OTAN e Israel participó en ejercicio militares con la OTAN.

En julio de 2010, varios soldados israelíes murieron en un accidente de helicóptero en Rumania [2]. Los medios no hablaron mucho del asunto pero eso demuestra hasta qué punto está implicado Israel en los asuntos de la UE y de la OTAN.

Sarah Irving: Usted habla mucho en su libro del provecho que saca Israel de esa relación. Pero ¿qué provecho saca la Unión Europea?

David Cronin: Es una buena pregunta porque no está demostrado que esta relación tan estrecha con Israel resulte verdaderamente provechosa para la Unión Europea. Existe una escuela de pensamiento –con la que yo simpatizo– que defiende la idea de que la UE haría mejor en olvidarse de Israel y concentrar sus esfuerzos en mejorar sus relaciones con los Estados árabes. Pero los factores decisivos residen en las oportunidades comerciales y económicas.

En 2000, según la Agenda de Lisboa [3], la Unión Europea se había fijado como objetivo oficial convertirse en la economía más avanzada del mundo en el sector de la informática. Pero mientras que los europeos hablaban del asunto, los israelíes se dedicaron a hacerlo y lo lograron. Intel está preparando en Israel la próxima generación de semiconductores para computadoras. Gran cantidad de aplicaciones «atractivas» sobre Internet han sido desarrolladas en ese país.

Los israelíes dedican a la investigación tecnológica el 5% de su PIB, alrededor del doble que los estadounidenses. La Agenda de Lisboa había fijado como objetivo un 3% que no se alcanzó. El aspecto más importante de las relaciones entre la UE e Israel es por lo tanto la cooperación científica.

Los israelíes forman parte del Programa de Investigación Científica de la Unión Europea desde los años 1990. La semana pasada pude ver algunas cifras según las cuales los israelíes participan en 800 proyectos de investigación científica por un valor de 4 300 millones de euros entre 2007 y 2013.
La burocracia de la UE piensa que hay que mantener buenas relaciones con los israelíes debido a su superioridad tecnológica.

El problema es que buena parte de los logros tecnológicos de los que tanto se enorgullece Israel están estrechamente vinculados con la ocupación. Como señalo en mi libro, Elbit (la firma que fabrica los aviones sin piloto utilizados contra la población de Gaza) e Israel Aerospace Industries figuran entre los beneficiarios de las subvenciones de la Unión Europea destinadas a la investigación científica. Así que el contribuyente europeo está ayudando al desarrollo de la industria bélica israelí.

Sarah Irving: En la más reciente cumbre de la OTAN se anunció un nuevo programa de misiles de defensa, por vez primera en colaboración con Rusia, que supuestamente se manejaría desde los navíos estadounidenses basados en el Mediterráneo. ¿Qué implicaciones tiene eso para las relaciones entre Israel y la OTAN?

David Cronin: Muchas. Si se habla del ataque contra la flotilla (que transportaba ayuda para Gaza), legalmente fue un ataque contra Turquía.
El Mavi Marmara era un barco turco y Turquía, que es miembro de la OTAN, pidió que la ONU se reuniera con urgencia después del ataque [4].
Imagínese por un instante que se hubiese tratado de Corea del Norte. Se abría desencadenado el fuego del infierno. Pero fue Israel. Así que, aunque la OTAN condenó claramente el ataque, no hubo ninguna repercusión a largo plazo. Creo que Turquía ni siquiera puso fin a su propia colaboración militar con Israel y que incluso utilizó armas israelíes contra los kurdos en el norte de Irak.

En cuanto al nuevo concepto estratégico de la OTAN y su sistema de defensa antimisiles, se discute mucho sobre una participación de Israel. Yo sé que numerosos responsables de la OTAN han viajado a Israel y que ha habido entrevistas en la ciudad del aeropuerto, cerca de Tel Aviv, sobre la manera como Israel pudiera colaborar con ese proyecto. Israel ha desarrollado mucha tecnología de interés para la OTAN, como el sistema de intercepción de misiles bautizado Iron Dome. Así que se ve a los israelíes como expertos, se les consulta y es muy probable que desempeñen un activo papel en el nuevo sistema de defensa que tantas ansias despierta de parte de la OTAN [5].

Sarah Irving: Ciertos dirigentes, como Nicolas Sarkozy en Francia, hablan mucho del programa nuclear iraní pero nunca hablan del programa nuclear de Israel. ¿Da usted crédito a la «opción Sansón», teoría según la cual las naciones europeas están perfectamente conscientes de la amenaza que representan las armas nucleares israelíes que pudieran destruir cualquier capital europea casi sin advertencia? [6]

David Cronin: A veces hay que subrayar lo que es evidente, pero lo más importante y que la mayoría de los comentaristas desgraciadamente no ven es el prodigioso nivel de hipocresía que rodea este tema. Nosotros sabemos que Israel tiene un poderío nuclear realmente considerable y que nunca lo ha reconocido. A diferencia de Irán, Israel nunca ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear y no acepta ninguna inspección de sus instalaciones, pero le estamos deciendo a los iraníes que no pueden desarrollar capacidades nucleares a sabiendas de que Israel ya las tiene.

El doble rasero es flagrante. En lo tocante a la «opción Sansón», yo pienso que es algo que los dirigentes europeos probablemente tienen en mente. No he estudiado el tema en profundidad, pero no rechazo esa teoría.

Sarah Irving: Investigadores como Daud Hamudi, de Stop the Wall, han expresado sus serias preocupaciones sobre las zonas industriales financiadas bajo la forma de «ayuda» por los países europeos. Hace años que las colonias israelíes utilizan la fuerza de trabajo palestina insuficientemente pagada para sus productos de exportación. Las zonas francas situadas en el sur de África o en América Central han sido a menudo lugares donde las condiciones de trabajo de los obreros eran espantosas y que resultaron además ser focos de ganancia de corta duración ya que algún país competidor lograba siempre reducir todavía más sus propios costos. ¿Es posible que en el futuro veamos eso en Palestina?

David Cronin: Hay que preguntarse por qué la Unión Europea pone tanto empeño en apoyar a Mahmud Abbas y a Salam Fayyad. La legitimidad democrática de ambos es prácticamente nula. El mandato de Abbas como presidente electo ya expiró. La Unión Europea se presenta como una instancia que apoya los principios democráticos y –con toda razón– exige que los países candidatos a ser miembros de la UE respeten ciertos parámetros. Pero cuando se trata de los territorios palestinos ocupados se olvida de todo eso. La Unión Europea ha decidido ignorar los resultados de la elección democrática del año 2006 porque los palestinos, en opinión de la Unión Europea y de Estados Unidos, «votaron mal».

El caso de Salam Fayyad es particularmente inquietante. Es un tipo que no es nada popular en su propio país, pero Occidente lo adora. Tenemos que preguntarnos por qué. Y la única respuesta que yo puedo encontrar es que [Fayyad] está completamente impregnado de la visión neoliberal reinante en Washington y en Bruselas. Trabajó en el Banco Mundial y en el FMI y, como subrayo en mi libro, su escrito «Hacia un Estado palestino» se parece mucho a los programas de ajuste estructural que el FMI impuso a la mayor parte de África en los años 1980 y que viene preparando para imponer ahora en mi propio país, Irlanda [7].

Aquí se está hablando de reducir los salarios de los funcionarios y los gastos en general, exceptuando –lo que resulta significativo– los gastos en materia de seguridad, y de convertir al sector privado en el motor del crecimiento. Así que es exacto el análisis que usted hace. La idea es convertir Palestina en un taller de miseria en beneficio de Israel.

Sarah Irving: Usted escribió en Electronic Intifada un artículo sobre la participación de la Unión Europea en el entrenamiento de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina, que supuestamente se inscriben en la perspectiva de la construcción de un Estado palestino. ¿A qué se parece, en su opinión, la visión europea de un Estado palestino? ¿Estamos hablando de un Estado muy pequeño dotado de un férreo sistema de seguridad y de un régimen económico neoliberal?

David Cronin: Yo no emplearía aquí la palabra «visión». No estoy seguro de que la UE tenga una visión. La «solución de los dos Estados» es para la Unión Europea una especie de mantra, pero no creo que se hayan preguntado seriamente lo que eso significa. Los acuerdos de Oslo, con todos sus defectos, tenían por lo menos el mérito de hablar de Gaza y de Cisjordania como una sola entidad. Pero hoy en día viajar de un territorio a otro es casi imposible para un palestino e Israel controla una parte tan grande de Cisjordania que no es posible una aplicación viable de la solución de los dos Estados. Yo pienso que los representantes de la Unión Europea se esconden actualmente detrás de la retórica. No presentan ningún pensamiento estratégico a largo plazo que indique hacia donde quieren avanzar, aparte de fortalecer sus relaciones con Israel a expensas de los palestinos.

No podemos olvidar que la Unión Europea presenta la misión de policía COPPS (la misión de entrenamiento de la UE en Cisjordania) como la preparación de una fuerza policial con vistas a un Estado palestino independiente, pero esos policías no tienen ninguna autoridad para arrestar a los colonos israelíes y no tienen derecho a entrar en el sector C (la parte de Cisjordania donde, según los acuerdos de Oslo, Israel conserva la prerrogativa de imponer la ley y mantiene el control de las construcciones y proyectos).

Más del 60% de Cisjordania no se encuentra bajo la jurisdicción de esa fuerza de policía. Hay también muchas pruebas de que la UE cierra los ojos ante los abusos que comete la policía palestina. Existen pruebas de torturas recogidas por las organizaciones palestinas de derechos humanos y es por lo tanto bastante repugnante que la Unión Europea presente su acción como una amable ayuda a los palestinos.

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Colin Smith, comandante de EUPOL COOPS, y el general Hazem Atallah, comandante de la policía palestina, bajo el retrato del presidente de facto Mahmud Abbas

Sarah Irving: Uno de los problemas que tienen los libros es que pueden verse desactualizados según acaban de salir de la imprenta. ¿Hay nuevos hechos importantes que usted quisiera mencionar en las relaciones entre la Unión Europea e Israel?

David Cronin: Lo más importante es que en el otoño de 2010, Kathy Ashton, la responsable de la política exterior de la Unión Europea, recomendó que se promoviera a Israel a la categoría de «socio estratégico». Todavía no está claro lo que eso significa, pero parece que Israel sería considerado al mismo nivel que China o Estados Unidos en la escala de prioridades oficiales de la UE.

Ashton ha sido un desastre en materia de relaciones con Israel. Para ser honesto hay que decir que hizo algunas declaraciones fuertes sobre Jerusalén y la expansión de las colonias israelíes, y también sobre la pena de encarcelamiento contra (el militante de base) Abdulah Abu Rahmeh, lo cual sorprendió a cierta gente.

En cuanto a lo demás, ha tratado a los israelíes con guantes de seda. Ha estado varias veces en Gaza pero se ha negado a reunirse con el Hamas. Ha tratado de presentar las misiones como exclusivamente humanitarias y ha minimizado el alcance político de estas. Uno puede pensar lo que quiera del Hamas, pero el hecho es que ese movimiento ganó una elección que los propios observadores de la UE reconocieron en 2006 como libre y honesta.

Es inconcebible que Kathy Ashton viaje a algún lugar del mundo y se niegue a reunirse con los líderes políticos locales. Cuando estuvo en Jerusalén este verano, dio una conferencia de prensa conjunta con (el ministro israelí de Relaciones Exteriores Avigdor) Lieberman y el único prisionero por quien se interesó, al menos en público, fue por Gilad Shalit. Ignoró totalmente el hecho que Israel encarcela cada año a 700 niños palestinos, a menudo únicamente por haber lanzado piedras, y que esos niños sufren abusos en prisión. Pero, en su buen comportamiento, Kathy Ashton no parece interesada en los abusos a los que son sometidos los niños palestinos. Le parece más interesante lo que puede suceder con un soldado –quien debe, por supuesto, se tratado de forma humanitaria y liberado– pero que estaba siendo partícipe de una brutal ocupación militar.

Sarah Irving: Usted termina su libro diciendo que la UE ofrece oportunidades a quienes militan por la causa palestina. ¿Cuáles son en su opinión las tácticas más eficaces? ¿Valdría la pena dirigirse a los miembros del Parlamento Europeo?

David Cronin: Voy a contestar primero la segunda pregunta. Yo me oponía al Tratado de Lisboa, pero una de sus cosas buenas es que dio más poder al Parlamento Europeo, que –a pesar de todas sus imperfecciones– es una instancia electa a través del voto directo. Aunque en el libro yo no entro mucho en detalles, de las tres principales instituciones de la UE –el Consejo de Ministros, la Comisión y el Parlamento– el Parlamento ha sido la menos maleable. A pesar de presiones muy fuertes, la mayoría de los miembros del Parlamento Europeo apoyó el informe Goldstone sobre el ataque de 2008-2009 a Gaza.

Más recientemente, el Parlamento Europeo bloqueó un acuerdo técnico que debía facilitar la adecuación de los bienes industriales israelíes a las reglas de la Unión Europea mediante la armonización de las normas. Se trata de un tema aburrido y nada excitante, pero el Parlamento Europeo –o en todo caso uno de sus comités– planteó interrogantes desacostumbradas y retrasó la aprobación del acuerdo.

El Parlamento Europeo carece, sin dudas, de la capacidad de congelar todas las relaciones con Israel, pero sí puede complicarle la vida. Son en definitiva los ciudadanos de la Unión Europea quienes tienen que presionar a los miembros del Parlamento Europeo para obligarlos a resistirse al lobby israelí. Israel se dedica a un intenso cabildeo y existe una red de «amigos de Israel» que trasciende los partidos. Así que es importante que el Movimiento de Solidaridad con Palestina contrarreste a ese grupo de presión rico y secreto que trata de ejercer su influencia sobre instituciones fundamentales.

Para responder a la otra pregunta, y para decirlo muy simplemente y quizás hasta groseramente, la gente común no puede esperar que sus políticos y sus funcionarios tomen medidas contra Israel. Es por ello que, en mi opinión, hay que apoyar la campaña de boicot, de retiro de inversiones y de sanciones. Pero no debemos olvidar que se trata de un recurso táctico, no de una estrategia completa, y que hay que utilizar medios tácticos complementarios. Israel dedica mucho tiempo, energía y dinero a hacer creer que es «la única democracia del Medio Oriente», y el Movimiento de Solidaridad con Palestina tiene que movilizar todos sus recursos para contrarrestar esa campaña sesgada.

Sarah Irving

Escritora. En 2001-2002, trabajó con el Movimiento de Solidaridad en Cisjordania ocupada y con Olive Co-op para promover el comercio justo de los productos palestinos e hizo allí varias visitas de solidaridad en 2004-2006. Actualmente se dedica a tiempo completo a escribir sobre varios temas, entre los que se encuentra Palestina. Su primer libro, Gaza: Beneath the Bombs, en coautoría con Sharyn Lock, fue publicado en enero de 2010. Trabaja en este momento en una nueva edición de la guía de la Palestine Bradt y en una biografía de Leila Khaled.

[1] David Cronin, nacido en Dublín en 1971, es corresponsal de la agencia Inter Press Service en Bruselas. Primeramente cumplió esas mismas funciones en el diario irlandés The Sunday Tribune, después de haber trabajado como encargado de investigaciones y agregado de prensa ante el Parlamento Europeo. Entre 2001 y 2006 colaboró con European Voice, semanario del grupo The Economist.

[2] «Tsahal en Roumanie», Réseau Voltaire, 27 de julio de 2010.

[3] La Agenda de Lisboa o estrategia de Lisboa constituye el principal eje de la política económica y de desarrollo de la Unión Europea para el periodo 2000-2010.

[4] «Flotilla de la Libertad: el detalle que Netanyahu no conocía», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 6 de junio de 2010.

[5] «El escudo de la invencibilidad», por Nicolas Teneze, Réseau Voltaire, 19 de marzo de 2010.

[6] «Armas nucleares israelíes apuntan hacia Europa», Réseau Voltaire, 11 de marzo de 2010.

[7] «Program of the Salam Fayyad Government», Voltaire Network, 26 de agosto de 2009.

http://www.voltairenet.org/article168133.html

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